Mauricio Vargas: La pandemia por COVID-19 es un asunto de salud global que urge enfrentarlo como tal

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Mauricio Vargas Fuentes, Médico.

Empecemos diciendo, que la salud global es un enfoque de la salud pública, que comprende que existen determinantes de la salud que tienen un origen que trasciende las fronteras nacionales y que por lo tanto condiciona, una acción global concertada, facilitada por las instancias de integración existentes en el mundo y con el ejercicio de fuertes liderazgos.

Esto nos lleva a reflexionar sobre la realidad actual, percatándonos de que la globalización no es tanto una línea de actuación política, sino un resultado de una creciente necesidad del mundo de integrarse, comprendiendo las naturales interdependencias que existen y que son necesarias para el desarrollo.

Por esta elemental razón, es difícil de comprender la posición de líderes como el presidente de los Estados Unidos y Brasil o el primer ministro del Reino Unido, que en los tiempos presentes promueven posiciones nacionalistas, y diríamos que, hasta poco inteligentes, distanciándose del sistema de valores que se ha venido construyendo globalmente y que reconocen la necesidad de respetar los derechos humanos como eje de actuación de carácter ético y moral.

Hoy más que nunca, comprender la realidad de un mundo globalizado es imperativo. La pandemia por Covid 19 así nos lo recuerda. Las interconexiones existentes condicionaron, que luego de un reporte de 41 casos en Wuhan, China, entre el 8 de diciembre del 2019 y el 2 de enero del 2020, ya para el 17 de enero, se reportaban algunos casos en Japón y Tailandia. Para el 30 de enero el virus estaba presente en toda China y en otros 15 países y la OMS la declaró como “emergencia sanitaria de preocupación internacional” y ya el 20 de marzo, el virus estaba presente en más de 100 países por lo que se declaró como pandemia por parte de dicha organización.

Al 14 de mayo del 2020, existen alrededor de 4.300.000 contagios y más de 290.000 muertes en el mundo, en el entendido que son cifras confirmadas y que puede existir un importante subregistro.  Y TODO ESTO HA SUCEDIDO EN TAN SOLO 5 MESES.

Entender lo dicho, nos lleva a entender entonces, que la Covid 19 es un asunto de salud global y DEBE ser resuelto como tal. No es un virus chino.

Comprender lo anterior, implica comprender también, que la Salud Global, no es la acción de muchos actores globales que desarrollan programas verticales para actuar sobre unas enfermedades y problemas específicos, sino el reconocimiento de la progresiva influencia de factores globales de poder político y económico sobre la salud que afectan a los países en forma global, y para cuyo abordaje, se necesita la cooperación de todos los Estados.

Los anterior, nos lleva a reconocer que muchos de los problemas que afecta la salud pública al interior de los países, no se resuelven sino se resuelven los determinantes globales que los condicionan. Algunos ejemplos de lo anterior son los siguientes.

  • Aspectos relacionados con las patentes y derechos de propiedad.
  • Innovación tecnológica en medicamentos y otras tecnologías médicas.
  • Flujos migratorios de personas, pacientes y profesionales de salud.
  • Transnacionalización de la industria productora y comercializadora de alimentos chatarra.
  • Vacíos de poder democrático para analizar y lograr consensos sobre políticas públicas globales.
  • Transnacionalización de la violencia y las guerras.
  • Inadecuada distribución de recursos de personal en el campo de la salud.
  • Persistentes de inequidades en salud e inequidades de género, entre otros
  • Los procesos de reforma del sector salud impulsado en América Latina en los años 90.
  • Y en este mismo contexto, vacíos de poder democrático para analizar y lograr consensos sobre políticas públicas globales. (ALASAG, 2016)(1).

Si algunos de estos factores los bajamos a la realidad de la pandemia por Covid 19, encontramos rápidamente la explicación de todo lo anotado antes.

Por ejemplo, descubrir la vacuna para combatir el virus es un objetivo superior de la humanidad como un todo y no de un país o alguna transnacional de medicamentos con intereses particulares. Y lo que observamos en el escenario mundial en este campo, es un llamado de algunos países a la OMS, incluido Costa Rica, para que la vacuna y otros posibles tratamientos de la enfermedad, sea considerado un bien público mundial. ¿Cuál es entonces el rol de la OMS en el mundo? ¿No es un organismo internacional que integra a todos los países del mundo y es gobernado por todos los países del mundo? ¿Qué decisiones se toman en el seno de la OMS? ¿Cuál es el objetivo de la enorme burocracia que la constituye?

