Miguel Ángel Rodríguez: Confianza en los jueces, el debido proceso y la justicia

Dios bendiga a los promotores de la justicia y nos ilumine a todos para defender siempre -por encima de prejuicios- el estado de derecho y el debido proceso.

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Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, Economista (Ph.D.) Abogado.

Cuando hace hoy 18 años y un mes regresé a Costa Rica para dar la cara y limpiar mi nombre en los tribunales de mi país sabiendo que iba a ser apresado en el Aeropuerto, lo hice por mi confianza en nuestros jueces, el debido proceso y la justicia.

Hoy una vez más se reafirma la justificación de mi confianza.

La reciente resolución del Tribunal Penal del II Circuito Judicial de San José viene a confirmar mi confianza.

Es una resolución sustentada en los hechos y en la resolución unánime del Sala Constitucional, que desde el pasado mes de febrero declaró en mi favor un recurso de amparo por violación a mi derecho humano a justicia pronta y cumplida, que recoge nuestra Constitución Política.

El Tribunal Penal declaró “con lugar la actividad procesal defectuosa promovida por la defensa (mi defensor Cristhian Arguedas), y se declara el proceso viciado por defecto absoluto”, y también indica la propia resolución “que los vicios absolutos no se convalidan y tampoco podrán sanearse”.

Debo expresar mi profundo reconocimiento a la Sala Constitucional y al Tribunal Penal que con estas resoluciones reivindican el carácter garantista y respetuoso de los derechos humanos de nuestro derecho penal, impidiendo que la prolongación totalmente injustificada del los procesos signifique la imposición en la practica de una “pena de banquillo”, que es evidentemente violatoria de los principios y garantías que en favor de los habitantes de la República reconoce nuestra Constitución Política.

También debo expresar mi reconocimiento a los abogados que durante este larguísimo martirio procesal me han brindado su muy valioso respaldo profesional, Rafael Gairaud, Eduardo Araya QdDg y Cristhian Arguedas que me ha acompañado hasta el final y promovió estas acciones.

Han sido años de dura prueba que incluso se prolongaron diez años más después de que estuve sobreseído en estas causas en 2012.

Durante todo ese período las manifestaciones de apoyo y solidaridad para nuestra familia de tantísimas personas fueron maravillosas para fortalecernos.

Dios bendiga a los promotores de la justicia y nos ilumine a todos para defender siempre -por encima de prejuicios- el estado de derecho y el debido proceso.


La República

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