Un 14 de septiembre en la ciudad de Cartago nada edificante ni modelo para la niñez, la juventud ni docentes que, con fervor patriótico, se prepararon para la fiesta cívica del 205 Aniversario de nuestra independencia.

Marvin Herrera Araya, Ex-ministro de Educación y Ex-diputado

Se ha dicho y comentado, reiteradamente, en diversos medios, que hubo hechos inauditos, el 14 de este mes, en la ciudad de Cartago, que enturbiaron, ensuciaron, la celebración de los 205 años de la independencia de nuestra Patria.

Fue visible la intimidación de la fuerza policial para impedir el libre, pacífico y acostumbrado ingreso al “histórico Parque Central”, adonde se ha celebrado, por distintos gobiernos, tan significativa fecha conmemorativa de la independencia de Costa Rica, como ha sido nuestra acendrada tradición democrática. Los cartagineses y otros ciudadanos vivieron la exigencia de presentar la cédula de identidad para ingresar. Hubo requisas, detenciones, retiro de faroles y banderas con palos, grupos de policías antimotines, policías encubiertos, efectivos en techos armados y con binoculares. Fuerzas policiales armadas que ensombrecieron el sentido civilista de la celebración del 205 aniversario de nuestra independencia.

Otro hecho insólito: la cantidad de buses que transportaron a ciudadanos de otras provincias como Guanacaste, coordinados, entiendo, por el secretario general del PPSO, quienes sí ocuparon las primeras filas, mientras que los cartagineses ocupaban la “retaguardia” o se devolvían al presenciar las inusuales restricciones de ingreso. ¡Ah!, otro detalle llamativo fue el arroz con pollo que se repartía a los transportados. Ciertamente, la movilización de seguidores del gobierno ya es frecuente en todo acto público en el que participan la presidenta Fernández Delgado y el súper ministro Chaves Robles.

En mi opinión, el acto cívico, lamentablemente, tomó el aspecto de un “mitin político”, organizado por el propio gobierno; pero, tuvieron el tupé de acusar a otras agrupaciones de hacerlo. Hacen, sin reparos, lo mismo que critican de otros.

El autoritarismo, la descomunal demostración de fuerza policial (para no decir cuasi militar) y las llamadas medidas de seguridad, estuvieron años luz de una celebración patriótica de exaltación de valores republicanos y democráticos y de las mejores tradiciones populares de los costarricenses. Esta histórica y significativa fecha siempre ha sido aprovechada para anunciar obras de bien para la provincia; sin dejar de ponderar valores democráticos como la fraternidad, la solidaridad, la tolerancia, la concordia, el diálogo y la responsabilidad, y afirmar derechos y garantías de los ciudadanos como la libertad y la paz.  

Lo que debía ser alegría, fraternidad y civismo en la conmemoración de nuestra independencia no lo fue en la ciudad de Cartago; dichosamente, sí fue alegre y fraterna la fiesta cívica en otras comunidades del país.

Lo acontecido en el “histórico ¨Parque Central” fue un acto político conscientemente planificado y ejecutado. Lo bochornoso y vergonzoso que, incluso, circuló en la prensa internacional se dio con la grotesca burla del ministro de Estado, Rodrigo Chaves Robles, a un ciudadano que le preguntó, con legitimidad, si él sabía por qué le exigieron presentar la cédula para ingresar al acto. Esta pregunta no fue un insulto para el súper ministro como lo han querido justificar autoridades de gobierno, siendo una conducta impropia, vergonzosa, tanto por la respuesta verbal como corporal, de un expresidente de la República y ahora ministro de Estado, frente al pueblo que estaba siguiendo la celebración por varios medios de información.

Un 14 de septiembre en la ciudad de Cartago nada edificante ni modelo para la niñez, la juventud ni docentes que, con fervor patriótico, se prepararon para la fiesta cívica del 205 Aniversario de nuestra independencia.

Marvin Herrera Araya

Por Marvin Herrera Araya

Marvin Herrera Araya es una figura destacada en la educación costarricense. Se desempeñó como Ministro de Educación Pública, Vice Ministro de Educación Pública, y fue Diputado en la Asamblea Legislativa.