Miguel Gutiérrez Saxe

En artículos/podcast anteriores me he detenido en el entramado que nos condujo a este punto de restricción de la inversión en infraestructura, seguridad, inversión social en educación y salud, también de la atención a los más vulnerables y directamente en condición de pobreza; en el marco de un servicio de la deuda muy estrujante. Más vale que el país adecue la regla fiscal y oriente sus recursos con mayor cordura, pues destroza valiosas acciones públicas y compromete el futuro de casi todos.

Dije que el sistema político teme incrementar la carga tributaria pues se sabe con escasa legitimidad y conoce que la sombra de la corrupción está rodeándolo. Pero, a su vez, es necesario incrementar la carga tributaria, para reducir o eliminar los impactos más negativos de la restricción atroz de la inversión y el gasto público.

Entonces, ¿cuál diseño de incremento de carga tributaria puede impulsarse? Pongo condiciones realistas al diseño:

  1. La propuesta de impuesto no debe recargarse en los que ya pagan impuesto. Ellos subsidian directamente a los que gozan de exenciones pero disfrutan de bienes públicos.
  2. La propuesta de impuesto debe ayudar a la gestión de los bienes públicos, o resolver problemas que dificulten la gestión de políticas públicas.
  3. La propuesta de impuesto atenúe o anule impactos económicos, o productivos, considerando disposiciones que los posibles contribuyentes de todas formas enfrentan.

Entonces, ¿Qué propongo?

Renta a las grandes trasnacionales. Por lo pronto parece inconveniente intentar poner impuestos a las zonas francas y a los servicios internacionales a empresas trasnacionales. Esta exención comenzó justificada por el empleo que generaron. Ahora contratan poco trabajo (alrededor del 10% de la población ocupada). Ya han tenido una carga adicional al verse obligadas a renegociar los salarios en dólares con sus trabajadores, que vieron disminuir sus salarios en un 27% en estos años.

Debe considerarse que la Unión Europea tiene vigente el gravar con una renta mínima a las grandes trasnacionales, esto, inicialmente, contó con el apoyo de más de 140 países, incluido los EEUU. Las zonas francas y los servicios internacionales en Costa Rica son fundamentalmente de empresas norteamericanas, muchas de las muy grandes. Biden, quien lo promovió al inicio, perdió la ley ante el legislativo de EEUU.

Lo que debería hacer el país, ante el impuesto mínimo a la renta de las grandes trasnacionales,  es aplicar esta ventaja con las empresas de países que ya la han aprobado, y observar  cómo avanza la iniciativa y promoverla muy activamente, además de preparar los cambios institucionales para aprovechar la disposición en cuanto sea aprobada en más países. Por ejemplo, manteniendo vigentes o promoviendo tratados para evitar la doble imposición.

Renta mundial, que grava los ingresos generados por residentes en el país más allá de nuestro territorio. Muchos han insistido en esta reforma en el tanto residentes en Costa Rica pueden tener ingresos generados fuera del país y que no son gravados  en donde invierten porque no son residentes ahí. Tampoco acá porque los réditos no se generan en nuestro territorio. El país conoce anualmente los montos que los nacionales devengan en los Estados Unidos y otros países, pues nuestro país tiene convenios sobre información fiscal.  Por su parte los residentes nacionales, incluso los exentos, disfrutan y exigen bienes públicos.

El acuerdo del gobierno con el FMI, ratificado por la Asamblea Legislativa, incluye como obligación, un incremento de los ingresos del estado, indispensables para recuperar la inversión en infraestructura, educación, salud y atención a los más vulnerables. También para mejorar el manejo de deuda.

En la corriente legislativa existe un proyecto sobre renta mundial. Su aprobación requiere mayoría calificada.

Gravar los flujos financieros internacionales. Hay claridad de que en el país hay un exceso de divisas de diverso tipo, que han apreciado el colón. También hay claridad sobre que esto tiene impactos muy perjudiciales  en los sectores productivos nacionales, agricultura, industria, servicios para el mercado interno y para el exportador. Incluso supone una presión sobre zonas francas, servicios de empresas trasnacionales, turismo; reitero, los pagos en moneda local que crecen o deberían estar creciendo, deben ser enfrentados con dólares que adquieren menos colones. Pocos dicen que los perjudicados deben acostumbrarse a esta nueva situación. En general el clamor es porque se haga algo, también por parte del BCCR, aunque no únicamente. La debilidad de política pública y la existencia de ministerios especializados sugiere modernización y acciones más efectivas.

Hemos asistido a reiteradas disposiciones del BCCR para obtener información detallada de cualquier tipo de transacción financiera. Además, el presidente del BCCR ha manifestado que el Banco no cuenta con instrumentos, ni políticas para enfrentar el riesgo de estos flujos, y que sus técnicos están trabajando arduamente para saber con precisión de qué se trata y cuán importantes son los diversos tipos de flujo.

Un impuesto no significativo (un 4 por mil)  a todas las transacciones internacionales, recaudado por el sector más moderno de la economía con sistemas eficientes instalados, el sector financiero incluido el BCCR,  gravamen aprobado por solo 5 años resolvería nuestras mayores presiones y restricciones. Además, le proporcionaría al país información de qué son y cómo se componen estos flujos internacionales. La objeción del FMI a este tipo de impuestos por perder con cierta celeridad capacidad de recaudación, estaría cubierta por el diseño de vigencia solo por durante el mediano plazo (5 años).

Termino diciendo que no es necesario aprobar todo. Sí, escoger alguna de las tres opciones anteriores, o una combinación, suficiente para obtener un 1,5 o 2 puntos porcentuales del PIB adicionales de carga tributaria. Este incremento debe ir acompañado por disposiciones anticorrupción y pro respeto de las instituciones, también del señalamiento de prioridades presupuestarias exigibles y sancionables.

A este punto no hay más remedio que funcionar con un gabinete sombra, con capacidades técnicas, respetuoso de la ley y metas precisas. Volveré sobre esto.

 

OTRAS PUBLICACIONES DE MIGUEL GUTIÉRREZ SAXE

 

Por Miguel Gutiérrez Saxe

Miguel Gutiérrez Saxe. Economista de formación, fundador y director del Proyecto Estado de Nación por más de 20 años y actual colaborador. Partidario del poder suave.