México gira a la izquierda

La desesperanza de los sectores más necesitados, la consolidación del crimen organizado a nivel territorial y de estructuras gubernamentales, hacen de México una país sumamente complicado para cualquier gobernante.

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A partir de diciembre, México será gobernado por un izquierdista, Andrés Manuel López Obrador, quien ganó sobradamente las elecciones del pasado 1° de julio, con un 53,17% de los votos emitidos.

El resultado, considerado histórico, fue reconocido por sus contrincantes, incluso, horas antes de que se dieran a conocer los resultados oficiales.

El nombre de su partido: “Juntos Haremos Historia”, le hace honor al precedente que marcó en su país; por primera vez la izquierda gobernará en México y luego de tres intentos López Obrador logró ganar las elecciones presidenciales.

Durante su carrera política, el hoy presidente electo de México,  se ha desempeñado como presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) de 1996 a 1999, Jefe de Gobierno del Distrito Federal de 2000 a 2005, candidato a la presidencia de México por la Coalición Por el Bien de Todos en las elecciones federales de 2006 y por la coalición Movimiento Progresista en las elecciones de 2012.

En La Revista analizamos a profundidad a este tema y conversamos sobre él con la analista y ex embajadora Mimi Prado y el politólogo y analista, Carlos Carranza.

Apoyo en todos los sectores

Al explicar lo sucedido en México, Mimí Prado, afirmó que, en todo el país, en todos los estratos sociales y grupos sociales apoyaron en su mayoría a López Obrador:

“Llegó en el momento justo donde una sociedad no cree en nada, no confía en nadie, considera que le han robado y espueleado y que el aparato de justicia y el aparato social no responden para nada a las necesidades de los mexicanos; además, López Obrador ofreció una lucha contra la pobreza y un aumento en el salario mínimo”.

Además, agregó la analista, la desigualdad en la población mexicana es enorme y, por otro lado, hay una nula respuesta del gobierno a las necesidades básicas de la población y contra la violencia.

En este sentido recordó el asesinato de 43 jóvenes en Ayotzinapa, hecho ocurrido en setiembre del 2014 y que hoy no ha sido resuelto pese a las demandas de Naciones Unidas y los distintos organismos internacionales.

“Esta violencia es enorme y a ella hay que agregarle la toma de gran parte del territorio por los narcotraficantes”.

Y, como si lo anterior fuera poco, agregó Prado, hay cerca de 1.600.000 de ciudadanos mexicanos que se han tenido que desplazar por la violencia provocada no solo del narcotráfico, sino que también de otro tipo y por ello, debemos tener presente que, en la frontera con Estados Unidos, concretamente en ciudad Juárez, asesinan todos los días a mujeres.

Entre tanto, el politólogo Carlos Carranza, señaló la existencia de una alta ingobernabilidad, causante de:

“…una crisis política sistemática y un problema de seguridad que no afecta solamente a sectores bajos sino también a los sectores altos de la población mexicana”.

“En esa tesitura podríamos indicar que los partidos tradicionales no hacían ninguna oferta importante al electorado, más bien lo alejaban. A la par de esto, la Presidencia actual de México no demostró una alta capacidad, los compromisos fueron formales y posiblemente no reales”, dijo Carranza.

Populismo

La analista Mimi Prado asegura que el problema de López Obrador es que tiene en su manejo político conceptos fuertes de populismo, incluso menciona por ejemplo que, López Obrador “no es Mújica (expresidente) en Uruguay. Es mucho más radical e intolerante políticamente”.

Como muestra de su afirmación recordó que López Obrador, negó las elecciones que perdió (2006-2012) y dijo que se las habían robado sin una sola prueba y mantuvo a México y al gobierno mexicano durante uno o dos años en enorme zozobra; “a eso me refiero cuando digo que tiene elementos autoritarios y elementos un poquito fanáticos en algunos temas, no es Mújica, como algunos pretenden compararlo por sus posiciones de izquierda”, explicó.

