Mauricio Vargas: Pandemia y economía un llamado a la cordura al gobierno de la República

Se necesita un presidente que guíe al país y que comprenda claramente su responsabilidad técnica y política. Su formación en ciencias políticas debe ser de utilidad para conducir la acción de gobierno.

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Mauricio Vargas Fuentes, Médico.

En la conferencia de prensa del domingo 9 de agosto, el informe sobre la situación epidemiológica de la covid 19 en el país pasó a segundo plano. Los dos vicepresidentes, el ministro de la presidencia y su viceministra, tomaron el protagonismo y anunciaron el llamado a la ciudadanía de parte del gobierno de la República a dialogar bajo el lema “escucha, propone y dialoga, planteando el objetivo de “ampliar procesos para intercambiar con los diferentes sectores de la sociedad propuestas, recomendaciones y visiones en temáticas como finanzas, reactivación económica y empleo para enfrentar la emergencia nacional”

Realmente quedé impactado por las características del mencionado llamado al diálogo, ya que no logro comprender como se pueden individualizar propuestas interdependientes. Reactivación económica, protección y generación de empleo y finanzas públicas tienen prácticamente una relación de causa-efecto. Son inseparables. Es más, son resultado de una correcta acción de gobierno, integral e integrada. Pero, además, las separamos del necesario control de la pandemia que es una necesidad imperativa.

Con todo respeto, no se como valorar este planteamiento del gobierno. Parece originarse de personas con poco conocimiento y experiencia en lo político y en general de la teoría y la práctica de una correcta gestión pública.

Por lo anterior, deseo hacer un llamado a la cordura al gobierno de la República. (cordura se define según el diccionario de la Real Academia, como: “capacidad de pensar y obrar con buen juicio, prudencia, reflexión, sensatez y responsabilidad”) La impericia política demostrada durante los 5 meses de pandemia, tiene al país prácticamente de rodillas y no solo en la esfera de lo social y lo económico, sino, como lo dije en mi anterior artículo, en lo sanitario. Las cifras de casos nuevos diarios, casos de hospitalización, de muertes (no son un número del cual vanagloriarse), de tardanza en el conteo de los recuperados y en la emisión de órdenes sanitarias, de la violación del derecho a la salud de muchas personas con otras enfermedades por la priorización de la atención de la covid 19, etc, etc, evidencian que estamos en problemas también en este campo. El Ro (índice de transmisibilidad) no es el indicador único a tomar en consideración para administrar la pandemia. Hay otros criterios que son necesarios de tomar en cuenta para hacerlo de forma apropiada.

Hay que decir de inicio, que hoy contamos con mayor información proveniente de la experiencia de todos los países del mundo, exitosos o no en el manejo de la pandemia y contamos además con nuestra propia experiencia que nos deben servir para no equivocarnos o equivocarnos menos en el manejo de la situación.

  1. Digamos primero que no es correcto fragmentar la gestión. Debe existir una gestión integral e integrada por parte del gobierno de la República. El presidente de la República tiene formación en ciencias políticas y esperaríamos que pudiera conducirla con los mencionados criterios. Economía y salud son inseparables
  2. El mensaje que se le da a la ciudadanía diariamente durante las conferencias de prensa debe cambiar en contenido y método. Debe rescatar las acciones de gobierno que se realizan para la atención y mejora de la realidad que enfrenta la gente. Además, la información que se transmita, debe ser transparente, sin ninguna distorsión que busque mostrar éxito donde no exista. Recordemos por ejemplo lo anunciado con la elaboración de pruebas PCR y el rastreo comunitario del virus en aguas residuales.
  3. Tengamos claro que el comportamiento actual de la pandemia era esperable. La enfermedad covid 19 no es un problema únicamente de tipo “sanitario”, sino un problema de salud pública y, por lo tanto, social, económico y ambiental. Recordemos que a América Latina en general y Costa Rica en particular, la enfermedad, al igual que a Estados Unidos y Europa, llegó “por avión” y se difundió rápidamente por circunstancias diferentes a las de esos países, esencialmente las condicionadas por las precarias condiciones de vida de la población. Esta realidad es la que hacía esperable la situación presentada y que se presenta en el continente. Este es un asunto de epidemiología social y salud pública y para enfrentarla, hay que comprender la determinación social de la salud, que incluye lo económico. Las proyecciones matemáticas son útiles, pero no suficientes para administrar la pandemia.
  4. Se debe tomar en consideración también, que plantear medidas de confinamiento en América Latina, Costa Rica incluida, era y es algo que se tenía y se tiene que tener claro, que no iba ni va a surtir los efectos esperados, dada la precaria situación de vida y la necesidad de “salir” de la gente ya que el 50% trabaja en la informalidad. Su reto es evitar morir de covid 19 o de hambre. Así de concreto.
  5. No debemos olvidar que la pandemia es un asunto de salud global, que no respeta fronteras, y que, por lo tanto, las medidas que se adopten tienen que comprender los flujos migratorios, y más en una región como la nuestra. Anteriormente no lo hicimos. Debemos asumir liderazgo en la región centroamericana y propiciar un abordaje conjunto de la pandemia.
  6. No debemos olvidar tampoco que el confinamiento a pesar de surtir efectos positivos en el nivel de contagio y muerte, crea mayor susceptibilidad en la población, que cuando “sale” crea un efecto rebote, aumentando el nivel de contagio. Esto ya nos sucedió con el inicio de esta primera ola. El comportamiento actual de la enfermedad tiene en mucho este origen.
  7. Debemos monitorear lo que sucede en los países que sufrieron primero el impacto de la pandemia. Europa y los países asiáticos nos brindan enormes lecciones. ¿Dónde se originan los rebrotes que estamos observando en España y Francia por ejemplo? La apertura económica es necesaria y urgente, pero en condiciones totalmente controladas y controlables.

