Miguel Ángel Rodríguez: El dolor, la muerte de amigos y su pérdida para los países

Miguel Ángel Rodríguez EcheverríaEconomista (Ph.D.) Abogado.

En esta semana he sufrido la partida hacia la vida eterna de dos personas con quienes tuve relaciones muy diferentes en mi vida.

Hace algún tiempo comenté cómo, con los años, va cambiando nuestra vida social, y cómo cuando somos viejos acompañar y lamentar la partida de familiares y amigos se convierte en una triste pero frecuente tarea.

No me dedico a escribir obituarios. Pero la muerte la semana recién pasada de Sebastián Piñera el lunes y de Jorge Corrales el miércoles me mueve a una pequeña reflexión sobre sus vidas y sobre las muy diferentes relaciones que tuve la oportunidad de disfrutar con ellos. Y también sobre cómo encontramos apoyo y fuerza en relaciones humanas muy diversas. Sin duda las personas tenemos una naturaleza que se da en relación con otras personas.

A Jorge tuve ocasión de conocerlo primero por una visita que su señora madre me hizo cuando trabajaba durante el gobierno de don José Joaquín en la Oficina de Planificación, en la vieja Casa Presidencial frente al Parque Nacional.

Por entonces Jorge estudiaba economía en México, y como yo era muy jovencito y lucia el reciente título de PhD en economía, preocupada por su hijo, doña María Eugenia quería enterarse de las posibilidades laborales de quienes nos dedicábamos a la economía pura. Luego a lo largo de muchos años tuve el privilegio de disfrutar del amor de Jorge por la libertad y la vida, de su amistad, de su apego a la filosofía liberal, de sus empeños en promover el progreso gracias a las iniciativas de personas libres, con derechos de trabajar, de tener propiedad, de contratar, de emprender, de innovar, de competir. Tuve la ventaja de leer sus contribuciones propias y las traducciones de obras de grandes economistas que nos regalaba, de participar con él en ANFE en campañas en pro de la libertad en todos los campos, y de conocer sus aportes como profesor en la UCR y en la UACA. Impartió lecciones en su Alma Mater Mexicana la Universidad de Nuevo León, en las que sus alumnos se beneficiaron también de sus estudios de posgrado en las universidades de Harvard y de Wisconsin-Milwaukee.

Claro con Jorge también disfruté y sufrí en actividades políticas.

Al Expresidente Sebastián Piñera lo conocí hace poco. Fue Presidente de Chile por primera vez 8 años después de que yo terminé mi ejercicio, y mis amistades muy queridas en Chile habían sido principalmente democratacristianos.

Tuve ocasión de tratarlo principalmente después de terminar su segundo período presidencial cuando con entusiasmo, gran capacidad y dedicación se dedicó a dar su apoyo a las luchas en favor de la democracia y la libertad en América Latina.

Tanto en IDEA, Iniciativa Democrática de España y las Américas como en el Grupo Democracia y Libertad que Sebastián Piñera fundó y dirigió hasta minutos antes de abordar el helicóptero en el vuelo que provocó su muerte, tuve ocasión de admirar su enorme compromiso con los valores que permiten la vida digna y el progreso de las personas.

Pude apreciarlo como muy estudioso y siempre basado en información fáctica y confiable. Pude apreciarlo en exposiciones muy bien fundamentadas en muy diversos temas: económicos, tecnológicos, ambientales, políticos.

Curiosidades de la vida. A Jorge, amigo querido desde hace más de seis décadas, no lo había visto desde hace varios meses. Con Piñera goce una corta amistad y tuve ocasión de compartir con él y otros amigos el día anterior a su deceso, gracias a las maravillas de la tecnología que él tanto admiraba.

De ambas personas mucho aprendí. Se que de ambos seguiré aprendiendo. Fueron personas por quienes tengo gran cariño y admiración.

A Dios pido los tenga en Su Gloria y de paz a sus familias ante la triste separación.

Publicado originalmente en La República

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