Miguel Ángel Rodríguez: La economía siguió recuperando a pesar de la tercera ola de la Covid-19

Ante la disminución en la severidad de la pandemia en las últimas semanas, es de esperar que el ICC mejore y que la actitud de los consumidores no afecte negativamente la recuperación, para que -aunque sea lentamente- mejoren el empleo y el ingreso de las familias.

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Miguel Angel Rodríguez Echeverría, Economista (Ph.D.).

Hace un mes los datos nos mostraban que la economía se recuperaba, aunque aún estaba lejos de salir del empobrecimiento que nos trajo la pandemia. Pero el recrudecimiento de la covid-19 sembraba dudas sobre la evolución de la producción ante medidas más restrictivas a los contactos sociales que la enfermedad obligó a aplicar.

La información más reciente señala que la despaciosa recuperación siguió su curso a pesar de esas restricciones.

En el trimestre terminado en abril el IMAE mostró un crecimiento mayor respecto al trimestre terminado en marzo. Esta es una señal muy ventajosa que podría llevarnos a tener un resultado anual de crecimiento del PIB mayor al que hasta ahora ha estimado el BCCR. En esta dirección también apunta el Banco de la Reserva Federal de EEUU que hace pocos días elevó a 7% su estimación de la tasa de crecimiento del PIB de su país, que es el principal destino de nuestras exportaciones y el mayor proveedor de inversión directa extranjera y de turismo.

El IMAE de abril entre lo más positivo que nos indica, es que tanto la manufactura como el comercio alcanzan un nivel mayor al que obtuvieron en febrero de 2020, antes de la pandemia. De abril de 2020 a abril de 2021 únicamente la administración pública y la construcción disminuyen su nivel de actividad. Claro que se debe recordar que, al comparar con datos de 2020 posteriores a la irrupción de la pandemia, se parte de una base muy baja por el muy fuerte impacto inicial que la enfermedad tuvo en la actividad económica, que la llevó a su punto más bajo en mayo – junio de ese año. El IMAE de abril de este año es inferior en 2,3% al de febrero de 2020 anterior a la pandemia, y difícilmente se superará ese valor durante este año.

La aceleración del crecimiento del mes de abril se da tanto por mayor actividad económica en el régimen definitivo de comercio, que incluye la mayor parte del valor de la producción nacional, como por los regímenes especiales (zonas francas y perfeccionamiento activo). En el régimen definitivo en abril crecieron en un 32% las exportaciones a América Central. La producción en este régimen comercial viene creciendo desde enero después de su gran caída al inicio de la pandemia, pero aún muestra un nivel de actividad 5% inferior al previo a la enfermedad. En los regímenes transitorios la disminución fue muy pronunciada y mayor a la que se dio en el régimen definitivo al inicio de la propagación de este coronavirus, pero también fue más rápida la recuperación y ya para octubre de 2020 había superado el nivel de febrero de 2020. En abril el crecimiento mensual en los regímenes especiales tuvo una impresionante aceleración impulsado especialmente por la manufactura.

La encuesta continua de empleo del INEC nos reporta también buenas noticias en su último reporte que cubre el trimestre terminado en abril. Aumentó el número de ocupados en 24.338 puestos reversando el decepcionante resultado de marzo cuando solo había aumentado en 55. Además, después de que en febrero y marzo más bien se había reducido el número de mujeres ocupadas, en este trimestre el aumento es de 16.154 prácticamente el doble que el aumento de puestos de trabajo para hombres. Sin embargo, debemos recordar que el incremento en el desempleo causado por la pandemia fue de tales proporciones que en julio se había duplicado para llegar a 24%, con el mayor aumento del desempleo de los estimados para América Latina por CEPAL. Eso causó la pérdida de 504.228 empleos, y con la recuperación que desde entonces se viene dando en el trimestre terminado el pasado abril aún tenemos 210.548 puestos de trabajo menos que en febrero de 2020.

Contamos ahora con las cifras fiscales para mayo. Continúa un mejor resultado que en años pasados en el déficit primario, que muestra un superávit que muy probablemente se agotará en los próximos meses. Ese resultado favorable es fruto de las medidas que vienen de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas de fines de 2018 y de las acciones adicionales adoptadas después de que nos atacó este devastador coronavirus. Pero también refleja cambios en la presupuestación del gobierno central que a partir de este año incluye los ingresos y gastos de los Órganos Desconcentrados (OD), lo que impide conclusiones definitivas.

Los ingresos tributarios acumulados a mayo muestran un gran incremento de 25,7% respecto al año anterior. Ciertamente partimos de que ya en marzo y abril de 2020 se dio una fuerte disminución en estos ingresos a causa de la pandemia, lo que aumenta la tasa de crecimiento, además se dio este año el cobro del impuesto de la renta de 5 cuatrimestres en marzo y hay algunos ingresos extraordinarios no recurrentes a los que me he referido en artículos anteriores, pero sigue siendo un aumento muy significativo. Los gastos no permiten análisis, salvo señalar que el rubro de intereses sigue apretando a los otros gastos restringidos por la regla fiscal. Esto porque al incluir este año y no los anteriores a los OD, las comparaciones interanuales no tienen ninguna validez. Es una lástima que sea tan pobre la presentación que efectúa el Ministerio de Hacienda, que no da indicación de los gastos y los ingresos que corresponden a esos Órganos Desconcentrados en este período, para hacer una comparación válida y poder analizar los resultados de los balances primario y financiero.

La nota negativa la aporta la encuesta de expectativas de la UCR que nos señala que tanto para el presente como para el mediano plazo son negativas.

En el trimestre que termina en mayo el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que une la medición de expectativas sobre el presente Índice de Condiciones Económicas Actuales (ICEA) y de las expectativas sobre el futuro Índice de Expectativas Económicas (IEE) bajó 3,2 puntos, quedando en una posición de 33,5 que señala pesimismo. (50 es neutral, más de 50 es optimismo, menos de 50 es pesimismo). La medición más baja del ICC desde su inicio en febrero de 2015 se dio en el trimestre terminado en noviembre de 2018 frente al gran hueco fiscal que había quedado al descubierto y antes de la aprobación de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas con un valor de 28,2.

Al inicio de la pandemia el ICC mostró cifras muy negativas y llegó al mínimo en agosto 2020 con un nivel similar al de noviembre 2018. Mejoró en los recientes trimestres terminados en noviembre y febrero, probablemente debido a la disminución de las medidas de control de los contactos sociales, y aumentó ahora el pesimismo con la tercera ola de la covid-19.

Tanto el IEE como el ICEA caen este trimestre, pero a lo largo de la pandemia las expectativas sobre el futuro son menos negativas que las referentes al presente.

Ante la disminución en la severidad de la pandemia en las últimas semanas, es de esperar que el ICC mejore y que la actitud de los consumidores no afecte negativamente la recuperación, para que -aunque sea lentamente- mejoren el empleo y el ingreso de las familias.


Publicado originalmente en La Rpública

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