Miguel Gutiérrez: ¿Qué carreras ofrecer? ¿Qué carreras estudiar?

Para precisar esto es necesario hacer prospectiva de largo plazo, lo que obliga a un análisis de tendencias, o a otros métodos de planificación de largo aliento. La ética, lo deseable para una sociedad ocupa un espacio central en estas proyecciones, como lo muestra la decisión de hacer de la educación algo obligatorio y gratuito a mediados del Siglo XIX. Ejercicios como la Costa Rica hacia el año 2000, o el ideario costarricense son de gran utilidad para alimentar estas prospecciones de orientación de muchos asuntos, entre ellos la educación.

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Miguel Gutiérrez Saxe, Economista, Educador (Dr.).

Publiqué, hace unos días, un artículo sobre método y situación de carreras universitarias. He notado que es de interés de varios grupos.  Eso me decidió a convertir ese artículo en episodios del podcast Aportes y criterios de La Revista. Espero que les sea de utilidad, agradecido de antemano por la amplia escucha que ha tenido el episodio anterior.

Si se trata de analizar qué carreras universitarias ofrecer, o de dar un consejo a un nieto o un amigo para seleccionar carrera, siempre hay que considerar al menos tres asuntos: la demanda social personalizada, la demanda económica y la demanda social. Cuál es la demanda social personalizada, esta es, la opción o preferencia de los posibles demandantes, o lo que perciben como su vocación o su interés; la demanda económica, es decir, lo que el mercado de trabajo previsiblemente necesitará, y la demanda social de largo plazo, esto es, qué ocupa la sociedad en el muy largo plazo. Las respuestas son distintas para cada asunto, no obedecen a un único impulso o razón. Lo que es cierto es que las tres vertientes de consideración confluyen, con diferente intensidad, tanto en la selección individual sobre qué carrera estudiar como en la decisión institucional sobre qué carreras ofrecer. Los métodos para estimar cada vertiente son muy distintos.

El tema, pues, se las trae porque cada uno de estos tres asuntos tiene sus implicaciones y complicaciones..

Ciertamente, cada persona resuelve esta búsqueda de qué estudiar con muy diversos criterios: el que recurre a uno de los tantos test vocacionales, los que buscan consejo entre gente que le resulta cercana o que admira, la que analiza cuáles son sus fortalezas y calificaciones, los que repasan cuáles lecturas les resultan de mayor interés, la que localiza oportunidades de estudio que le sean cercanas o lo que ofrezcan alguna ventaja económica. El Estado de la Nación presentó una aplicación (https://waki.cr/) para facilitar criterios para en la búsqueda y selección de carrera.

En la selección de la carrera  intervienen, pues,  muchos posibles criterios y decisiones, no necesariamente firmes, ya que pueden variar en el tiempo, como pasa muchas veces, se comienza en una carrera pero se termina en otra. Yo pasé por estudiar Filosofía, no sin titubear por la historia y la teología, luego arribé a la  Economia, trabajé en informática, ciencias sociales, después apliqué todo lo anterior al diseño de política pública, para finalmente pasar muchos años al frente por dos décadas de un proyecto de investigación interdisciplinaria, muy satisfactorio y complejo: el Estado de la Nación.

Vale la pena mencionar que existen potentes, aunque no infranqueables, barreras culturales que limitan el acceso a carreras, especialmente para las mujeres. Estas barreras no tienen mayor sentido pero persisten como podemos constatar por los comportamientos promedio para el acceso a carreras en ciencia experimental, matemática, entre otras. Recomiendo vencer estos obstáculos.

Mi compañera de vida estudió matemática y luego Informatica mientras estudiaba, también para marcar más rato, yo llevé algunos cursos adicionales de Matemática, por supuesto que en pupitre cercano. Ambos hemos recibido muchos beneficios de esos estudios. Nos resultó altamente beneficioso haber invertido tiempo en los fundamentos, una buena base de humanidades,  de lógica y de matemática siempre nos ha resultado extremadamente valiosa para el trabajo, pero especialmente para la vida.

Son usuales entre los que ofrecen carreras los estudios basados en resultados de encuestas a posibles demandantes, o en el procesamiento de los datos proporcionados por redes sociales, consultas en internet del propio portal, o el de entes semejantes. También suelen usarse los resultados de estudios realizados en otros países. La oferta de oportunidades académicas se orienta de esta manera. A la postre, el criterio final es si se presentan candidatos para llenar los cupos que se ofrece. Por cierto, las carreras han cambiado poco en las últimas décadas, hay poca innovación, a pesar del vertiginoso cambio del entorno.

