Mario Ramírez Granados: Arabella. Vida y magisterio

Desde ese punto de vista, el reconocimiento  a la trayectoria de Arabella Salaverry por el premio  Magón, constituye  un  acierto,  no solo  porque se trata de una vida que atestigua al arte como pasión total, sino que se trata de una vida  ejemplar que puede seguir inspirando  a las generaciones más jóvenes   para  que sigan abriendo  puertas para la participación  de la mujer  en todas las esferas de la vida pública.  

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Mario Ramírez Granados.

Teniendo como marco la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y de referente el homenaje que hoy se hace a Arabella Salaverry por intelectuales de las letras, en esta nota, extendemos conceptos del Consejo Editorial de La Revista, sobre nuestra apreciada colaboradora. No podíamos estar al margen de la celebración de su último galardón y reconocimiento nacional por su brillante y destacado figura en pro de la cultura, como lo es el Premio Nacional de Cultura Magón 2021, compartido con el artista plástico Fernando Carballo Jiménez.

Hay vidas cuya intensidad es difícil de condensar por su importancia en la vida nacional. Es el caso de la señora Arabella Salaverry su larga y fecunda trayectoria. Una voz que irrumpe desde el Caribe, con la boca llena de palabras, que se convierte desde una edad temprana, en una intelectual anfibio, capaz de habitar   varios mundos.

Hija de una mujer emprendedora, que se abrió   campo desde el ejercicio de la odontología, en una época en que el ejercicio de las profesiones liberales estaban dominadas por los hombres y una niñez que transcurrió entre Limón y San José, se iría convirtiendo de una niña ávida de experiencias e imaginación hasta la mujer sabia y comprometida de nuestros días. En su juventud, el paso por el Conservatorio Castella y con posteriores estudios en danza y teatro, mostraron su necesidad de trascender fronteras entre espacios artísticos.

Desde su juventud, sus primeros poemas  aparecen  dentro de suplementos  como la Página  Literaria del Diario La Nación, la calidad de su obra ya  sería  apreciada desde entonces  apareciendo   en la Antología  Bilingüe  Young Poetry  of Americas. Dicha poesía seguirá madurando y evolucionando a la sombra del gran público, como la Rosa del Principito hasta la aparición de su primer libro Arborescencias, desde entonces su producción ha sido imparable.

En su  obra literaria,  la  voz de Arabella Salaverry, se preocupa  por romper  las concepciones  machistas  que   visualizan a la mujer  como un cuerpo habitado y para otros , para devolvernos desde textos la denuncia  sobre el racismo, los retratos de los miedos que residen en hombres y mujeres y  poner en palabras el deseo femenino y el empoderamiento.

Desde la escena teatral participó desde muy joven en obras como Pedro Pérez Candidato, Rinconete y Cortadillo , Topografía de un desnudo, El hombre, la bestia y la virtud, Murámonos Federico, Los árboles mueren de pie y Ardiente  Paciencia , entre otras. Incursión también en el campo de la dirección en trabajos como Sueño en realidad y el Romancero Gitano.

Cabe decir además que el trabajo de Arabella no se encuentra solo en el cultivo de la poesía, la literatura y las otras artes, sino en su empeño en dar conocer otras voces femeninas desde espacios colectivos como Palabras Viajeras.

Primero  mediante la publicación  de  una antología  bilingüe dirigida  a dar conocer  al público  diferentes  generaciones de mujeres poetas, permitiendo  la difusión de nuevas voces  como Milena Chaves, Laura Coasa, Goldie Levy  Jeanette Amit  y  la recuperación de autoras  olvidadas como Narcisa  Castro y  Addy Salas. Este  esfuerzo es  importante si  consideramos  que en Costa Rica la obra de grandes escritoras como las  otras novelas de  como  Yolanda Oreamuno, se perdieron y solo quedan  para la posterioridad  referencias  a estos materiales.

En segundo lugar mediante la creación periódica de espacios virtuales como recitales poéticos en combinación con nuestra Revista, donde periódicamente se pone a disposición del público, temáticas como el ambiente, el erotismo o la acción política.

Desde ese punto de vista, el reconocimiento  a la trayectoria de Arabella Salaverry por el premio  Magón, constituye  un  acierto,  no solo  porque se trata de una vida que atestigua al arte como pasión total, sino que se trata de una vida  ejemplar que puede seguir inspirando  a las generaciones más jóvenes   para  que sigan abriendo  puertas para la participación  de la mujer  en todas las esferas de la vida pública.

 

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