Miguel Gutiérrez Saxe: ¿A cuál estrella queremos enganchar nuestro carro? (Podcast)

Hoy un peregrino que vino de un destino muy lejos del país, con las viejas ideas del BM  intenta implantar un ajuste estructural al viejo estilo en el país.

Miguel Gutiérrez Saxe – “Aportes y criterios”

El Estado de la Nación, recién publicado, plantea una valoración muy sintética: Costa Rica está sumida en la inmediatez. Quitó las luces largas y descuidó el rumbo. Hay desgaste de logros históricos.

Permítanme reaccionar ante esta valoración, en este artículo y podcast, sobre el rumbo del país.

El espíritu de la Segunda República (1948) fue definido en un discurso poco retórico pero extraordinariamente profundo y que fijó rumbo. Fue dicho en una ocasión  muy solemne. Intento resumir su esencia en unos pocos conceptos de la siguiente manera:

  • «Las armas os han dado la victoria; las leyes os darán la libertad».
  • El derecho del sufragio electoral y la independencia del Poder Judicial.
  • No se sacrifique nada, en la Segunda República, de lo mucho bueno que tuvo la primera y no detener lo inatajable en Costa Rica y en el mundo: el carro del progreso.
  • En cuanto al carro del progreso … factor decisivo en las empresas de los hombres, es sencillamente el cuidadoso planeamiento.
  • Alcanzar la victoria total en vez de sólo pequeños triunfos aislados.
  • Debe haber en primer término, una filosofía que sea la que ilumine el camino…todos debemos convenir en que los hombres y las naciones, necesitan saber con exactitud a cuál estrella llevan enganchado su carro.
  • Y así poder discernir en las encrucijadas del camino cuáles sendas conducen adelante, cuáles son simples desviaciones y cuáles los arrastran hacia atrás.
  • La estrella fue dicha en una modesta sentencia, que compensa con su grandeza su carencia de hermosura. ¨El nombre de la estrella que nos guíe, debe ser, costarricenses, El bienestar del mayor número…¨

Esto se plasmó en el artículo de 50 de la Constitución Política, el que con las nuevas constataciones desafíos  y propósitos, hoy dice así:

ARTÍCULO 50.- El Estado procurará el mayor bienestar a todos los habitantes del país, organizando y estimulando la producción y el más adecuado reparto de la riqueza. Toda persona tiene derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

Como he reiterado, una reforma fiscal basada en la reducción del gasto y no en el incremento de ingresos, adoptada muy tardíamente cuando ya la deuda respecto al PIB alcanzaba un nivel que los organismos financieros internacionales consideran inadecuada para el país. Eso trajo como consecuencia que rápidamente el país estuviera con las mayores restricciones al gasto previstas.

El contraste de nuestra constitución con lo actual es mayúsculo. Me temo que quienes son poder ejecutivo y las cabezas en algunas instituciones, tienen en mente otra estrella: el capital humano y el crecimiento basado en este. Tienen la peregrina idea de que no se puede ni debe consolidar lo mucho bueno logrado para el bienestar humano del mayor número. Impulsan, sin considerar Constitución y Leyes, también sin decirlo mucho, en esta difícil encrucijada una desviación que desengancha el carro del desarrollo de la estrella que nos ha hecho sobresalir. Por eso vemos no honrar la deuda con la CCSS, pero intentar dedicar recursos a la compra de servicios privados sin mostrar inopia de la CCSS, reducir el presupuesto de educación, sacrificar programas sociales de equidad, incluida la baja de la pensión no contributiva. Además pretenden cambiar un rumbo, un camino por rutas, o trochas, mal planificadas y peor implementadas.

La nueva estrella a la que se quiere atar el carro nacional ya no es el bienestar del mayor número, es el capital humano. Este se refiere al valor económico o de producción procedentes de la formación y experiencia de los trabajadores. La teoría del capital humano se la debemos a dos economistas del siglo XX: Theodore Schultz y Gary Becker. Dicha teoría va ligada al concepto de crecimiento económico. El capital humano, pues, hace referencia al conjunto de habilidades, aptitudes, experiencias y conocimientos de cada empleado. Dicho capital es necesario para el éxito de la empresa y la economía de un país, según sus proponentes. Fue adoptada por el Banco Mundial y otros organismos internacionales hace muchos años en la peor época de ajustes estructurales. Permitió justificar el estrechamiento, o aniquilamiento de instituciones públicas de bienestar.  Olvidarse de la ciudadanía y considerar solo las capacidades productivas de la gente.

Costa Rica no aplicó un ajuste así de severo en aquellos años y llegó satanizar el endeudamiento externo para evitar las condicionalidades de esos organismos. Para endeudarse externamente es necesaria una mayoría calificada de la Asamblea Legislativa.

La posición de algunos organismos internacionales cambió en algunas latitudes, no así en otras en las que las oficinas de campo continuaron aplicando las viejas recetas. En ese marco de cambio, los documentos del BM para Costa Rica comenzaron a destacar un avanzado pacto social y con la naturaleza como valores positivos y ejemplares. Hoy un peregrino que vino de un destino muy lejos del país, con las viejas ideas del BM  intenta implantar un ajuste estructural al viejo estilo en el país.

En este concepto todos, o el mayor número de los habitantes no están en el centro. La exclusión y la creciente desigualdad son su consecuencia. El malestar seguirá creciendo, primero debilitando el apoyo y luego buscando renovar el poder, dando tumbos para buscar una salida distinta.

 

 

 

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