Por su parte las instituciones procuran garantizarse un mínimo de capacidades diferenciadas para las carreras, o agregar ventajas adicionales. En Costa Rica pocas instituciones muestran las estadísticas de empleo de sus graduados como criterio de atracción, cuando existen.

¿Qué es lo que demanda el mercado de trabajo? Aparentemente una pregunta sencilla, es compleja al considerar los múltiples fragmentos y plazos; en efecto, la pregunta real es de cuál mercado y de qué demanda (corto, mediano o largo plazo) estamos hablando, porque no es un solo mercado y la vida media de un profesional supera las 3 décadas. Lo usual para prever el mediano plazo es hacer encuestas a empleadores (incluido el sector público) sobre sus necesidades de fuerza de trabajo.

En Costa Rica existen pocas opciones terciarias no universitarias para los graduados de secundaria. Los técnicos medios se forman -y muy bien- en colegios técnicos profesionales (CTP)  o en el INA (por lo general con exigencia de secundaria completa). Existe una demanda insatisfecha de técnicos medios tanto de mercado de corto y mediano plazo, como social de largo plazo. Sin embargo, este artículo se detiene en las oportunidades de estudio universitarios.

Un criterio importante es si los graduados se muestran satisfechos y han logrado emplearse. Las universidades públicas periódicamente indagan sobre el desempleo profesional. En una ocasión algunas universidades privadas aceptaron ser incluidas en una encuesta de este tipo.  El CONARE tiene un Observatorio Laboral que realiza investigaciones que son publicadas detalladamente (carrera por carrera) para orientar, desde esta perspectiva de demanda laboral, a los estudiantes que pueden así responder a las preguntas si tendrá trabajo en los tres años siguientes a graduarse en una determinada carrera, si trabajará a tiempo completo o si será un desempleado parcialmente, o si trabajará en algo muy distinto a lo que estudió. Podrá disponer de información de los graduados sobre la calidad de la carrera y sobre los ingresos que podrá obtener. También el estudiante puede encontrar información sobre la acreditación de algunas carreras, principalmente SINAES se encarga de esto, aunque es un sistema voluntario por parte de las universidades no muy extendido. También es práctica en algunas universidades acreditarse ante otros sistemas de acreditación internacionales. Existen muchas posibilidades para acreditar carreras, aunque son pocas las carreras acreditadas.

Los datos agregados tienen como fuente el Octavo Informe sobre el Estado de la Educación (2021). Según el INEC (ENAHO 2021) el nivel de desempleo de graduados universitarios en plena pandemia (con desempleo nacional de más del 18%) fue de 7,7%, en años anteriores fue de menos del 3%. Según el seguimiento de CONARE entre graduados de universidades públicas, el desempleo fue de 5,4%, el subempleo 1,6% y un 6,0% encontró empleo en puestos con poca relación con lo que estudió, esto para los graduados entre los años 2014 y 2016, tres años después de graduados (el estudio es de 2019).

¿En qué están graduando las universidades en estos tiempos? Las universidades privadas no publican su matrícula por lo que es necesario recurrir a las cifras de graduados. A lo largo de 8 años (2014-2021) las universidades han otorgado casi 380 mil títulos, unos 134 mil las públicas (31,8%) con mayor concentración de oportunidades en grado y posgrado y 243 mil (64,4%) las privadas con mayor concentración en diplomas y grados.

Las cifras del 2021 muestran un cambio de estos valores y proporciones: de 52 mil títulos otorgados en el 2021 poco más de 21 mil títulos son de las públicas (40,9%) y casi 31 mil de las privadas (59,1%).  La concentración de oportunidades por nivel (diploma, grado y posgrado) del periodo se mantiene en el 2021. Las públicas otorgan títulos STEM (ciencia, tecnología, ingenierías y Matemática según sus siglas en inglés) en un 29,1%, concentrados en casi un 80% en computación, ingeniería y recursos naturales, mayoritariamente en grados y posgrados. Las universidades públicas otorgan el 86% de los títulos de posgrado STEM. Las privadas otorgan títulos STEM en un 22%, ingeniería y ciencias de la salud casi un 80%. Da la impresión que carreras STEM no tiene amplia demanda, especialmente ciencia básica y recursos naturales (públicas un 24% de los títulos STEM y privadas un O,7% de las STEM).

