Miguel Gutiérrez-Saxe: ¿Qué hacer con los resultados recientes y con la Mesa de Diálogo Multisectorial?

¿Qué hacer con estos resultados del Foro? Usarlos de piso y tratar de construir sobre este, aprender de su estilo, institucionalizar el diálogo y resolver el tema fiscal de manera suficiente y con celeridad para salir del abismo. Y… por supuesto, no proceder a engañar a todos los posibles adversarios que fueron reunidos, sino profundizar el inicio de conciliación.

0

Miguel Gutiérrez-Saxe, Economista, Educador (Dr.).

Se debate sobre una experiencia de diálogo entre representantes de sectores de la sociedad. Algunos observadores y responsables del probleama: resultados fiscales insuficientes, obvios, tibios, una pérdida de tiempo. Para eso no hacía falta dialogar. Otro que no quiso participar: ¡Traición a la clase trabajadora! Varios participantes:  Gran e indiscutible éxito.

Los resultados. 58 acuerdos, bastantes ya cantados, otros que aportan soluciones extemporáneas, algunos novedosos, pero todos acuerdos que le dan un sustento y crean un piso de soluciones a quienes tienen todos los medios de apoyo y el urgentísimo deber de sacarnos del abismo: Ejecutivo y Legislativo. Pero no es aquí en donde se puede localizar el valor y la contribución fundamental del Foro.

La más profunda contribución del foro surge de sus condiciones:

Recordemos que el clima de confrontación social fue el contexto de inicio, la calle, el bloqueo, o las presiones más severas, aunque discretas (con la excepción de algunas vallas estridentes) eran las formas predominante para resolver las controversias. Luego de décadas de polarización y conflicto. El zafarrancho en el legislativo encontró un tiempo de ratos altos, luego de un periodo de entendimiento de alta productividad con importantes premisas para mejor enfrentar el trabajo: cambios en reglamento legislativo, mucha legislación sustantiva con sus respectivos financiamientos en una proporción mayor; la cooperación dio sus frutos. Pero esa colaboración estaba quedando atrás: el fantasma de un tercer periodo y los juegos -¿fuegos?- electorales comenzaron;  la peor de las formas de debate y de hacer política abarcó a más actores y decisiones; las viejas prácticas de pérdida de tiempo, de afirmación sin fundamento y de descalificación rotunda ganaban espacio. Se retomó el pierde-pierde en lugar de la colaboración que genera ganar-ganar. Ese, el entorno del foro.

Este Foro fue reunido para el efecto, tuvo que construir su composición, aceptar sus facilitadores y crear sus reglas de trabajo y de respeto a la posición ajena, establecer temas, aceptar apoyo técnico y someterse al test de verdad de la cuantificación de los efectos de sus propuestas, definir su mecánica en tiempos de pandemia, cubrir los costos de sus representantes y los apoyos que requirieron, encontrar dónde operar, resistir la tentación a cada paso de pararse e irse y, llegar a los acuerdos necesarios para sobrevivir, generar confianza, y parir 58 acuerdos. Todo esto en unas pocas semanas. Yo solo puedo decir ¡gracias!. Además, su tarea fue definida por una pregunta mal formulada, que no incluía el plazo para que las soluciones dieran resultado, sin un conjunto de cuestiones que se querían someter. Este foro se dio luego de un intento fallido de diálogo que no logró armarse, pero del que heredó al menos dos hallazgos: negarse a participar tiene costos y genera congojas (pregúntenle a Jenkins) y, es necesario dialogar para resolver un problema, o a lo sumo un conjunto de problemas, no a deducir desde los principios eternos de la clase trabajadora las terrenales soluciones a problemas apremiantes.

Creo que todos los que participaron -incluidas las autoridades- tuvieron que aprender y aprendieron a escuchar, tener respeto, calcular sus palabras para no ofender, no insultar como argumento, sumar y sumar asuntos de diferente cuantía para no arriesgar multiplicar por cero. También aprendieron a no colocar entre la espada y la pared a su adversario, porque la transacción de mañana vendrá y tal vez sea la crucial; es mejor percatarse que se está encadenado al destino del otro. De nuevo, solo puedo decir ¡gracias!

La confianza y las reglas de juego respetuosas casi que quedaron olvidadas en el vago recuerdo de cuando la negociación multilateral – no institucionalizada y por eso fácilmente traicionada- campeó en nuestra sociedad. El Foro las rescató y construyó paz social y entendimiento. ¡Gracias!

Recordar. No está mal recordarle a la clase política -cada uno de ellos con mayor o menor responsabilidad, pero todos con su contribución al problema y solo recientemente a una solución tibia, parcial, insuficiente. Durante más de 20 años, no sólo habían soslayado el problema sino que lo habían acrecentado con muchas de sus decisiones. Sí, en las mejores condiciones, disfrutando sus salarios o dietas, en sus oficinas y salas de reunión o plenarias, con su reglas -felizmente cambiadas hace poco- cada uno con sus asesores, aparato de apoyo, instituciones como la Contraloría, la Defensoría, o servicios técnicos, o ministerios especializados a su servicio, en un marco institucional completamente establecido. Hasta hace muy poco algo hicieron para resolver el problema, de manera insuficiente y con problemas de equidad. Hoy el asunto ya no es evitar el abismo, sino salir de él, aunque no todos sintamos la calamidad y sufrimiento de haber ya caído.

Ahora les sigue tocando a Ustedes: señor presidente y ministros, señores y señoras diputadas. A generar esa suficiencia, equitativa y oportuna para sacarnos del abismo, creo, que sobre la base de la aceptación del problema con las precisiones necesarias, del estilo y espíritu de trabajo colaborativo; es necesario que tomen lo mejor y sensato del piso que deja el foro y lo completen y le den fuerza de ley, ya lo dijeron, sin perder tiempo.  Ese es el trompo que les toca bailar en una uña, con celeridad, transparencia y destreza.

Moraleja. El Foro mostró las ventaja de tensar multilateralmente la solución de los problemas. Lo sabido pero no practicado: una negociación multisectorial (solo con autoexcluidos), autoregulada y parca en sus manifestaciones anticipa las soluciones en cuanto método y en cuanto a fondo. No tienen el poder, ni el mandato. Por no estar institucionalizada, no tiene los recursos -incluido el tiempo- para tener una gestión acelerada, enfrentar solicitudes concretas para pronunciarse y producir resultados completos. Creo que bien podrían honrar el acuerdo de mayorías calificadas entre partidos políticos representados en el parlamento (2017) y proceder a institucionalizar el Consejo Económico y Social, por ley, como un órgano de Estado para la consulta en temas no solo del ejecutivo. No estaría nada mal que aprovechen un terreno de reconciliación del sistema político con la sociedad civil organizada, en lugar de descalificar sus logros.

También conviene recordar una lección del pasado: En general, es difícil concebir una convocatoria a concertar sin un propósito firme y serio de realizar el ejercicio a fondo. Los riesgos y costos políticos de realizar tretas, en tales ocasiones, son muy amplios y graves. No es simple pensar que como táctica se pueda reunir a todos los posibles adversarios de una iniciativa para proceder a engañarlos: la sorpresa momentánea se convertiría rápidamente en reforzamiento de la hostilidad y en elemento de cohesión de todos los contrarios.

¿Qué hacer con estos resultados del Foro? Usarlos de piso y tratar de construir sobre este, aprender de su estilo, institucionalizar el diálogo y resolver el tema fiscal de manera suficiente y con celeridad para salir del abismo. Y… por supuesto, no proceder a engañar a todos los posibles adversarios que fueron reunidos, sino profundizar el inicio de conciliación.

 


COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box