Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, Economista (Ph.D.) Abogado.

Tuve el gusto de participar en la celebración de los 50 años de UCCAEP. Me pidieron comentar sobre la senda construida y lo retos que tenemos que enfrentar.

Me alegró hacerlo por el tema, porque tuve la oportunidad de ser el Presidente que estableciera por decreto el 23 de febrero, día de la fundación de UCCAEP, como Fiesta Nacional de la Empresa Privada, por mis años como empresario en diversos campos. Sobre todo, me alegró reconocer el aporte que grandes, medianos y pequeños empresarios costarricenses han realizado como ciudadanos.

Participe en un panel conducido por doña Isabel Román, Coordinadora General del Informe Estado de la Nación. Generosamente la Master Román me sugirió utilizar para mi presentación mi artículo “El Estado de la Nación y el deterioro de nuestro contrato social”.

Así lo hice. Los refiero a esa publicación de un bosquejo de los retos que hoy se nos presentan, que afectan al empresariado y que a todos nos atañen.

Ahora recalco mi mensaje final a los empresarios costarricenses, que es igual para todos con independencia de nuestra ocupación o trabajo.

Costa Rica nace a la vida independiente aislada, pobre, ignorante. Poco después al final del siglo XIX es una de las naciones más adelantadas de América Latina en educación y en salud. Con todas sus imperfecciones tiene un grado de desarrollo democrático que muy pocos países del mundo ostentan en ese tiempo. La aldea llamada San José se iluminó con electricidad al tiempo de las primeras grandes ciudades del mundo.

Fue una de las primeras naciones que eliminó la pena de muerte, que estableció la enseñanza primaria obligatoria y gratuita y los derechos civiles para la mujer.

Esos resultados fueron fruto de la unión de Gobernadores de la Colonia, Jefes de Estado y Presidentes, y de agricultores y comerciantes abriéndonos al mundo y al progreso. Exportamos nuestro café décadas antes que otros países entonces más avanzados. Corrieron enormes riesgos nuestros antepasados. El pago por el primer embarque de café llegó un año después.

La mejor imagen de esa época es la casa de don Juanito Mora en la avenida segunda donde tenía su tienda y negocios de café, y atendía la Presidencia.

En la primera mitad del siglo XX se crea nuestro estado social, se fortalece la democracia, se vence la dictadura y se reafirma el estado de derecho, se extiende la educación primaria y se diversifica la producción. Y en la segunda mitad se da la enorme expansión de la educación secundaria y terciaria, el fortalecimiento de la democracia electoral y del poder judicial, la transformación energética, la modernización del aparato productivo, del sistema de salud, y de la previsión social, la eliminación del ejército, y los grandes avances en nuestra convivencia con la naturaleza. De nuevo, todos estos logros son fruto de la actuación de los costarricenses en sus distintas ocupaciones con su actividad como ciudadanos.

Hoy vivimos un violento y desconcertante cambio de época. Viejos problemas no resueltos se unen a nuevas demandas. El acelerado cambio tecnológico y las confrontaciones de distintas ópticas culturales nos confunden, desarraigan y enfrentan. Para avanzar y vencer pobreza, desigualdad de oportunidades, retos ambientales, el cambio demográfico, y poder usar ventajosamente las nuevas tecnologías necesitamos más productividad y más innovación en los sectores público y privado.

En el sector público eso demanda mejor planificación, dirección, supervisión, rendimiento de cuentas y mayor eficiencia.

En el sector privado exige más competencia, mayor seguridad jurídica y mayor eficiencia.

En ambos es indispensable más capacitación y mejor uso del conocimiento.

En las últimas décadas nos ha costado prever el futuro y unirnos para enfrentarlo exitosamente. Nos ha faltado la solución costarricense.

Es hora de unirnos con base en hechos y conocimiento. De dejar de lado los prejuicios. De usar la carta de navegación que en el pasado ha sido exitosa: prioridad a la dignidad, libertad y fraternidad; respeto a ultranza a los derechos fundamentales de libertades públicas, libertad de prensa, de empresa, de propiedad y de contratación y no supeditarlos a derechos identitarios; democracia pacífica y fortalecimiento del estado de derecho con independencia de poderes y revisión judicial de las actividades administrativas.

Es hora de ser ciudadanos. No se vale ser indiferentes, ni solo defender intereses sectoriales.

Miguel Angel Rodríguez Echeverría

Por Miguel Angel Rodríguez Echeverría

Miguel Ángel Rodríguez Echeverría. Economista (Ph.D.), Abogado y político costarricense. Fue Ministro Director de la Oficina de Planificación (1968) y Ministro de la Presidencia (1970), Diputado de la Asamblea Legislativa 1990-1994, período en que ejerció la Presidencia del Congreso, Expresidente de Costa Rica (1998-2002) y Ex Secretario General de la OEA.