Mario Ramírez Granados: Vitrinas culturales

Un país próspero, no puede desvincularse de la cultura,  no solo busca el crecimiento  comercial y económico sino que también busca preservar sus expresiones culturales y proyectarlas hacia el exterior.  Implica  dejarla de entender como un bien para  pocos,  para posicionarla  como  un recurso de todos y para  todos.

0

Mario Ramírez Granados.

Durante el último fin de semana de octubre,  en el cantón central de Cartago se desarrolló una edición provincial de la Feria del Libro,  a cargo del grupo Cartago  por la Lectura, la cual se inició con un homenaje a los galardonados por el premio Magón por su trayectoria cultural: Arabella  Salaverry,  poeta,  narradora,  actriz, dramaturga y gestora cultural y Fernando Carballo, dibujante y pintor de  origen  cartaginés.

Durante el día viernes, se realizó un homenaje a Ingrid  Jiménez, bibliotecaria del  Colegio  San Luis  Gonzaga,  autora, gestora cultural y una de las integrantes del grupo organizador,  que colaboró  en la  realización de la Feria del Libro  en el año 2019, quien falleció a principios del 2022.

Durante esos tres días, el Centro Comercial  Paseo San Luis se convirtió en una vitrina para la cultura: se le  dio  visibilidad  a  agrupaciones como la sociedad de Poetas Cartagineses,  y el Grupo Literario Namai; se abrieron discusiones sobre la literatura de la guerra civil centroamericana de los años  setenta y ochenta, en la cual  participaron autores como  Juan Ramón Rojas y Miguel Martí,  y se  realizaron  propuestas interesantes como un recital en torno a la independencia, donde el público  cartaginés pudo disfrutar de la lectura en la voz de artistas como Edmundo Retana, Juan Carlos Olivas, Ignacio Carballo y Randall Roque. Así como recitales a cargo de la Orquesta de Guitarras del TEC.

En un momento como el actual, en el que se empiezan a dejar atrás las restricciones  a las actividades masivas y  se promueve la recuperación económica de los sectores productivos,  debe incorporarse dentro de estos esfuerzos a la industria cultural, la cual  fue una de las más golpeadas con estas restricciones, y  promover  que las ciudades se conviertan en las vitrinas de la cultura.

Se debe  de rescatar el papel de iniciativas como Cartago por la lectura y la colaboración del Centro Comercial, los cuales no solo merecen aplausos sino apoyo. La celebración de una Feria del Libro durante la celebración del acta de independencia puede convertirse en una oportunidad de proyección  para las diferentes   actividades  culturales que se desarrollan  en la provincia, mediante el aprovechamiento de espacios ya existentes como la Antigua Biblioteca o el edificio de la Comandancia, hoy convertidos en museos, o el anfiteatro ubicado detrás de la Iglesia María Auxiliadora en el barrio El Molino, a la entrada de la Ciudad. Es decir, se trata de re imaginar a Cartago  como una ciudad vitrina en torno a la independencia y más allá de ella.

Pensar a los centros de provincia como vitrinas de la cultura implica planificar actividades de entretenimiento sano,  así como de  la incidencia  del talento propio.  Volviendo al caso cartaginés, ya hay  actividades  como la Feria del Libro,  las fiestas agostinas en torno a la Basílica  o los desfiles del día de la Mascarada ¿Por qué no pensar en el desarrollo de actividades durante el año, y así  aprovechar para incorporar  otras expresiones como el baile, la  cocina tradicional,  o expresiones artísticas más recientes como el performance o la fotografía?

Pero desarrollar este tipo de actividades implica trascender el emprendedurismo y la buena  voluntad de algunas personas e involucrar a actores como las Municipalidades, las Cámaras de Comercio  y el Ministerio de Cultura.  Implica  pensar  en espacios culturales permanentes, así  como  una identidad cultural propia. Propongo que Cartago sea la primera ciudad en articular a los diferentes  espacios culturales, y que esta  experiencia  pueda replicarse  en  otros cantones, en vista de que por su historia, puede desarrollar actividades que articulen acontecimientos y la vida de personajes históricos, así como referentes culturales contemporáneos, ya hay espacios físicos donde poder realizar actividades masivas y porque existen organizaciones de la sociedad

Un país próspero, no puede desvincularse de la cultura,  no solo busca el crecimiento  comercial y económico sino que también busca preservar sus expresiones culturales y proyectarlas hacia el exterior.  Implica  dejarla de entender como un bien para  pocos,  para posicionarla  como  un recurso de todos y para  todos.

Costa  Rica  ya  cuenta  con industrias culturales, pero  estas  muchas  veces languidecen en silencio, por la falta de apoyo.  Repensar la cultura y su promoción, Implica el involucramiento de actores  estatales, municipales y sobre  todo la ciudadanía. Un paso  para cambiar esto serían las vitrinas culturales. Ojalá  esta propuesta  pueda  caminar más allá del papel y  pueda  servir  para  visibilizar  otras   iniciativas  del sector  cultura.

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...