Mía Gallegos.

Las tías abuelas

 

Tuve cuatro tías abuelas

de nariz prominente

y de alta estatura.

Tenían las piernas gruesas

como las mujeres judías.

 

Bebían té a las cuatro de la tarde.

Sabían tejer y bordar.

Yo no aprendí.

Lo mío eran los libros

y una gastada enciclopedia

en la que descubrí a Sor Juana Inés de la Cruz.

 

Silenciosa, así me recuerdo.

No me gustaban los juegos rudos.

Mi madre me ponía a escuchar

música clásica

y mientras leía, ahí

colmando la habitación estaba Scherazade.

 

Después vinieron las amigas,

la escuela,

mi timidez,

los crayones de colores,

los cuadernos de dibujo

y los mapas.

 

Soñaba con recorrer el mundo,

perderme después de las montañas.

pero muy pocas veces me he internado cielo adentro.

Aquí vivo.

A veces mi vida se parece a un autoexilio.

Pocos amigos,

mi timidez de siempre,

los papeles blancos dispersos

esperando la tinta china.

 

Aquí estoy a gusto,

silenciosa

y a menudo pienso

¡qué se perdió en el camino!

 

Las tías ya no están,

Se han marchado,

No puedo ir a parte alguna

a beber una taza de té.

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Por Mia Gallegos

Poeta y narradora, tiene una larga y galardonada trayectoria profesional. Su obra ha sido traducida al inglés y al francés. Forma parte de la Academia Costarricense de la Lengua Ha sido distinguida con el Premio Joven Creación (1976), el Premio Alfonsina Storni (1977), el Premio Rubén Darío del Verso Ilustrado (1983), el Premio Nacional Joaquín García Monge (1984) y el Premio Nacional Aquileo Echeverría (1985). Entre sus publicaciones, destacan Golpe de albas (1977), Los reductos del sol (1985), El claustro elegido (1989), Los días y los sueños (1995), El umbral de las horas (2006) y Deslumbrada (2013).