En materia del manejo político populista, tenemos algunos casos recientes, que llevaron a resultados inesperados para algunos, como el llamado plebiscito para la independencia catalana y anteriormente la salida del Reino Unido de la Unión Europea. La retórica, el discurso encendido y el ofrecimiento de lo imposible sin dudad mueve masas, pero no necesariamente de manera responsable y realista, de ahí la desconfianza que ello genera.

Quiénes lo respaldaron

Según datos del Instituto Nacional Electoral de México, López Obrador recibió 30,04 millones de sufragios. El respaldo fue importante.

Mimi Prado destaca que el apoyo recibido no es partidario, es principalmente de movimientos sociales, incluidos los jóvenes que avalaron la propuesta de cambio.

“Se le unieron una serie de movimientos – no de partidos políticos – integrados en la mayoría por jóvenes que tienen que ver con movimientos por derechos humanos, por la diversidad, por el medio ambiente, por honestidad en la función pública”, aseveró Prado.

¿Qué sigue?

Carlos Carranza señala la existencia de grandes problemas de distribución del ingreso, grandes conglomerados de pobreza, corrupción entronizada, y las diferencias entre el norte y sur de México.

“Posiblemente vamos a tener un gobierno que va a tratar de aplicar medidas que mejoren las condiciones de vida de sectores muy débiles de la población, además de hacer cambios en el aparato gubernamental”, afirmó.

“La diferencia es que el nuevo gobierno va a tratar de atender los asuntos que tienen que ver con juventud ya que es un grupo que apoyó fuertemente a esta nueva alternativa”.

En materia diplomática, Carranza apuntó a que el nuevo gobierno deberá negociar con los Estados Unidos cuestiones que tienen que ver con la seguridad, el comercio exterior y el flujo migratorio, tareas permanentes en la agenda de ambos países.

“Se podría indicar que López Obrador también tiene que hacer esfuerzos como los hechos en estos días, por atender la relación con el presidente de los Estados Unidos, Donal Trump, de quien recibio congratulaciones y apertura al diálogo, pero por otro, lado, deberá ofrecer una agenda que pueda servir a ambas partes en forma clara, real y oportuna”.

El politólogo describe la diplomacia mexicana como de alta experiencia, de larga data y donde el presidente va a dar criterios globales apoyado por la Secretaría de Relaciones Exteriores, junto a la de Brasil, de las más profesionales de Latinoamérica.

“En relación a la política comercial pienso que el gobierno mexicano va a tratar de encaminarse por mantener el acuerdo con los Estados Unidos; eso sí, tratando de llegar a algunos acuerdos en materias en las cuales, posiblemente el presidente Trump hasta ahora ha sido muy duro. Va a ser una negociación muy ardua y será, probablemente, uno de los temas diplomáticos más controversiales, pero que no necesariamente lleven a un enfrentamiento directo como se ha dado en otros casos”, puntualizó.

Lo que está claro, es que México al igual que otros países de nuestro continente, ha experimentados cambios políticos inesperados desde la caída del PRI, partido que gobernó por muchas décadas ese país.

La desesperanza de los sectores más necesitados, la consolidación del crimen organizado a nivel territorial y de estructuras gubernamentales, hacen de México una país sumamente complicado para cualquier gobernante.

El desmantelamiento de las redes de corrupción, ya parte del sistema político, es algo que para el observador resulta difícil de imaginar.

Con gran escepticismo se ha recibido el triunfo de la izquierda, lo cual ha causado inseguridad, temor a cambios inesperados y recelo ante las relaciones subterráneas que inevitablemente tendrá que tener con el crimen organizado, al igual que gobiernos anteriores en busca de gobernabilidad interna y de relaciones confortables con su vecino del norte.

Dura pero imprescindible e impostergable tarea para los 132 millones de mexicanos que quieren vivir en paz y prosperidad.

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