Mía Gallegos.

El clamor asciende

 

Las naciones poderosas y altivas

poseen sofisticadas armas de destrucción masiva.

También hablan de desarme.

Cierto es que su clamor no llega al cielo,

no se eleva como un fuego vivo,

como una llama impetuosa.

Los pueblos, ¿acaso salen en las noticias

alzando una súplica?

No; solo los poderosos hablan.

Se acusan unos a otros

mientras que quienes no somos nadie

podemos morir con la colisión atómica.

¿Y si el impacto tenebroso llega?

¿Dónde quedarán las preclaras visiones de los mayas?

¿Dónde quedarán los que se amaron?

¿Qué pasará con la secreta luna y su rostro oculto?

¿Las pisadas del bisonte serán borradas?

Y el amor se habrá ido para siempre.

Y no se escuchará hablar de Empédocles de Agrigento.

Y no habrá pastores.

Ni cabreros contarán historias amorosas al calor de la hoguera.

Y alguien lamentará la muerte de Grisóstomo.

Y alguien dirá que Marcela, la zagala, era osada y certera.

Y alguien pensará con desconsuelo en don Quijote.

¿Y la Novena Sinfonía?

No se escuchará más nunca.

La honda música será tan solo un estertor de ángeles.

¡Y no habrá llama de amor vivo

que dulcemente hiera!

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Por Mia Gallegos

Poeta y narradora, tiene una larga y galardonada trayectoria profesional. Su obra ha sido traducida al inglés y al francés. Forma parte de la Academia Costarricense de la Lengua Ha sido distinguida con el Premio Joven Creación (1976), el Premio Alfonsina Storni (1977), el Premio Rubén Darío del Verso Ilustrado (1983), el Premio Nacional Joaquín García Monge (1984) y el Premio Nacional Aquileo Echeverría (1985). Entre sus publicaciones, destacan Golpe de albas (1977), Los reductos del sol (1985), El claustro elegido (1989), Los días y los sueños (1995), El umbral de las horas (2006) y Deslumbrada (2013).