Miguel Gutiérrez Saxe – ¿Por qué debe importarnos el tipo de cambio? (Podcast)

El gobernante aún no entiende la institucionalidad, sino que cualquier límite que interponga, lo considera una agresión intolerable por parte de  poderes o instituciones, producto de una enemistad personal, o de una maniobra política.

Miguel Gutiérrez Saxe

El dato más relevante es que colón se apreció en un 20% en los dos últimos años. El tipo de cambio es un macro-precio, se llama así porque impacta muchos otros precios y variables de la economía, afecta consumo, afecta la inversión, el apetito para invertir, el nivel de empleo de los sectores económicos dependiendo de cómo los (des)favorezca.  En fin, es un precio bastante estratégico.

 

Así, en general, casi todos lo que se transa en el país, o es importado, o tienen un componente más o menos importante de insumos importados, prácticamente todos los bienes o servicios que se consumen son afectados directamente por los cambios en el tipo de cambio, algunos muy rápido, otros muy lentamente. Por ejemplo, en el caso de arroz el impacto está muy atrasado pues es poco lo que ha bajado su precio; en el caso de los automóviles que se venden en dólares en el país el ajuste es instantáneo, igual sucede con los viajes al exterior. Esta velocidad de ajuste es el resultado de decisiones de quién vende y de cuántos venden ese mimo producto. Si son pocos los que importan y venden pueden decidir dejarse por algún tiempo, mucho tiempo o para siempre una ganancia generada en la revaloración; en competencia tendería a pasarla directamente y con celeridad al consumidor.

La lentitud a la baja de los precios de la canasta básica que el índice de precios muestra lo  difícil que es que el 20% de baja del dólar llegue al consumidor final. Este índice de precios apenas varió en alrededor de 2% negativo.  La compra de carros y pasaje muestra como el bajonazo del dólar es aprovechado por los que ganan en dólares y los vendedores de autos.

El país lamentablemente tiene grandes segmentos económicos con muy poca competencia, con pocos oferentes, que tienen prácticas de generar acuerdos para manejar los precios en su favor. Lo usual es que cada uno prolongue sus beneficios, si lo dejan las condiciones de competencia, pero de ninguna manera le dé largas a la situación que lo perjudica.  Por su parte, los consumidores a lo sumo lo que pueden hacer es dejar de comprar si ya no puede pagar y buscar sustitutos para cubrir sus necesidades. Puede ser que dejen de comprar carne y busquen su proteína en otro bien más barato. Pero también puede ser que ahora puedan compra un carro, o viajar, si gana en otra moneda. Por lo general los consumidores no tiene posibilidad de influir en el precio, si no hay varios, ojalá muchos que le ofrezcan.

Así también una revaloración de nuestra moneda genera ganadores y perdedores, esto es que sectores que mejoran o empeoran su situación; su capacidad de apropiarse de ganancias, o verse perjudicados. En estos meses hemos visto como se manifiestan los exportadores que deben enfrentas costos mayores con divisas que compran menos colones; o los empresarios asociados al turismo que no pueden elevar sus precios aún más porque el país ya resulta muy caro. Esto afecta a los exportadores y sector turismo en el  tanto compren muchos insumos locales, esto es a las empresas pequeñas que están en hotelería, pero principalmente a las empresas que prestan servicios al turismo, como alimentación, tours, supermercados y pulperías. Los precios de sus insumos no han bajado con el alza de valor del colón, enfrentan costos locales mayores por la inflación anterior y enfrentan una competencia mayor porque atienden a muchos consumidores, turistas extranjeros y nacionales.

El valor del colón no es un asunto de exclusiva competencia del Banco Central, aunque este determina algunas políticas muy importantes que afectan el valor del colón. Además, hay otros actores que pueden impactar de manera certera en el valor del colón, como la recaudación fiscal y el gasto, el déficit fiscal, el endeudamiento del país y el servicio de la deuda, la colocación de bonos y otros papeles del estado para financiarse. Muchos de estos temas son del resorte político, especialmente del Ministerio de Hacienda. También influye la inversión extranjera directa y los flujos de divisas, legales, o no santos.

Cada uno de estos actores generan riesgos e impactos en el tipo de cambio, reparten beneficios y sacrificios con su accionar. Cada riesgo requiere una política pública que lo mitigue, o anule.

Dos asuntos tienen una gran relevancia en lo reciente: el endeudamiento público, del que pienso referirme en una próxima entrega, y los flujos de divisas clasificados como Otros en los reportes a entes responsables. En particular, los flujos de divisas de buen origen y las de origen dudoso o sucio, definitivamente afectan y han venido creciendo alarmantemente; en un solo año el crecimiento fue de más de 1500 millones de dólares. Para esto último la responsabilidad se reparte entre las instituciones de supervisión financiera y el propio Banco Central.

Pareciera que ninguno de los dos responsables tiene políticas y procedimientos efectivos para detectar, controlar las transacciones indeseables o directamente ilegales y sancionar a intermediarios y partes en esas transacciones.

Pero hay otro segmento, el que no pasa por la formalidad financiera del que no sabemos nada, o solo los que nos dicen los vigilantes del fenómeno como Panel sobre Responsabilidad, Transparencia e Integridad Financiera Internacional de las Naciones Unidas que estima el lavado en 2,4% del PIB mundial, cifra conservadora y gigantesca. Costa Rica no es ni de los mejores, ni de los peores en el mundo según el Índice ALD (sobre lavado y terrorismo y el riesgo financiero) de Basilea 2021. En la publicación del índice se advierte que un gramo de prevención vale un kilogramo de efectividad. No estamos previendo mayor cosa en nuestro país, ni detectando a pesar de que ya algunos bancos en el país han recibido amonestaciones y sanciones en el pasado.

La polémica sobre el tipo de cambio se ha centrado en el esquema la política cambiaria del Banco Central. No es una discusión menor pues se trata de ese macro-precio que tienen muchos impactos en lo monetario y lo real, es un precio que impacta, como dije, a muchos otros precios y variables. Esta polémica es importante y ha estado relacionada con las reservas, las intervenciones en el mercado y las tasas de interés en colones y en dólares. Estos aspectos no son los únicos. Volveremos sobre las variables que sí son afectadas por las decisiones del Banco Central, en un próximo artículo.

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