Valeria Seballos-Mora y Juan Diego García-Castro, Estudiantes universitarios.

La criminalidad en Costa Rica es un tema que genera gran preocupación y constante debate; y la percepción sobre la misma y quienes la producen, muchas veces no corresponde con los datos reales sobre dicho fenómeno, sino que, es construida a partir de creencias e imaginarios sociales arraigados de las personas y la sociedad. Es de esta manera que, la investigación realizada muestra cómo las personas suelen ligar el aumento de la criminalidad con la inmigración, culpando de la alza en los delitos a las personas inmigrantes provenientes de diversos países, principalmente de América Latina a pesar de que las estadísticas oficiales no sustentan esta creencia.

Dichas percepciones, generan rupturas entre los diversos grupos sociales, desarrollando una hostilidad que apunta contra las personas inmigrantes, definiéndolas como las culpables del aumento del crimen en el país. Se agrega que, estas percepciones no se dirigen a toda la población inmigrante, sino a aquellas que se encuentran dentro de América Latina; de modo que, en el imaginario de las personas, no es lo mismo ser una persona inmigrante originaria de lugares de Europa o Estados Unidos, a ser una persona migrante de contextos latinoamericanos, otorgándoles una etiqueta a las personas inmigrantes dependiendo de su lugar de procedencia y que tan unido el mismo esté con el país propio.

A la vez, cuando las personas sienten que en el país hay pocos recursos, como el acceso a la comida, suelen creer que esto se debe  a que las personas inmigrantes vienen a “quitar” dichos recursos, generando la percepción de que la migración aumenta el desempleo y la baja de salarios, aunque realmente las personas inmigrantes ocupan los trabajos donde hace falta mano de obra nacional. A esto se suma que, cuando la gente cree que hay corrupción en el país, tiende a pensar que hay más criminalidad, y esto lleva a asociar que ese aumento se debe a las personas inmigrantes; en otras palabras, no es que la migración cause un verdadero aumento del crimen, sino que, cuando se percibe escasez de recursos, corrupción y criminalidad, se hace más fácil culpar a quienes vienen de fuera.  

Como si fuera poco, estas ideas se ven sostenidas por medios de comunicación que distorsionan y alimentan la asociación entre migración y criminalidad, sin embargo, la realidad de la situación es que las cifras reales de criminalidad no indican que el aumento de la misma se deba al ingreso de personas inmigrantes, sino a otras variables como la falta de ingresos y la desigualdad económica. Es así como, estos hallazgos sugieren que los contextos económicos, sociales y culturales son importantes en cómo se percibe la inmigración y la criminalidad, proporcionando información importante para estrategias de integración social.

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Valeria Seballos-Mora

Juan Diego García-Castro