Miguel Ángel Rodríguez EcheverríaEconomista (Ph.D.) Abogado.

En mi columna Disyuntivas que publica este medio (ver la República del 25 de julio de 2022) enumeré las razones para favorecer las acciones anunciadas por el gobierno respecto a comercialización del arroz, que fueron: eliminar la fijación de precio mínimo al arroz, disminuir sustancialmente los aranceles a su importación (de 35% para arroz pilado y en granza a un 4% para el arroz pilado y en 3,5% para arroz en granza) y permitir la importación de arroz pilado sin fortificar, lo que incrementa las fuentes de suministro de este bien que sería fortificado en el país.

Con esas medidas desapareció la necesidad de decretar desabasto del arroz, y de permitir su importación por un sector favorecido, que no pagaba el arancel y podía ganarse la diferencia del precio interno que se establecía con base en ese arancel no pagado.

La idea detrás de esas acciones es que la importación con un menor arancel reduzca para el consumidor el precio interno al que se daría su internamiento sin esa reducción, ya que el arroz libremente importado compite con el nacional y en consecuencia se impone un menor precio.

Esto beneficia especialmente a las familias de menos ingresos que utilizan la mayor parte de sus recursos en bienes básicos. Se estimó durante mi gobierno que el porcentaje del gasto de una familia del 10% más pobre del país en compra de arroz era 10 veces mayor al porcentaje empleado por el 10% de las más ricas en ese mismo consumo.

Claro que afectaría a los productores nacionales que se verían forzados a adaptar su producción para vender a ese precio, que sería mayor cuando en los mercados internacionales el precio del arroz sube, y menor cuando es más bajo. Pero la mayor parte de la producción de arroz esta concentrada en pocos grandes productores que son más eficientes.

Claro que esto obligaba a establecer subsidios temporales en favor de los pequeños arroceros durante un período en el cual el gobierno los asistiera técnicamente de manera eficiente, para mejorar su productividad o para migrar a otra agricultura. Medidas que desdichadamente no se adoptaron.

Esto implica asumir los costos de transición a un sistema más justo y eficiente. Pero por razones de justicia social y de eficiencia económica es importante eliminar las distorsiones a la competencia que aún quedan en nuestra economía, y dar instrumentos y recursos para que la institucionalidad que defiende la competencia, la productividad y la innovación operen eficaz y eficientemente. El “Estudio Económico Costa Rica de OCDE de julio 2020, señalando expresamente el tema del arroz indica: “Las excepciones que existen a las reglas de la competencia como las que se otorgan al arroz, el azúcar, el café, el transporte marítimo y los servicios profesionales son regresivas (o sea, aclaro yo, van en contra de las familias más pobres) y son ineficientes y por eso deben ser eliminadas.” (mi libre traducción).

Ahora el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda del segundo circuito judicial de San José, sin resolver sobre el fondo aceptó una medida cautelar solicitada por un grupo de arroceros para que se suspenda la aplicación de esas medidas.

La jueza considera como una de las razones que justifican la aplicación de esa medida cautelar que “…el precio del producto no ha bajado en los niveles proyectados por el Poder Ejecutivo, con lo cual el beneficio de la emisión del Decreto Ejecutivo N° 43642, de desregulación arancelaria del precio del arroz, quien parece haberlo obtenido es un sector no vulnerable en la fórmula de mercado: los importadores, los que a pesar de que han podido traer al país el producto a precios muy inferiores del ofertado internamente, no han trasladado ese beneficio al grueso de la población, justamente ese quintil cuya fuente primaria de alimentación reside en el consumo de arroz y frijoles.”

La resolución no aporta los datos de precios que justifican esa afirmación, ni en cuanto a los precios locales y su evolución ni en cuanto a justificar que con el precio de la importación los precios a los que se ha vendido han generado ganancias desproporcionadas. Pero, de todas maneras, es irrelevante considerar solo la evolución de los precios en el mercado nacional sin considerar los precios internacionales.

Lo que si es relevante es que por partir de una apreciación equivocada de los hechos la medida significa encarecimiento para los consumidores de arroz, y beneficios para los mayores productores e industriales de ese cereal, pues con el sistema de desabasto se embolsan los ingresos que en su favor se generan por la suspensión para ellos de los aranceles, que de nuevo se imponen y aumentan el costo de alimentación especialmente a las familias pobres.

Esta resolución y buena parte de la discusión pública tanto de quienes defienden la eliminación de fijaciones de precios y la disminución de aranceles como de quienes la combaten, se basan en la evolución del precio de ese grano en el mercado local. Y repito, eso es irrelevante.

