Mauricio Vargas: Perspectivas 2021 en un contexto de pandemia

0

Mauricio Vargas Fuentes, Médico.

Es imposible imaginar el 2021, sin tener en consideración la realidad de la pandemia que nos ha afectado durante el 2020. Hoy el mundo no es el mismo desde ningún punto de vista y es indudable que la pandemia nos cambió la vida.

Algunos han sufrido directamente sus efectos en la salud, la muerte llegó a 2000 personas al concluir el año 2020 causando dolor a muchas familias y convirtiéndose en la primera causa de muerte en el país. Se tienen registros de prácticamente 160.000 personas que se han infectado con certeza diagnóstica, siendo probablemente la cifra al menos 5 veces mayor.

Las medidas adoptadas para mitigar los efectos de la enfermedad han aumentado las cifras de desempleo, se han cerrado una gran cantidad de empresas, esencialmente pymes y mipymes, se ha incrementado el nivel de informalidad, los ingresos del Ministerio de Hacienda decrecieron al igual que los de algunas instituciones como la CCSS, afectando la provisión de servicios esenciales para la población. La salud mental de la gente se ha visto seriamente deteriorada al enfrentar la situación descrita y han cambiado los estilos de vida y gestión de muchas personas y organizaciones ante la imperiosa necesidad de encontrar respuestas a una nueva realidad.

Es necesario y urgente cambiar nuestra forma de hacer las cosas y la institucionalidad pública debe ser capaz de reinventarse. El futuro exige un remozamiento de la gerencia pública y con especial énfasis la relacionada con la salud de la población.

Debemos tener claro, que la llegada de la vacuna nos da esperanza, pero está lejos de ser la respuesta al problema. Se requiere al menos que el 60% de la población haya sido vacunada para generar un efecto “rebaño” y que el 100% de la gente quede protegida y esto se logrará muchos meses después

1.- La necesidad de una correcta gerencia pública para enfrentar la pandemia en el 2021: lecciones aprendidas

La mala gerencia pública es probablemente el mayor problema que tienen nuestros países para enfrentar con propiedad los desafíos que enfrentan.

En relación con la pandemia, debemos considerar, que hoy se cuenta con mayor información proveniente de la experiencia de todos los países del mundo, exitosos o no en el manejo de la pandemia y contamos además con nuestra propia experiencia que nos deben servir para no equivocarnos o equivocarnos menos en el manejo de la situación.

A continuación, se presentan algunas conclusiones de lo actuado para el abordaje de la pandemia en Costa Rica, con el propósito de que sirva de insumo. Son algunas de las lecciones aprendidas de frente a una realidad para la que comienza a vislumbrarse una solución en el corto plazo con la llegada de la vacuna.

