Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, Economista (Ph.D.) Abogado.

El mundo no se nos presenta muy halagüeño.

En el frente nacional hay noticias positivas, pero con razón sectores importantes de la economía se preocupan por el tipo de cambio tan revaluado que hoy se da y por la no recuperación de los niveles de ocupación previos a la pandemia.

En mi opinión las políticas fiscal y monetaria van bien encaminadas, pero en estas circunstancias no son suficientes. Se necesita de cambios drásticos en las políticas sociales y económicas.

El contexto internacional

Recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) disminuyeron sus ya bajas tasas de crecimiento para la economía del mundo este año, el año siguiente, y en el caso del BM extendiendo su perspectiva negativa para el resto de esta década.

El FMI bajó su perspectiva de crecimiento de la economía mundial para este año de 2,9 a 2,8%. Los países desarrollados crecerían solo un 1,3% y los en desarrollo un 3,9%. Según este organismo internacional para 2024 las cosas solo mejorarían levemente con un crecimiento de 3% para el mundo, de 1,4 para las naciones desarrolladas y de 4,2 para las demás.

El BM analiza el crecimiento de la economía mundial para el resto de esta década y pronostica que solo será de 2,2%. Para las economías en desarrollo su PIB solo aumentará a una tasa del 4% anual de 2022 a 2030, comparado con un 6% en la primera década de este siglo, a pesar de que en esa primera década se sufrió la crisis generada por el error del cambio de milenio llamada “punto com”, y la grave crisis financiera internacional de 2008-2009 llamada la Gran Recesión.

Los datos para América Latina son aún menos halagüeños. Según el FMI de un 4% de crecimiento del PIB en 2022 se pasará a un 1,6 (la anterior perspectiva del FMI era de 1,8%) y la recuperación para el año siguiente sería solo hasta 2,2%. Según el BM el crecimiento esperado para el PIB este año en nuestra región es de solo 1,4% y para el año entrante de 2,4%

Esta es la tasa de crecimiento más baja y por mucho entre las regiones de países en desarrollo.

Sabemos que América Latina es una región muy heterogénea. Para América Central el crecimiento del PIB esperado por el FMI para este año es bastante mejor al de la totalidad de nuestra región, pues sería de 3,8%.

Según CEPAL en la década de 2014 a 2023 (considerando para ese año de cierre una tasa de crecimiento del PIB de 1,3%) el promedio de crecimiento anual para América Latina y el Caribe será de solo 0,9%, menos de la mitad de la década perdida de 1980 cuando fue de 2%

Es difícil exagerar la gravedad del pobre crecimiento que hemos vivido. Pocos años después de la Gran Recesión dio inicio en nuestra América Latina un período de crecimiento raquítico, que luego se agravó con la pandemia; con la crisis de contenedores, la ruptura de las cadenas de producción internacional y el encarecimiento dramático del costo de los fletes marítimos; con la invasión de Putin a Ucrania y con la inflación y la consiguiente política de alzas en la tasa de interés para controlarla.

La inflación en los países desarrollados empezó a crecer en el primer semestre de 2021. En marzo de 2001 en EEUU la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor rebasó la meta de 2% del Sistema de banca de la Reserva Federal, y siguió creciendo casi ininterrumpidamente hasta llegar a 9,1% en junio de 2022. Luego ha venido descendiendo hasta 5% a finales del recién pasado mes de marzo.

La inflación viene bajando a tasas inferiores a las deseadas por la banca central de ese país, y es posible que las políticas de aumento de la tasa de interés puedan seguirse dando. Pero los niveles de empleo han continuado en EEUU a niveles muy altos respecto a las anteriores décadas, y la anunciada recesión no da señas, gracias a Dios, de producirse.

Esa es una apretada síntesis del entorno externo que enfrentamos.

El crecimiento de nuestra economía

¿Cómo va nuestro crecimiento y las circunstancias económicas internas?

Según la última estimación del BCCR (Informe de Política Monetaria 31 de enero 2023) para nuestro país el crecimiento del PIB esperado este año es de 2,7% y para el entrante de 3,5%

Para ambos períodos estaríamos por debajo del pronosticado para Centro América y el Caribe.

Pero los indicadores de crecimiento de corto plazo, las cifras fiscales y los datos de la inflación son muy alentadores.

En 2022 logramos superar los niveles de producción previos a la pandemia. Lo logramos mejor que la gran mayoría de los países de nuestra región.

Los datos del IMAE de febrero recién pasado nos indican que después de agosto de 2022 tenemos 6 meses en que la producción se ha acelerado. El IMAE tendencia ciclo de febrero 2023 muestra un crecimiento interanual de 5,2%.

En 2022 logramos superar los niveles de producción previos a la pandemia. Lo logramos mejor que la gran mayoría de los países de nuestra región.

Se ha venido dando un cambio significativo en la estructura productiva del país porque el crecimiento desde la pandemia se viene dando muy principalmente en los regímenes especiales. De febrero de 2020 a febrero de 2023 el IMAE de estos regímenes ha crecido a una tasa promedio anual de 17,2% mientras el del régimen definitivo solo ha aumentado un 1,1% anual.

Importante mejora fiscal

Las cifras fiscales siguen señalando una importante mejora en las finanzas públicas.

Lo que se ha logrado es mucho. Los resultados fiscales de 2022 lo demuestran. Vamos mejor de lo que se había negociado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En marzo del año pasado el FMI al aprobar los desembolsos del programa acordado con nuestro país estimó que el resultado primario (ingresos corrientes menos gastos sin intereses del gobierno) para ese año 2022 sería de 0,7% del PIB. Los datos de Hacienda en el Informe de Política Monetaria del BCCR de este enero indican un superávit primario de 2,1% del PIB. También el resultado financiero del gobierno es mucho mejor al que se esperaba en marzo, pues fue un déficit tomando en cuenta todos los gastos de 2,5% del PIB en vez del estimado en marzo de 4,5%.

De esta manera se sobrepasaron las metas del acuerdo con el FMI y el resultado en cuanto a Deuda Pública del Gobierno con relación al PIB en vez de empeorar en 0,1 puntos porcentuales (p.p.) del PIB mejoró en 4,2 p.p. del PIB al bajar de 68 a 63,8%. Se adelantó en un año el inicio de la disminución de esta relación que en buena medida determina nuestro riesgo país, y el costo de nuestro endeudamiento.

En La República