Miguel Ángel Rodríguez: El Camino de Costa Rica

Caminantes extranjeros disfrutan el Camino de Costa Rica. Cada día lo harán más. Invito a nuestros jóvenes y a todos a disfrutarlo. Vale la pena gozar las bellezas de nuestro país y las bondades de sus gentes.

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Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, Economista (Ph.D.).

No, esta vez mi columna no es mi opinión de la ruta que me parece sea la más conveniente para nuestro país en estos tiempos de tantos cambios, avances y retrocesos. Esta vez EL CAMINO DE COSTA RICA se refiere al muy valioso aporte de la “Asociación Mar a Mar” para desarrollar una vía para caminantes o senderistas desde el Mar Caribe hasta el Océano Pacífico.

Es una ruta que inicia en la Barra del Parismina y termina en Quepos. Durante 16 jornadas transita 280 kilómetros, por senderos y caminos que suben y bajan montañas, atraviesan selva y ríos, y van comunicando con pequeñas poblaciones en el interior del país. Es un camino para admirar la belleza majestuosa de nuestras montañas, ríos, bosques, valles. Su colorido y diversidad. Las cuidadas y cada día mejores casitas de nuestros campesinos. La generosidad y bondad de nuestros compatriotas rurales.

La organización de estas caminatas ha coordinado con diferentes lugares para ofrecer alojamiento y alimentación a los caminantes a precios módicos.

Es impactante el efecto que este Camino de Costa Rica ya ha tenido en el desarrollo de pequeñas y pequeños emprendedores, ubicados en localidades generalmente remotas y por consiguiente poco visitadas y que generan muy limitadas oportunidades laborales y empresariales. Su desarrollo generará enorme progreso.

Mi sobrino David Rodríguez Berrón ha venido colaborando con esta actividad sin fines de lucro e inició el recorrido desde nuestra costa Atlántica el pasado martes 26 habiendo viajado el día anterior desde San José usando transporte público. Está realizando el recorrido total en 14 días, y lo finaliza el lunes 9 de mayo en Quepos. Se puede dar seguimiento a su caminata en Facebook David Rodríguez B. y en Instagram @davidaventurasconproposito

Yo llegué con mis 82 años al hombro y temeroso el miércoles siguiente a Brisas de Pacuarito, un pueblito cercano a Siquirres, para encontrarme con David al final de su segunda jornada e iniciar al día siguiente la tercera. Disfrutamos rica cena, muy buen alojamiento y delicioso desayuno, y el jueves iniciamos la travesía de la Reserva Cabécar Nairí Awarí que es de lo más duro de todo el trayecto. Tuvimos la suerte de que el guía de la comunidad con el que se debe contar fue Clenet Pérez, un encantador joven de 21 años con quien hice arreglos para que me llevara mi mochila. Clenet me ayudó hasta terminar la tercera etapa en La Suiza.

El primer día en la Reserva Nairí Awarí nos llovió torrencialmente, 5 de las casi nueve horas de la jornada. Dormimos en la Escuela de Tsiöbata bajo la administración de esa comunidad, que forma parte de los hospedajes y nos trataron de maravilla.

Esa fue la tónica de los alojamientos. Personas cálidas, con la gentileza propia de nuestra bella gente de las zonas rurales, acogedoras y deseosas de ayudar, y con un trato exquisito. Comidas típicas de la zona rural costarricense preparadas con cuidadosa higiene y buen gusto. Lugares sencillos, adecuados y muy acogedores.

En mi segundo día de caminata recorrimos las jornadas 4 y 5, desde Tsiobata hasta 3X saliendo de la Reserva, cruzando en una canasta en un andarivel el río Pacuare -lo que nos permitió observar a las personas que disfrutaban de un raft en ese río- y atravesando haciendas. Almorzamos en el camino después de haber recibido menos lluvia que el día anterior, y luego bajamos  a Pacayitas por caminos lastrados que nos ofrecían de cuando en cuando la vista de casitas muy bien mantenidas y con lindos jardines. En Pacayitas pudimos compartir con los vecinos, admirar su espíritu empresarial y recordar mis visitas a esa comunidad en campaña y como Presidente a inaugurar el Colegio de Secundaria.

El tercer día hicimos un maravilloso recorrido que nos permitió visitar pequeños poblados, admirar la represa de Angostura y llegar a La Suiza.

El domingo terminé yo mi recorrido con la caminata entre La Suiza y Humo de Pejibaye atravesando cañales, bordeando cafetales y finalmente llegando al bello río Pejibaye para atravesarlo, ahora en un puente de hamaca.

Caminantes extranjeros disfrutan el Camino de Costa Rica. Cada día lo harán más. Invito a nuestros jóvenes y a todos a disfrutarlo. Vale la pena gozar las bellezas de nuestro país y las bondades de sus gentes.

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