  • Digamos primero que no es correcto fragmentar la gestión. Debe existir una gestión integral e integrada por parte del gobierno. Si se tiene claro el concepto de salud, salud pública y determinación social de la salud, el abordaje de lo económico no puede estar separado del abordaje de lo sanitario. Economía y salud son inseparables porque en el correcto concepto, la economía es parte de la salud pública.
  • El mensaje que se le da a la ciudadanía sobre la situación de la pandemia es importante que rescate las acciones de gobierno que se realizan para la atención y mejora de la realidad que enfrenta la gente. Además, la información que se transmita, debe ser transparente, sin ninguna distorsión que busque mostrar éxito donde no exista. La mercadotecnia de la salud debe estar presente en el mensaje. Este no debe ser un generador de “miedo” por el contagio, sino de “valores en salud”, de tal manera que las personas realicen las medidas preventivas normadas por el gobierno conscientes de su importancia para su buena salud. Debe promoverse el “valor de la salud”. Con el inicio del 2021, la situación epidemiológica de la covid 19 no es positiva. Con el comportamiento social de finales y principios de año y las estadísticas que se están presentando, durante el primer trimestre del 2021 estaremos observando un importante aumento de casos, de defunciones y saturación de las camas hospitalarias
  • Se debe tener claro que el comportamiento actual de la pandemia era esperable. La enfermedad covid 19 no es un problema únicamente de tipo “sanitario” como se ha insistido antes, sino un problema de salud pública y, por lo tanto, social, económico y ambiental. Recordemos que a América Latina en general y Costa Rica en particular, la enfermedad, al igual que a Estados Unidos y Europa, llegó “por avión” y se difundió rápidamente por circunstancias diferentes a las de esos países, esencialmente las condicionadas por las precarias condiciones de vida de la población. Esta realidad es la que hacía esperable la situación presentada y que se presenta en el continente. Este es un asunto de epidemiología social y salud pública y para enfrentarla, hay que comprender la determinación social de la salud, que incluye lo económico. Las proyecciones matemáticas son útiles, pero no suficientes para administrar la pandemia.
  • Se debe tomar en consideración también, que plantear medidas de confinamiento en América Latina, Costa Rica incluida, era y es algo que se tenía y se tiene que tener claro, que no iba ni va a surtir los efectos esperados, dada la precaria situación de vida y la necesidad de “salir” de la gente ya que el 50% trabaja en la informalidad. Su reto es evitar morir de covid 19 o de hambre. Así de concreto.
  • No se debe olvidar que la pandemia es un asunto de salud global como se ha dicho antes, que no respeta fronteras, y que, por lo tanto, las medidas que se adopten tienen que comprender los flujos migratorios, y más en una región como la del SICA Se debe propiciar un abordaje conjunto de la pandemia por parte de todos los países.
  • No se debe olvidar tampoco que el confinamiento a pesar de surtir efectos positivos en el nivel de contagio y muerte, crea mayor susceptibilidad en la población, que cuando “sale” crea un efecto rebote, aumentando el nivel de contagio. Esto ya sucedió en Costa Rica con el inicio de la primera ola que se está enfrentando que se sigue enfrentando. El comportamiento actual de la enfermedad tiene en mucho este origen.
  • Se debe monitorear lo que sucede en los países que sufrieron primero el impacto de la pandemia. Europa y los países asiáticos nos brindan enormes lecciones. ¿Dónde se originan los rebrotes que estamos observando en España y Francia por ejemplo? La apertura económica es necesaria y urgente, pero en condiciones totalmente controladas y controlables.
  • Es importante que el gobierno se plantee como meta para los próximos dos años, volver a la situación que tenía la economía antes de la pandemia (o al menos lo más cercano posible). Estamos claros que no era la óptima, pero los problemas estructurales no se van a solucionar en el corto plazo. Esto implica que su población, debe aprender a convivir con la covid 19. La economía debe abrirse de forma controlada. Hay que devolverle el empleo a las personas que lo perdieron. Hoy sabemos que el sars cov 2 es un virus muy contagioso, sabemos su comportamiento, sabemos cómo se destruye y podemos controlarlo, no desaparecerlo. Solo la vacuna podría lograrlo. Es importante comprender que hay que formalizar la economía que la pandemia informalizó. Los contagios no se dan en los restaurantes, se dan en las calles, en los buses, en los precarios, en las fiestas sin control sanitario, en las cuarterías.
  • La gerencia de la pandemia debe producirse en el nivel local, ahí donde los actores sociales conocen su realidad. Hay que planificar conjuntamente con todos los actores sociales. No queda duda de que los empresarios, los pequeños comerciantes, los alcaldes, los académicos y muchos otros, tienen mucho que proponer, para que la gente no se muera de hambre y mueran pocos de covid 19. Deben existir tantas salas de situación, como municipios existan que monitoree el comportamiento de su realidad con todos los actores sociales necesarios para la toma de decisiones. Hay que desconcentrar la gerencia.

Se debe realizar el esfuerzo para que se respete el derecho a la salud de toda la población. Los gobiernos han priorizado la atención de la pandemia y han dejado de lado la morbilidad prevalente. Se está creando un “pasivo” sobre el que no se tiene clara la dimensión. Los efectos de estas decisiones los estaremos viendo probablemente en el mediano y largo plazo.

Este es el mayor desafío que enfrenta la salud pública en el país y probablemente en el mundo y que es imperativo abordar con creatividad, asunto que no ha evidenciado la gestión de la pandemia por parte de las autoridades del Ministerio de Salud y la CCSS durante el 2020.

2.- El asunto de la buena gerencia y el derecho a la salud

Decía en las líneas anteriores, que el mayor problema que afecta al Estado en América Latina, no siendo la excepción Costa Rica, es la débil gerencia institucional que existe y que limita la equidad, la eficiencia, la eficacia y la efectividad de su quehacer.

En un reciente artículo del autor en el Newsletter del ICAP, se plantea que es importante recordar que las listas de espera son resultado de un desbalance entre la oferta y la demanda de servicios de salud y que la gerencia de ese desbalance debe valorarse como parte de la oferta del sistema. Quiere esto decir, que las listas de espera son resultado no solo de una oferta limitada de la cantidad y calidad de recursos financieros, físicos, materiales y humanos, sino de la dirección y administración que se realice con ellos. Dicho de otra manera, sino no se “hacen bien las cosas”, esto genera problemas en la satisfacción de las necesidades en salud de la población. Por ejemplo, si las camas hospitalarias no se gestionan correctamente y los indicadores hospitalarios relacionados no reflejan resultados técnicamente correctos e interrelacionados, se produce, además de necesidades de salud no resueltas o mal resueltas, una mala utilización de los recursos, en este caso, recursos de carácter público.

