Mauricio Ramírez: Vigencia y legado del libertador Juan Rafael Mora

Contamos con una posición geopolítica muy valiosa, somos puentes entre dos oceános, tenemos una riqueza cultural y natural única, no es de extrañarse que los ojos de muchos países y continentes estén en este momento sobre nosotros, pensar la patria en el siglo XXI, implica pensar sistémicamente, algo así como llaman muchos “glocalmente”, global y local, sin la totalidad no se puede entender lo particular y sus características, eso lo entendía muy bien nuestro visionario héroe nacional.

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Mauricio Ramírez Núñez, Académico.

Desde muy joven, tuve la inclinación por indagar cómo era que funcionaba el mundo, me cuestionaba constantemente por qué hay tanta desigualdad entre las naciones y cuál es el motor que mueve a nuestras sociedades en esta dirección. Poco a poco, conforme iban pasando los años y la universidad me fue enseñando, comencé a tomarle cada vez más afecto a las ciencias sociales, encontré en ellas una serie de razones y posiciones tan diversas pero verdaderas, que me explicaban desde perspectivas filosóficas, políticas, sociológicas, económicas e ideológicas, la realidad contemporánea, aquella por la cual tenía enorme inquietud.

Comencé estudiando Ingeniería en Sistemas, pero conforme pasaban los meses confirmaba que eso no era lo que me llamaba la atención ni movía mis emociones. No dejé pasar mucho tiempo más y me cambié a la carrera de Filosofía. Recuerdo que cuando llegué a la escuela me atendió su director y me dice: “diay muchacho, ¿no pudo entrar a la carrera que quería?”, a lo cual le respondi: “al contrario, vengo de lo que creí era la que quería”, nunca olvidaré esa anécdota, el director preguntaba eso porque muy pocas personas desean estudiar esta rama del conocimiento por gusto y pasión, a veces ingresan, están un tiempo para luego cambiarse a la que por razones de puntaje no pudieron acceder la primera vez. Mientras la estudiaba ingresé también a Relaciones Internacionales, y fue ahí donde encontré mi espacio, ese lugar donde la razón y la emoción se sentían cómodas, equilibradas.

Los seres humanos contamos con diferentes tipos de inteligencias, ello nos mueve hacia el lugar donde sentimos que más podemos aportar y ser de utilidad para la sociedad. En mi caso, pesó de sobremanera la parte emocional, no puedo pasar por alto tanta injusticia, desigualdad y violencia, menos aún, cuando tienes conciencia que parte de ello depende y son decisiones políticas. Tuve la dicha de poder estudiar muchas de estas problemáticas desde las Relaciones Internacionales y observar que a pesar de la compleja situación ambiental, humanitaria y geopolítica en la que nos encontramos, se puede y es menester aportar, proponer y trabajar por un mejor porvenir.

Esta es precisamente la razón primordial que me mueve a seguir mis convicciones e ideales sobre un futuro diferente, no solo para el mundo, sino para nuestro país. Es aquí donde entra mi profundo y sincero reconocimiento a la gran labor que la Academia Morista Costarricense lleva a cabo, el legado que nuestro libertador nos heredó, se encuentra más vigente que nunca, aquella visión política, patriótica y de amor por la libertad de nuestros pueblos deben ser hoy los faros que guíen no sólo a nuestras generaciones venideras sino a aquellas que ya se encuentran tomando decisiones en las distintas instancias de nuestra amada República.

Como bien lo expliqué en un breve artículo de opinión que me publicaron en un diario digital unos de años atrás: “América Latina debe mucho a Costa Rica y al Presidente Mora, el aporte que dieron al desarrollo de la conciencia y la autonomía de la región son invaluables. Deben ser referentes para nuestros pueblos de que podemos tener relaciones políticas, diplomáticas y económicas con cualquier país, siempre y cuando se rijan bajo aquellos principios que se defendieron y por los cuales cientos de costarricenses ofrendaron su vida, no en vano lo hicieron”. Principios cuya vigencia y vitalidad siguen intactos; autodeterminación, respeto, soberanía y libertad.

