Miguel Ángel Rodríguez EcheverríaEconomista (Ph.D.) Abogado.

Desde octubre de 2022 presentó el Poder Ejecutivo el proyecto “Para Armonización del Sistema Eléctrico Nacional” que propone la apertura del mercado nacional de electricidad. Se discute en la Asamblea Legislativa bajo el expediente No 23.414.

En la Comisión de la Asamblea Legislativa que lo tramita fue sustituido por un texto de las Diputadas de 3 diferentes partidos Daniela Rojas Salas, Kattia Cambronero Aguiluz y Kattia Rivera Soto en octubre de 2023. Este texto recibió aprobación en la Comisión ese mismo mes.

Ese proyecto ha recibido el respaldo del Presidente Ejecutivo del ICE Marco Acuña.

En su esencia el proyecto es igual al que propusimos con la Concertación Nacional, hace ya casi 26 años.

El ente operador del sistema eléctrico que ahora se denomina “Ente Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional (ECOSEN)” se separa e independiza de los generadores, distribuidores y trasmisores. Esto es esencial para que el sistema de despachos, o de acceso al sistema de la electricidad de los diversos generadores, sea independiente ya se trate de contratos prestablecidos entre ellos con distribuidores y trasmisores, o de excedentes del sistema. El acceso se da según criterios de acceso, calidad, competencia, continuidad, eficiencia, gradualidad, universalidad, igualdad y no discriminación, sostenibilidad, que serán establecidos para su aplicación por el ente regulador que sigue siendo ARESEP.

Habrá libre entrada para la generación eléctrica de conformidad con las pautas de planificación indicativa que establecerá el MINAE.

Para garantizar la base de generación y el costo de su mantenimiento se establecen contratos de capacidad que serán pagados a los generadores con independencia de su uso. Esto es muy importante. Si el despacho se determina solo con base en el menor precio del momento como se ha dado el caso en algunas naciones europeas, no es rentable construir y dar mantenimiento a las obras de generación que garantizan la continuidad del servicio.

El proyecto de apertura es complejo y aún requiere afinamiento, mucho del cual ya ha sido sugerido por ARESEP en su informe del 3 de noviembre del año pasado. Pero es una magnífica e importante iniciativa.

Es indispensable para garantizar la calidad, el precio razonable, la sostenibilidad y el beneficio de los hogares y de las empresas.

Este proyecto de apertura eléctrica es indispensable para la expansión y el incremento de la eficiencia de nuestro sistema productivo tradicional y del de zonas francas, para ejecutar el plan de descarbonización en especial en transporte y así cumplir las metas ante el cambio climático, y aún en mayor medida para poder aprovechar la valiosísima oportunidad que nos abre la ruta de producir semiconductores.

Para crecer más aceleradamente y generar más oportunidades de superación para las personas es indispensable un enorme salto en la producción y acceso a electricidad de calidad, de manera continua y a bajo precio, con la menor contaminación posible.

Muchos son los logros del ICE.

Antes de su establecimiento Costa Rica tenía una muy baja capacidad de generación de electricidad y una cobertura eléctrica solo para una muy baja proporción de la población. Recuerdo que en 1963 en mi primer año trabajando en el Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la UCR me tocó realizar algunos trabajos sobre energía y era sorprendente la alta proporción que aún se generaba con leña.

Después fuimos un país con una generación de muy buena calidad, con continuidad de los servicios, a precios muy competitivos y con alta proporción de uso de recursos renovables como su fuente. Durante el ejercicio de la presidencia yo pedí recibir diariamente el reporte del porcentaje de generación con recursos renovables y era del orden del 98 o 99%. Y además exportábamos a Centroamérica y Panamá. Este fue uno de los motivos por los cuales INTEL escogió establecer su planta en Costa Rica. Además, fuimos pioneros en América Latina por ir alcanzando una cada vez más amplia cobertura eléctrica en favor de los hogares. Eso fue de gran importancia económica y aún más trascendente socialmente. Familias en lugares recónditos y empresas dependientes de electricidad de muy buena calidad, con un servicio continuo y a buen precio fueron favorecidas.

Pero ya en los noventa era evidente que se deberían hacer modificaciones a aquel exitoso sistema.

Cuando fui diputado por mí iniciativa se introdujo una pequeña apertura para que hasta cierto límite en la capacidad de cada planta y con un tope respecto a la generación total, se pudieran establecer proyectos privados de generación. Esto dio origen a plantas hidroeléctricas, eólicas y geotérmicas privadas.

Eso no era suficiente. Era necesario evolucionar para que a la par del ICE -que sería el principal generador y distribuidor, y el trasmisor nacional de electricidad- se pudiera establecer un mercado competitivo en el cual entes privados pudiesen contribuir con la inversión necesaria para asegurar el crecimiento requerido, así como la migración más acelerada a los cambios tecnológicos que se venían dando. Ya era evidente que se haría cada vez más barato generar electricidad con viento, sol, biomasa y que era necesario cambiar nuestra matriz de generación eléctrica.

Presentamos a la Concertación Nacional la propuesta de abrir a la competencia los monopolios estatales de telecomunicaciones, electricidad y seguros que se había hecho pública en el programa de gobierno Soluciones para el Futuro que habíamos presentado a los electores en la campaña de 1998. Fue aprobada por una aplastante mayoría y se llevó a una discusión que tomó año y medio en la Asamblea Legislativa.

Pero ya sabemos lo que sucedió.

Tuvimos que esperar 10 años para la apertura de seguros y telecomunicaciones.

Falta electricidad. Y repito, es necesario hacerlo.

En estos años la Cámara de Industrias ha venido clamando contra el aumento en el precio de la electricidad para el sector industrial, los proyectos construidos por el ICE han tenido costos increíblemente más altos a los proyectados con lo que la institución se ha sobreendeudado y generado pérdidas y altos precios por su producto, la generación solar distribuida no ha arrancado con fuerza como lo ha hecho en otras naciones, están sin operar plantas hidroeléctricas privadas con costos de solo una tercera parte de los que se están pagando para generar electricidad con hidrocarburos altamente contaminantes.

La apertura del sistema eléctrico nacional a la generación competitiva no impide la operación del ICE, cuyos méritos para el desarrollo económico y el avance social de Costa Rica son indiscutibles.

Pero las circunstancias han cambiado y el propio Presidente Ejecutivo del ICE reconoce la necesidad de inversión del sector privado en el sistema eléctrico nacional.

Lo demandan el progreso productivo y la justicia social.

Publicado originalmente en La República

Por Miguel Angel Rodríguez Echeverría

Miguel Ángel Rodríguez Echeverría. Economista (Ph.D.), Abogado y político costarricense. Fue Ministro Director de la Oficina de Planificación (1968) y Ministro de la Presidencia (1970), Diputado de la Asamblea Legislativa 1990-1994, período en que ejerció la Presidencia del Congreso, Expresidente de Costa Rica (1998-2002) y Ex Secretario General de la OEA.