Mauricio Vargas: Entre grupos de poder, pianistas, sindicalistas, políticos fracasados y un presidente que no preside

Como médico, debo decir, que cuando estudiamos el comportamiento humano, aprendemos que somos entes complejos desde todo punto de vista, y que, por lo tanto, mucho de lo negativo que decimos y hacemos, son generalmente una manifestación de nuestros vacíos, de nuestras frustraciones y limitaciones como seres humanos.

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Mauricio Vargas Fuentes, Médico.

En los últimos días, hemos sido testigos de una serie de noticias que al menos a mí en lo personal me provocan una sensación de pena, de aflicción. Es una sensación de que, si no nos hemos perdido, estamos próximos a perdernos como sociedad.

De repente se corrobora que existen personas y grupos de personas, que creen ser dueños de la verdad, y si no lo creen, lo hacen creer producto de sus carencias como seres humanos o sus intereses personales y grupales que ponen por encima de algunos valores que se pensaban no negociables.

1.- Nos dimos cuenta que el grupo Nación tiene negocios con el Estado, digamos que con unas instituciones del Estado:

  • La Gerencia de Pensiones de la CCSS tiene inversiones en el grupo desde hace 6 años. Es claro que hacer inversiones rentables que mejoren la capacidad financiera del régimen es una obligación de los jerarcas de la Caja, asumiendo los riesgos que esto implica. Y por supuesto al grupo Nación le es muy rentable ese tipo de negocios por la seguridad que tienen. Y está en todo su derecho. Ese no es el tema. El tema es que el grupo Nación, a través de sus medios de prensa, ha demostrado ser el enemigo número uno de la CCSS, y no porque defienda los intereses ciudadanos (eso ya nadie con un poco de sentido común lo cree), sino porque son enemigos de lo público “por naturaleza”. Para el grupo Nación, nuestro sistema público de salud, incluido el de pensiones, no debiera existir ya que los servicios de salud y pensiones debieran estar en manos privadas. La coexistencia armónica no es una posibilidad. Entonces esto es un asunto de moral y de ética. Este tipo de negocios van contra principios básicos de decencia. Pero llaman permanentemente a la decencia. Hay que ponerse de acuerdo con el significado del concepto.
  • El mismo grupo Nación tiene un convenio de cooperación firmado con INCOFER que tiene como objetivo apoyar la llegada de inversión privada para habilitar el transporte de pasajeros y carga por tren, llámese tren eléctrico o no, a la provincia de Alajuela, específicamente a la zona de la Guácima y el Coyol. ¡Qué loable acción la del grupo Nación! Se pudo haber planteado un convenio similar con similares objetivos para la provincia de Cartago, pero no, se escogió la provincia de Alajuela, específicamente, hacia la Guácima donde se encuentra el Parque Viva, infraestructura propiedad del grupo Nación dedicada a los espectáculos. Negocio redondo, gano con el convenio y el Estado me construye la vía de comunicación que facilitará la llegada de público a mi lugar de espectáculos. ¿Cómo se llama este tipo de proceder? Al igual que la inversión en al régimen de pensiones, este tipo de negocios van contra principios básicos de decencia. Pero siguen haciendo llamados a la decencia.
  • En el mismo diario La Nación, un referente de las publicaciones en dicho medio, el señor Jaques Sagot, publicó el 29 de agosto un artículo de una plana, en la que se dedicó a insultar al presidente de la República. Y todo por criticar el viaje de vacaciones realizado. El señor Sagot se le ha presentado a la comunidad nacional como el máximo intelectual conocido por la humanidad. Sus artículos son una oda a la educación y la cultura dado el lenguaje sofisticado que utiliza, me imagino que para hacer sentir al lector que no sabe lo que el sabe. Y lo digo, porque no puede ser que un hombre que se precia de educado, de escritor y que además es pianista, se refiera de la forma vulgar pero decorada con su verbo, como lo hizo sobre el presidente de la República. Debo decir que soy un crítico acérrimo del gobierno de la República, pero lo que he expresado, muchas veces en La Revista.cr, nunca fue tratado de forma irrespetuosa. Tenemos diferencias como seres humanos que somos y somos eso, sencillamente seres humanos, diferentes entre sí, con vivencias diferentes y con posibilidades diferentes de recrearse en la educación y la cultura. Y a propósito, esta parece ser la forma de comunicar siempre su pensamiento. En otro artículo publicado también en La Nación el pasado 31 de agosto, se expresó también de forma grosera del entrenador y los jugadores de la Liga Deportiva Alajuelense. Nadie duda del derecho a opinar que todos tenemos, pero, lo podemos hacer con mesura y buena educación sin maltratar a las personas.