Algo que en lo personal admiro mucho del presidente Juan Rafael Mora fue su capacidad de visión del panorama geopolítico y estratégico de la época, mismo que por su correcta actuación en la Campaña Nacional 56-57, mostró ser una visión sistémica y amplia, donde tuvo la capacidad de valorar diferentes escenarios con sus respectivas variables al mismo tiempo, permitiéndole tener un conocimiento de las relaciones internacionales de aquel entonces muy claro y en definitiva en la dirección correcta.

Actualmente no conozco ningún político costarricense en ejercicio que posea, conozca a profundidad o preste interés a un tema de importante trascendencia en el mundo de hoy, como lo es la geoestratégia y geopolítica en las relaciones internacionales. Como lo he planteado en otras publicaciones, las grandes tensiones en el mundo de hoy o aquello que marca la pauta de la política internacional es nuevamente la soberanía y su resguardo, pero no necesariamente en términos territoriales, sino, ambientales, alimentarios, económicos, energéticos y digitales, como respuesta al mundo globalizado y sin fronteras (para algunos) que ha minado la identidad nacional de los países así como costumbres, tradiciones y sentido de pertenencia. Una realidad objetiva que en el fondo puede entenderse como una arremetida contra la memoria histórica de todo pueblo.

Hoy, el mundo se enfrenta a disputas sumamente fuertes y serias en las regiones que cuentan con mayor cantidad de recursos naturales considerados como estratégicos. Dicha etiqueta, es debido a que son aquellos de los cuales depende la economía global y la subsistencia de sus pueblos. Esto nos lleva a preguntas como: ¿Hasta dónde estaría dispuesto a llegar un país por su seguridad nacional y sobrevivencia en caso de que se vea sin recursos como agua o granos básicos? ¿Se exponen naciones ricas en recursos y posiciones estratégicas a arrebatos de su territorio por parte de otras para obtenerlos? ¿Nos adentramos a una nueva era de conflictos a mediana y gran escala por su control? ¿Cuál debería de ser una posición patriótica, soberanista en el mejor sentido de la palabra según el legado del libertador Mora, de un país como el nuestro ante esta realidad? ¿Hay quienes piensan en estos riesgos para la Patria?

Algunos otros retos son también de gran relevancia; la degradación climática dirigida al colapso planeario generará migraciones como nunca antes vistas en la historia, de manera forzada, convirtiendo a las fronteras nuevamente en espacios críticos y de alto valor geopolítico. Por otro lado, el aumento del nivel del mar, la temperatura de la tierra y la desertificación de regiones enteras traerá no solo estrés hídrico sino escasez de alimentos, generando conflictos tanto a lo interno de los países como en lo regional y global.

Por ello es menester comprender las lecciones profundas de la historia patria para de esta manera mirar al futuro con estrategia, planificación y esperanza. La amenaza filibustera de hoy (pandemia, crisis económica, inequidad, crimen organizado, degradación climática y nuevas brechas digitales) implica pensarnos como Estados Región, no como Estados individuales que a pesar de su cercanía e historia común navega cada quien por su lado. Los tiempos no están para eso y frente a la lógica del divide y vencerás, América Latina debe estar unida, con todo y sus diferencias que la enriquecen, pero unida, caminando en una dirección clara y soberana, construyendo su identidad como gran región geopolítica.

Estoy completamente seguro que el legado del presidente Mora tiene muchísimo más que aportar en esta área; su valentía, coraje, amor a la patria y la libertad sigue siendo un enorme faro de luz en medio de tanta oscuridad y ceguera política por la que pasa nuestra querida América Latina. Contamos con una posición geopolítica muy valiosa, somos puentes entre dos oceános, tenemos una riqueza cultural y natural única, no es de extrañarse que los ojos de muchos países y continentes estén en este momento sobre nosotros, pensar la patria en el siglo XXI, implica pensar sistémicamente, algo así como llaman muchos “glocalmente”, global y local, sin la totalidad no se puede entender lo particular y sus características, eso lo entendía muy bien nuestro visionario héroe nacional.

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