La llamada a la cordura que deseo hacerle al gobierno de la República, es que trabaje de forma integral e integrada, que se plantee como meta para los próximos dos años, volver a la situación que tenía la economía antes de la pandemia (o al menos lo más cercano posible). Estamos claros que no era la óptima, pero los problemas estructurales no los vamos a solucionar en el tiempo que le queda al presente gobierno. Esto implica que el país, su población, deben aprender a convivir con la covid 19. La economía debe abrirse de forma controlada. Hay que devolverle el empleo a las personas que lo perdieron. Hoy sabemos que el sars cov 2 es un virus muy contagioso, sabemos su comportamiento, sabemos como se destruye y podemos controlarlo, no desaparecerlo. Solo la vacuna podría lograrlo. Es importante comprender que hay que formalizar la economía que la pandemia informalizó. Los contagios no se dan en los restaurantes, se dan en las calles, en los buses, en los precarios, en las fiestas sin control sanitario, en las cuarterías.

Como lo indiqué en un artículo anterior, es necesario que el gobierno, incluido el Ministerio de Salud, actúe de forma coordinada. Hay que planificar conjuntamente con todos los actores sociales. No queda duda de que los empresarios, los pequeños comerciantes, los alcaldes, los académicos y muchos otros, tienen mucho que proponer, para que la gente no se muera de hambre y mueran pocos de covid 19. Deben existir 82 salas de situación, una en cada cantón que monitoree el comportamiento de su realidad con todos los actores sociales necesarios para la toma de decisiones. Hay que desconcentrar la gestión. La sala de situación central debe jugar un rol más estratégico.

El sistema de salud ya se rebalsó. Ya no hay que decir que quieren garantizar que todos tengan oportunidad de una cama de cuidados intensivos. Ya el sistema priorizó la atención de la covid 19 y ha dejado de garantizar el derecho a la salud de muchas otras personas. Hay que decirlo. Hoy, mucho del personal de la CCSS y del Ministerio de Salud a nivel local, está dirigiendo todos sus esfuerzos a la atención de la pandemia. Pero hoy debemos reconocer, que estamos perdiendo también el control de la pandemia.

La nueva normalidad, debe ser capaz de plantearse como un esfuerzo de todos y todas. Pero la nueva normalidad exige que debemos aprender a convivir con el virus. Ya no existe otra posibilidad hasta que exista y se aplique la vacuna requerida. Esta es la discusión necesaria, y en esa discusión deben participar la mayor cantidad posible de actores sociales.

Se necesita un presidente que guíe al país y que comprenda claramente su responsabilidad técnica y política. Su formación en ciencias políticas debe ser de utilidad para conducir la acción de gobierno.


Mauricio Vargas Fuentes.
El autor es Médico, Máster en Administración de la Salud. Docente y consultor en gerencia de la salud y sistemas de salud en América Latina. Autor de diversas publicaciones. Cogestor de los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud en Costa Rica (EBAIS) y del movimiento cooperativo en salud en el país. Fue viceministro de salud, director de la Escuela de Salud Pública de la UCR y Presidente de la Alianza Latinoamericana de Salud Global. Actualmente coordina el Programa en Gerencia de la Salud y el Centro en Sistemas de Salud y Seguridad Social del ICAP

 

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