  • El país está viviendo la peor crisis social y económica de su historia, hoy agravada por el impacto de la pandemia por covid 19. Las medidas que fueron necesarias implementar para su mitigación y control, así como los errores cometidos con algunas de ellas, han impactado de enorme forma la economía del país. El desafío que nos plantea debe ser abordado como país a partir de un esfuerzo conjunto de todos los actores sociales. Pero la conducción del proceso le corresponde al gobierno y con toda claridad, al presidente de la República. Pero estamos siendo testigos de una impericia política no vista en gobernante alguno en Costa Rica. Todo lo entiende al revés. Debe hacer una convocatoria al diálogo multi e intersectorial y convoca a sectores de forma independiente. Debe dar la orden a la fuerza pública de desbloquear carreteras para que se garantice el derecho al libre tránsito, y no lo hace. Debe propiciar el diálogo nacional para construir una propuesta que permita la reconstrucción de la economía del país y que además sea punto de partida para una negociación con el FMI y hace una propuesta inconsulta que carga el peso en la población. Hay que pedirle a Dios que ilumine a don Carlos. Si no es así, veo con enorme preocupación el futuro. Pareciera que el único que nos puede salvar es “tatica Dios”.
  • En el contexto anterior, han reaparecido dos viejos políticos, ambos fracasados en la política nacional y que se han arrojado el poder no solo de ponerle condiciones al gobierno, o sea de querer gobernar, sino también de estimular la violencia en las calles de Costa Rica. Y lo hacen con el apoyo del secretario general de la ANEP. Se están comportando como delincuentes y merecen ser penalizados al igual que los cabecillas que localmente ponen en práctica dicha violencia. En democracia, las luchas sociales no se dan de esta forma.
  • Por último, leo, con otro tipo de preocupación, un artículo de un exdirector del Servicio Civil en Costa Rica, en el que plantea que evaluar desempeño en lo público no es posible. Que ese es un ejercicio que realiza la academia pero que está demostrado con la experiencia en el mundo, que no agrega valor y que por lo tanto no se puede vincular a resultados. Se me vinieron a la mente, los compromisos de gestión utilizados en servicios públicos de salud con gran éxito en diversos países, y que también fueran implementados por la CCSS en Costa Rica y que por motivos desconocidos fueron desechados echando marcha atrás con un modelo de gestión del desempeño grupal e individual de enorme valor para la salud de las personas y la gerencia institucional. Comprendo entonces el porqué de la irrelevancia de siempre del Servicio Civil en el país para mejorar la gestión del empleo público, asunto que hoy es una imperiosa necesidad. Perdimos el tiempo y muchas razones podrán aparecer como justificación. Proponer sobre la base de lo dejado de hacer cuando se tuvo la oportunidad, no se vale.

Como médico, debo decir, que cuando estudiamos el comportamiento humano, aprendemos que somos entes complejos desde todo punto de vista, y que, por lo tanto, mucho de lo negativo que decimos y hacemos, son generalmente una manifestación de nuestros vacíos, de nuestras frustraciones y limitaciones como seres humanos.  El comportamiento humano tiene una base biológica, pero se construye socialmente.

Es necesario el esfuerzo como sociedad para sacar adelante el país, y esto no se debe olvidar. Las personas que tienen la posibilidad de influenciar positivamente a otras personas, no deben perder la oportunidad. Pero renovemos conocimiento y tengamos “conciencia de nosotros mismos” para hacerlo con propiedad y en el marco de lo correcto.

Bueno, al menos hice un poco de catarsis con la posibilidad de compartirla con los lectores de La Revista.cr, si aceptan publicarla.

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