Miguel Gutiérrez Saxe – “Aportes y criterios”

Hace algunos meses cité dos estrategias de manipulación mediática sistematizadas por Chomsky. La estrategia de la distracción, o de desvío de la atención del público al mantenerlo ocupado con asuntos no primordiales. Me preguntaba si la avalancha de denuncias que se dieron simultáneamente al discurso de rendición de cuentas ante la Asamblea Legislativa servía para desviar la atención de una revisión crítica de la veracidad, suficiencia, responsabilidad y oportunidad de sus contenidos. También comenté sobre otra estrategia sistematizada por Chomsky: la de crear problemas y después ofrecer soluciones. Le dejé al lector, o a quien escucha, la formulación de su pertinencia actual.

La lectura de estas estrategias me trajo a cuento otra síntesis apretada de métodos de manipulación propuestos por Goebbles en sus principios de la propaganda nazi. Por supuesto que son esencial y moralmente muy distintas: Chomsky sistematiza las estrategias utilizadas por terceros con el propósito de neutralizarlas y desarrollar un pensamiento crítico. Por el contrario Goebbles las presentó como una guía para la acción de tal forma que los propagandistas nazis fueran efectivos para manipular.

Hoy se estudian precisamente para que no vuelva a ocurrir ese gigantes engaño que llevó al mundo a la Segunda Guerra Mundial y al propósito del exterminio final de un enemigo. Es claro que ese extremo no es lo que está planteado acá y en estos días. Sin embargo, estas estrategias y principios diluidos y con contradicciones, son inspiración para mucho de lo que vemos en la propaganda, especial, aunque no en exclusivamente, en las campañas de redes sociales.

El asunto trágico  es que si la manipulación no encuentra resistencia y respuesta correctiva puede escalar a extremos considerados imposibles de alcanzar, a polarizaciones insospechadas que destruyen la capacidad de entendimiento y construcción de propósitos comunes de una sociedad. La demagogia y la mentira terminaron por destruir experiencias avanzadas de democracia y colaboración, como la de Pericles en Atenas.

Ejemplifico algunos pocos principios de Goebbles. Dos principios referidos a un mismo asunto son el principio de simplificación y del enemigo único:  adoptar una única idea, un único símbolo; individualizar al adversario en un único enemigo. Y otro principio,  en la misma línea: el principio del método de contagio que reúne diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Esto puede hacerse deformando o simplificando la realidad social, frente a enemigos reales o construidos. En lógica se trata de argumentar contra los hombres de paja, se construye un hombre de paja y se procede a destruirlo con facilidad porque no se defiende, ni corrige. En el Quijote es el clásico combate contra los molinos de viento, por supuesto que en este caso no resultó tan fácil derrotar a los molinos porque las aspas se agitaban con el viento y causaban daño al pobre Don Quijote; por fortuna, Sancho Panza intervino y no llegó a más que golpes, magulladuras y el honor pisoteado del caballero. No siempre el desenlace es benevolente, como nos recuerda tantos desenlaces no democráticas y de irrespeto a la ley, producto de las polarizaciones políticas, o sociales.

Goebbles también destacó el principio de la exageración y desfiguración: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave. Para Don Quijote, en su locura, los molinos eran gigantes, cargados de malas intenciones para todo lo bello, lo noble. Había que derrotarlos a como diera lugar. Otros, en su cálculo, tal vez cínico y malévolo,  pero no desprovisto de racionalidad y propósito, podrían intentar exagerar y desfigurar para llamar a terceros al combate contra otros molinos. El enemigo externo que entorpece e impide tiene que ser derrotado con furia, así sea un hombre de paja. Pueden ser instituciones que aplican la ley. No son enemigos, hacen prevalecer la ley, esto es, los contratos que la sociedad ha construido para establecer y preservar la paz en la sociedad.  Porque se puede intentar torcer la ley y violentar las instituciones en nombre de la eficacia. Eso sí, mejor tener cuidado con los molinos de viento, la violación de la ley tiene consecuencias, lentas si se quiere. Tiene.

Así vemos en la propaganda desfigurar al enemigo, hacerlo física y moralmente repudiable, suprimible sin compasión alguna. Polarizar para vencer, cuando lo natural sería convencer y generar las condiciones para el bienestar de todos. Pero quizá no se quiera ni pueda lograr avances en el bienestar, entonces, los inescrupulosos recurren al odio. Construyen un pedestal de arena para quedar sujetos a su erosión paulatina o en cualquier momento.

 

Miguel Gutiérrez Saxe

Por Miguel Gutiérrez Saxe

Miguel Gutiérrez Saxe. Economista de formación, fundador y director del Proyecto Estado de Nación por más de 20 años y actual colaborador. Partidario del poder suave.