El mercado local responde al precio internacional. El precio interno se fija por la demanda de los consumidores y por la oferta local y externa que la suple.

Si después del decreto los precios internacionales han subido, eso afectará el precio local, tanto con el sistema anterior a la disminución arancelaria y la libertad de precios, como con estas nuevas acciones.

Lo importante es comparar el precio que se daría con ambos sistemas dado un mismo precio internacional.

La forma más sencilla de hacerlo es comparando, a partir de agosto de 2022 cuando se realizó el cambio, cuanto ha aumentado o disminuido el precio interno y cuanto han aumentado o disminuido en ese período los precios de la granza y el pilado que importamos.

Si el aumento en el extranjero es mayor al local, incluso aunque el precio interno haya crecido la medida es favorable para esos consumidores pobres a los que se refiere la resolución. Sin esa medida los precios habrían sido mayores,

Esto es así porque de haberse mantenido el régimen anterior por los equilibrios entre el mercado interno y el externo los precios locales habrían variado de manera muy parecida a los internacionales.

Los precios internacionales los tomo de “Creed Rice Market” un sistema objetivo de información sobre ellos. Tengo este fin de semana, cuando esto escribo, acceso a datos internacionales que solo llegan hasta enero de 2024.

Brasil y Uruguay son los mayores exportadores de arroz en granza a Costa Rica. De agosto de 2022 a enero de 2024 el precio de ese grano ha aumentado en Brasil un 54% y en Uruguay un 43%.

En ese período el precio del arroz al consumidor no ha aumentado, según el INEC en sus cálculos del Índice de Precios (más bien tuvo una insignificante disminución).

Bueno, eso es un poco engañoso porque los precios del arroz en granza en el extranjero no afectan de inmediato los precios locales. Tarda tiempo su transporte, su internamiento, su pilado y su llegada a pulperías y supermercados.

Veamos el cambio en los precios de la granza dos meses antes, en noviembre de 2023 comparados con agosto de 2022. En este caso siempre el aumento en la granza es de 30% en Brasil y de 34% en Uruguay. Esto se compara con el precio en el mercado local dos meses después que vimos no ha aumentado.

De manera que claramente se ha favorecido al consumidor costarricense con las medidas adoptadas.

Debo aclarar que el precio de la granza tiene un importante aumento en los últimos meses lo que debe haber afectado al alza los precios locales en los meses posteriores a enero. Y así es. Entre agosto de 2022 y marzo de 2024 el precio al consumidor en Costa Rica tuvo un importante incremento de 13% que se compara favorablemente con los aumentos de la granza dos meses antes, en enero de 2024, que como vimos fueron de 54% en Brasil y de 43% en Uruguay.

Otra manera de sacar conclusiones es comparar la evolución del precio del arroz pilado en Costa Rica que es el que mide el INEC con los de Argentina y Uruguay que es de donde se importa la mayor cantidad el arroz ya listo para consumo. De nuevo para la fuente de información de precios internacionales Creed Rice Market solo tengo datos hasta enero.

El resultado es que mientras, como vimos, los precios en Costa Rica desde la fecha de las acciones del gobierno a enero no aumentaron, los de Argentina y Uruguay dos meses antes aumentaron un 54 y un 56% respectivamente.

Se pueden hacer análisis mucho más sofisticados tomando en cuenta el rendimiento de la granza a pilado, y el porcentaje del costo de la materia prima en el precio de venta al consumidor, o sencillos y gráficos como hacer índices de los precios base agosto 2022 para pilado y en granza de varios mercados internacionales y al consumidor de Costa Rica y comparar sus trayectorias.

Pero la conclusión no va a cambiar, las medidas adoptadas y ahora suspendidas, en mi criterio equivocadamente por hacerlo en contra de lo que dicen los hechos, han sido beneficiosas para los consumidores de Costa Rica. Claro que no para los productores menos eficientes a quienes faltaron los subsidios temporales y la asistencia técnica del gobierno para aumentar su productividad o cambiar el objetivo de su producción agrícola.

Publicado originalmente en La República

Por Miguel Angel Rodríguez Echeverría

Miguel Ángel Rodríguez Echeverría. Economista (Ph.D.), Abogado y político costarricense. Fue Ministro Director de la Oficina de Planificación (1968) y Ministro de la Presidencia (1970), Diputado de la Asamblea Legislativa 1990-1994, período en que ejerció la Presidencia del Congreso, Expresidente de Costa Rica (1998-2002) y Ex Secretario General de la OEA.