De acuerdo con lo anterior, el primer reto es tener claro que, al priorizarse la atención de la pandemia, se abrió de forma más marcada, la brecha entre la demanda y oferta de recursos, pero, además, la decisión de no ofrecer atención a la morbilidad prevalente en la población ha generado una enorme deuda de atención, violentándose el derecho a la salud de muchas personas. La pregunta que surge es si esta era la única decisión posible y además correcta.

Probablemente, valorarla en retrospectiva se podría decir que es sencillo y hasta poco responsable, pero este es un asunto de buena gerencia, que debía y debe comprenderse en el contexto del derecho humano a la salud y la equidad, eficiencia, eficacia y efectividad de las decisiones en materia de salud pública. Estos deben ser en todo momento, los criterios que deben orientar las decisiones en salud y este caso no es la excepción.

La decisión tomada, ha tenido como resultado, el incremento de la deuda con la atención de la morbilidad prevalente. Como ejemplo, se puede mencionar, que, en Costa Rica, según estadísticas institucionales que alimentan el plan institucional de la CCSS para atender el problema y dar seguimiento, los días de espera por una cirugía ambulatoria pasó de 328 días en setiembre del 2019, a 439 días en setiembre del 2020. Esto es doblemente contradictorio, porque además del incremento del tiempo de espera, se produce en cirugía ambulatoria que es una estrategia de atención creada para mejorar esos tiempos de espera.

En cirugía electiva, el tiempo de espera pasó de 449 días en setiembre del 2019 a 452 días en setiembre del 2020.

Realizar cualquier tipo de procedimiento diagnóstico en uno de los Hospitales Nacionales Generales de Costa Rica en setiembre del 2020, tiene un tiempo de espera promedio de 136 días y una consulta médica en medicina interna en el mismo hospital, tiene un tiempo de espera de 436 días en promedio.

En Costa Rica, existen 5 especialidades que se encuentran y se ha encontrado más frecuentemente, como las de más tiempo de espera. A setiembre del 2020, representan el 83% de la lista y son las siguientes: cirugía general, ortopedia, oftalmología, ginecología, y urología. Si se contrastan con la experiencia internacional, la situación es similar. Este pareciera ser un llamado de atención por su carácter “permanente”, ya que la oferta de recursos debe reconocer esta particularidad. Lo mismo se debe decir del modelo de gestión institucional, ya que es muy importante que se funcione realmente con una perspectiva de red. La cirugía ambulatoria debe funcionar de forma correcta en todos los niveles de atención del sistema. La cirugía oftalmológica, por ejemplo, no es un tipo de atención que requiera de alta complejidad para su ejecución. Hay Clínicas Periféricas situadas en la gran área metropolitana que poseen quirófanos, muchos de ellos subutilizados y que pueden ser parte de la solución. Lo mismo se puede plantear con los Hospitales Periféricos.

Lo dicho implica que debe realizarse un ajuste en la disponibilidad de recursos y en su gestión, entendiendo que los recursos son escasos.

Es importante mencionar también, que, además, se han dejado de realizar visitas domiciliares por parte del técnico en atención primaria, por lo que las labores de prevención de la enfermedad y promoción de la salud se han deteriorado de manera muy importante. Los efectos se podrán dimensionar en el mediano y largo plazo, probablemente con el aumento de las complicaciones de las enfermedades crónicas y el incremento de los casos de enfermedades inmunoprevenibles.

Igualmente se ha limitado la atención de morbilidad no relacionada con la COVID 19, lo que probablemente generará la no detección de enfermedades crónicas.

En síntesis, se ha dejado de ofrecer atención a las personas que sufren la actual realidad epidemiológica y se ha dejado de lado la detección de otros casos que podrían engrosar dicha realidad. Enfrentar esta situación es urgente y debe ser una prioridad con el comienzo del 2021.

La deuda no solo es con la atención sino con la buena gerencia pública de la salud.

La nueva normalidad, debe ser capaz de plantearse como un esfuerzo de todos y todas. Pero la nueva normalidad exige que debemos aprender a convivir con el virus. Ya no existe otra posibilidad hasta que la aplicación de la vacuna genere los efectos deseados y esto solo se podrá valorar cuando al menos el 60% de la población se haya vacunado. Esta es la discusión necesaria, y en esa discusión deben participar la mayor cantidad posible de actores sociales


COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box