En cuanto a títulos en carreras No STEM las públicas otorgan un 70,9% de sus títulos, concentrados en ciencias económicas, educación y ciencias sociales (un énfasis menor con 2302 títulos), y en grados y posgrados. Las privadas otorgaron el 77,8% de sus títulos en carreras NO STEM concentrados en educación y ciencias económicas (poco menos del 80%) y en diplomas y grados.

La actual demanda social personalizada y la de mercado, según muestran las cifras de titulación favorecen las carreras NO STEM, especialmente en las privadas. Educación, ciencias económicas y salud revelan las cifras de preferencia de carreras a juzgar por los títulos otorgados.  Unos 12 mil títulos STEM, mitad y mitad entre públicas y privadas, son otorgados en el 2021 de 52 mil del año.

La demanda social de larga plazo. Esta no coincide con la demanda de mercado, o la personalizada. Un ejemplo puede aclarar: a mediados del Siglo XIX, no hacía falta saber leer y escribir, o rudimentos de aritmética para encontrar trabajo, pero, en buena y muy inteligente hora, el gobierno decreta la obligatoriedad y gratuidad de la educación básica. Esto hizo la diferencia para la nación. Una decisión que transformó a lo largo de las décadas siguientes una población que estaba destinada básicamente recoger café, caña, o a la agricultura de subsistencia, y una pequeña cantidad de personas ejercer profesiones liberales, muchos de ellos graduados en la Universidad de León o fuera del continente.  La población tuvo un derecho a la educación y a una formación cívica en los templos que se erigieron para impartir y hacer efectivo el derecho. Actualmente deberíamos actuar sobre la apreciación de que es deseable lograr más que secundaria completa y abrir nuevas oportunidades terciarias, no necesariamente universitarias.

Para precisar esto es necesario hacer prospectiva de largo plazo, lo que obliga a un análisis de tendencias, o a otros métodos de planificación de largo aliento. La ética, lo deseable para una sociedad ocupa un espacio central en estas proyecciones, como lo muestra la decisión de hacer de la educación algo obligatorio y gratuito a mediados del Siglo XIX. Ejercicios como la Costa Rica hacia el año 2000, o el ideario costarricense son de gran utilidad para alimentar estas prospecciones de orientación de muchos asuntos, entre ellos la educación.

En cuanto métodos de planificación de largo alcance, la educación universitaria ha aplicado un método muy utilizado, en el pasado. Se trata del método Delphi, aplicado en al menos dos ocasiones, una a fines de los años setenta en la Universidad Nacional y otra a mediados de los años ochentas para las universidades públicas. Consiste en el diseño de un panel de personas relevantes y representativas de la sociedad, muy plural, amplio que participa en un ejercicio anónimo de consulta. La composición del panel es crucial. La mecánica del método es: Ningún participante conoce el resto de las personas que constituyen el panel solo hasta el final del proceso. La consulta inicia con una pregunta general como qué carreras (o acciones de las universidades) serán de importancia para las dos siguientes generaciones. Con la respuesta procesada, los resultados son la base del segundo paso pues se consulta al panel si están o no de acuerdo con el resultado. Así, en iteraciones sucesivas, es posible construir conclusiones que agrupan cierto consenso del panel. Las aplicaciones del método arrojan conclusiones muchas veces inéditas, que iluminan el camino a seguir, aunque no sustituyen el estudio sistemático, altamente fundamentado posterior sobre tendencias y buenas prácticas internacionales. Digo acciones universitarias y no solo carreras porque el hacer universitario es investigación y acción social; por algo la investigación de las universidades públicas contribuye muy mayoritariamente a la I&D, a la transferencia tecnológica y a la vida cultural del país.

Finalmente, como ya se dijo, la duración media del trabajo de un graduado universitario es mayor a 3 décadas, supone el aprendizaje de nuevos métodos, técnicas, habilidades, en fin, la necesidad de reinventarse varias veces a lo largo de la vida.  De ahí que la educación se ve obligada a proporcionar las cartas náuticas de un mundo complejo y en perpetua agitación y, al mismo tiempo, la brújula para poder navegar por él. La cita es de Delors (1994), de hace casi 3 décadas atrás; por cierto que el mundo actual es sustancialmente más complejo, agitado y desorientador, lo que impone mayores deberes a la educación. De ahí que en el fondo se trata de aprender a aprender y saber conservar la propia autonomía y valores.

 

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