Miguel Gutiérrez Saxe – “Aportes y criterios”

¿Puede crearse un robot con afectos y apegos? David es un niño robot que despierta simpatía y afecto. Su función es ser un niño para el cuido de una madre humana y afectuosa, que procura llenar un vacío dejado por la separación definitiva de su hijo carnal. El pequeño y adorable David sabe por ¨su madre¨ que el Hada Azul es la única que puede convertirlo en niño verdadero. Y él quiere.

Pues mal, la vida feliz de David se interrumpe para darle paso a sufrimientos muy intensos, lejos de su madre y sin poder cumplir su mandato programado de afecto. Vive varias aventuras de gran violencia y peligro; pero logra saber que el Hada Azul está demasiado lejos como para ir caminado, en lo que fue Manhattan, de donde ningún robot ha regresado.  Con la ayuda de un gigolo robot, roba una nave, y logran llegar precisamente a los edificios de Manhattan, conocida como ¨el fin del mundo¨, inundada por varios metros de agua. David conoce a sus creadores, ve una línea de producción con muchos como él, muchísimos robots niños que logran tener afectividad y tener sus sueños, pero lo enteran que él no puede convertirse en niño. Huye para ser singular y encontrar al hada y su transformación. El azar hace que dos milenios después, seres extraterrestres lo encuentran. Estos seres por empatía y bondad quieren y pueden realizar el deseo (o algo parecido) de David, ya que ha sufrido tanto y es el único testigo que puede presentar una historia detallada y coherente de los seres humanos, una especie ya desaparecida. El relato no es mío, es de Steven Spielberg en la película Inteligencia Artificial (2001). 

¿Estará garantizado un final feliz para el robot David y para la humanidad? En el relato de Spielberg, solo David perdura con los fragmentos de recuerdos de lo que fue la humanidad, en una confortable situación. Por cierto, es un relato tan sensible y optimista a lo  ET y muy anticipado a nuestras discusiones sobre inteligencia artificial.

El segundo relato está basado en el artículo del The New York Times  no es de ciencia ficción, tampoco es optimista, tiene una base de una opinión experta, posiblemente la más experta del mundo, con amplio conocimiento de su tema. El artículo que comento es El padrino de la IA  deja Google y advierte del peligro que se avecina.

Durante medio siglo, Geoffrey Hinton alimentó la tecnología en el corazón de los chatbots como ChatGPT. Ahora le preocupa que cause daños graves, en la entrevista que forma parte del artículo.

Geoffrey Hinton fue un pionero de la inteligencia artificial. En 2012, el Dr. Hinton y dos de sus estudiantes de posgrado en la Universidad de Toronto crearon una tecnología que se convirtió en la base intelectual de los sistemas de inteligencia artificial que las empresas más grandes de la industria tecnológica creen que es clave para su futuro. En 2012, Geoffrey Hinton cambió la forma en que las máquinas ven el mundo; construyó un sistema que podía analizar miles de fotos y aprender a identificar objetos comunes como flores y automóviles con una precisión que parecía imposible. Él y sus alumnos pronto fueron contratados por Google, y la técnica matemática que impulsó su sistema, llamada red neuronal, se extendió por todo el mundo tecnológico. Así es como los coches autónomos reconocen cosas como las señales de tráfico y los peatones. Así informó el mismo NYT el 28 de noviembre del  2017.

Hinton a principios de mayo, sin embargo, se unió oficialmente a un creciente coro de críticos que dicen que esas empresas corren hacia el peligro con su campaña agresiva para crear productos basados en inteligencia artificial generativa, la tecnología que los impulsa.

El Dr. Hinton dijo que renunció a su trabajo en Google, donde trabajó durante más de una década y se convirtió en una de las voces más respetadas en el campo, por lo que puede hablar libremente sobre los riesgos de la IA. Una parte de él, dijo, ahora lamenta el trabajo de su vida.

Moraleja: Advertidos del problema de una carrera desenfrenada por vender productos con I.A. la visión crítica puede ayudarnos como humanidad a incorporar sus ventajas de manera regulada.  En la película solo David tiene un final confortable por su bondad, sinceridad y búsqueda de afecto; la humanidad queda extinta, aniquilada totalmente, sin más rastros que un mechón de pelo de la madre de David y los registros del propio David. Hinton advierte y ahora pide pausar esa carrera. La visión idílica frente a la I.A. no conduce a un buen final.

 

Miguel Gutiérrez Saxe

Por Miguel Gutiérrez Saxe

Miguel Gutiérrez Saxe. Economista de formación, fundador y director del Proyecto Estado de Nación por más de 20 años y actual colaborador. Partidario del poder suave.