Mario Ramírez: ¿Romper el sino del cangrejo?

Nuestro país, comparte  la  herencia colonial de un poder señorial  reticente  a los cambios, que acogía  la legislación real  bajo  la consigna de se aplica  pero  no se cumple.

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Mario Ramírez Granados.

Vivimos en un país con memoria corta. Cuando era chico, se decía que en Costa Rica no había escándalo que durara tres días, que luego simplemente  se iba diluyendo con  el  paso del tiempo.  Hasta que surgía un nuevo  escándalo  que  desplazara  la atención.

Los últimos  15 años, se dieron  los  primeros cambios  de una larga  ruta  dirigida a romper este silencio.  De  repente  los  grupos  lgtbi emergieron  y empezaron agitar la vida  pública.  En realidad, estos grupos  siempre  habían  estado ahí  pero decidieron  que  no iban a  seguir  esperando  dentro del  closet y  empezaron a mostrarse.

Se trató de una revolución en silencio, que empezó con hacerse notar. Así surgieron experiencias como la Ruta del  Beso Diverso, dirigida precisamente a poner  en evidencia a los establecimientos comerciales  hostiles a estos  colectivos. Pero el cambio ha sido  lento.  Se ha avanzado  a paso  de cangrejo: así como  lentamente  se visibilizó  la agenda lgtbi,  el miedo alrededor  de estas conquistas empezó a tomar forma en  partidos conservadores.

Tal vez el mayor  obstáculo  que han afrontado estos grupos  es  la persistencia  del silencio.  Cuando hay sectores  que no quieren  hablar, simplemente dejan a su interlocutor hablando solo.  En Costa Rica, el silencio es también una forma de expresión política, pero a diferencia del dicho  popular,  este silencio  no otorga, ahoga.

Es por esta  razón  que el camino  parlamentario ha sido particularmente  estéril para la agenda  de estos grupos, a nivel normativo , los principales cambios vinieron desde los reglamentos:  tal es el caso  de  los cambios respecto a  los casos de visita de  pacientes y otorgamiento  de  pensiones por fallecimiento a convivientes  de  hecho.

Así las cosas, desde un escenario donde el debate público ha sido sistemáticamente  clausurado,  el debate se trasladó de las curules a los juzgados. La Sala Constitucional se convirtió entonces  en una especie de árbitro  de la  razón pública, en primera instancia impidiendo  la posibilidad  que los derechos de una población fuesen discutidos mediante la vía de referéndum. Sin embargo,  como  dijimos,  se avanza  a  paso de cangrejo  y  a veces  no  lo suficientemente  rápido.

Fue entonces cuando Costa Rica vió el surgimiento del litigio estratégico. Es importante  destacar que este recurso no ha sido  monopolio de los  grupos lgtbi,  sino que  tuvieron su  antecedente más importante en el caso Artavia y otros contra Costa Rica, el cual fue  discutido en la Corte Interamericana.

En el caso  de la agenda lgtbi,  la principal  lucha se  centró en el matrimonio igualitario. Uno de los momentos  más audaces  fue lograr  el apoyo del Poder Ejecutivo en  la elaboración de una opinión consultiva  sobre  su validez ante la Corte Interamericana:  se convirtió en una vía para evitar que el tema se ahogase entre las aguas del silencio y pudiese  ser discutido  jurídicamente.  Sin embargo,  la discusión sobre este  tema nuevamente sufrió los embates del cangrejo, no se anuló expresamente la cláusula relativa al matrimonio prevista en el  inciso 6 del numeral 14 dentro del Código de Familia,  dando un tiempo para que se aprobase una nueva norma que reconociera la nueva realidad, so pena de que la interpretación de la Corte  Interamericana  entrase a regir  a regir  automáticamente.

Vivimos en tiempos engañosos.  El  hecho de que se diese  una discusión de corte judicial la cual  fue resuelta en un determinado,  no implica que se den cambios  inmediatos en la cultura  política o jurídica  del país. Nuestro país, comparte  la  herencia colonial de un poder señorial  reticente  a los cambios, que acogía  la legislación real  bajo  la consigna de se aplica  pero  no se cumple.

El cambio implica  decisión y reconocimiento, lo cual  se dará desde aplicación  vigorosa de   las autoridades administrativas y judiciales. Solo la aplicación decidida garantizara los cimientos de un  nuevo edificio en la historia de los derechos fundamentales  costarricenses, para  romper  con el sino  para los movimientos  sociales del avance  a paso de cangrejo.

 

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