Otro aspecto que ejemplifica lo real de los aspectos antes mencionados, es la triste realidad de los vacíos de poder democrático que impiden el logro de consensos sobre políticas públicas globales y que en la región centroamericana son evidentes. Cada país actúa de forma independiente, no solo en lo político sino también en lo técnico-científico y si no, observemos lo que sucede en Nicaragua y que nos puede afectar directamente. Y me da más pesar, observar la actuación de Costa Rica, cuando “devuelve” a los transportistas a los que se les realiza el test para la enfermedad y se identifican como positivos. ¿A dónde lo devuelve? ¿será que son seres humanos con particularidades que los hace inmunes a un agravamiento en su salud que ponga en riesgo su vida? ¿Será que no tienen poder de contagiar a otras personas? ¿Será que no son seres humanos que tienen derecho a la salud? ¿Será que creemos que realmente vivimos en una “burbuja costarricense” y que somos autosuficientes no solo para superar la pandemia sino para reactivar la economía? ¿Y la Defensoría de los Habitantes?

En lo que a mi respecta, estas actuaciones y otras tomadas en lo relacionado con el abordaje sanitario de la pandemia, me preocupan. Insisto de nuevo, que reconozco y aplaudo las medidas generales de salud pública adoptadas correctamente en tiempo y forma y que han limitado el número de contagios y las muertes, pero hago un llamado a no ejecutar acciones no alineadas en lo técnico, en lo político y en lo humano que no son congruentes con lo actuado correctamente y que no reconocen que la salud de las personas es mucho más que eso.

Por último, recordar que, los cambios globales afectan poblaciones enteras, sin embargo, los efectos negativos y sus consecuencias suelen acentuarse y agravarse en los grupos poblacionales más vulnerables.

Por esta razón, en un mundo globalizado, el propósito de todos los actores que están comprometidos con el desarrollo de los pueblos debe ser, entre otros aspectos, mejorar la salud y el bienestar de los individuos y las comunidades en todos los dominios de la globalidad (local, nacional, regional y mundial), adoptando políticas y estrategias que actúen sobre los determinantes de orden político, social, ambiental, cultural y económico.

La salud global es una categoría sociopolítica, en el campo del modelo de desarrollo y que aborda la salud como un tema de justicia social, derechos humanos, equidad, bien común y respecto a la idiosincrasia e identidad de los pueblos.

Promueve una visión amplia hacia el conjunto de las “causas de las causas” que tienen relación primaria con el estado de salud en el mundo, por ello se apela por una cooperación que esté orientada en producir “resultados” públicos y durables en salud y bienestar social Provee, además, herramientas útiles para subsanar las inequidades, aprovechando similitudes, sinergias e intereses comunes.  (ALASAG, 2016)

Hoy más que nunca, es necesario que las nuevas dinámicas de cooperación caracterizadas por ambiente de colaboración regional, enfatizando en las áreas de investigación, formación y capacitación de recursos humanos, vinculación y cooperación técnica, sea una realidad.

Es urgente que el mundo comprenda que la pandemia por Covid 19, es un asunto de salud global y es más urgente, que sea abordado como tal. En el caso de Costa Rica, es prioritario que asuma el liderazgo necesario en el SISTEMA DE INTEGRACIÓN CENTROAMERICANO (SICA), en todas las instancias creadas por apoyar el proceso integracionista, para que se discuta e implante una política regional integral que genere salud y bienestar, incluyendo todo lo relacionado con la seguridad social.

Exijamos a la OMS y a su Oficina Regional, la OPS, asumir su rol integrador e impulsar esa política de salud necesaria con una perspectiva regional.

(1) Alianza Latinoamericana de Salud Global (ALASAG). Documento de posición sobre la salud global desde una perspectiva latinoamericana. San José, Costa Rica. 2016.

 


Mauricio Vargas Fuentes.
El autor es Médico, Máster en Administración de la Salud. Docente y consultor en gerencia de la salud y sistemas de salud en América Latina. Autor de diversas publicaciones. Cogestor de los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud en Costa Rica (EBAIS) y del movimiento cooperativo en salud en el país. Fue viceministro de salud, director de la Escuela de Salud Pública de la UCR y Presidente de la Alianza Latinoamericana de Salud Global. Actualmente coordina el Programa en Gerencia de la Salud y el Centro en Sistemas de Salud y Seguridad Social del ICAP

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