Miguel Gutiérrez Saxe: Tormentas y alegrones (Podcast)

Un verdadero enjambre de incertidumbres amenaza al mundo y a nuestro pequeño país, que no puede siquiera influir en muchos de los factores determinantes de la situación.

Miguel Gutiérrez Saxe – “Tormentas y alegrones”

Veamos hoy las condiciones en que se desenvuelven los acontecimientos. Costa Rica, vive tiempos de superación parcial y contradictoria de un enjambre poco usual de  incertidumbres y amenazas.

  • El país no termina de salir de la crisis fiscal que culminó con la aprobación (2018) y entrada en vigencia plena (2019-2020) de una reforma fiscal, insuficiente y muy tardía, ya con la deuda por encima del límite considerado como crítico (60%). Esto condiciona un moderado crecimiento del gasto público, que queda estrujado por el creciente peso del pago de intereses en tiempos de altas tasas de interés internacionales y locales. Es tiempo de considerar sin propuestas exageradas una ampliación de recursos para el estado.
  • El moderado crecimiento del gasto y la decisión de reducir el gasto social y las instituciones de bienestar social en materia de salud y educación, junto con el abandono de territorios a su suerte, eliminando los pocos empleos bien remunerados deja a costas en una condición extremadamente vulnerable. No es de extrañar que se conviertan en territorios en disputa y alta violencia, que tienden a desbordarse. La misma vulnerabilidad se está alimentando de una niñez en un 38% en condición de pobreza y con una educación venida a menos, y sin una consistente rectificación de la política pública.

  • Pero además, el país apenas supera los peores impactos económicos, sociales y políticos de la pandemia COVID 19 , de magnitud sin precedentes en 40 años, que afectó de sobremanera al turismo y el mercado interno. También golpeó a las zonas francas, pero estas tuvieron un rebote acelerado y completo.
  • Sin que la pandemia terminara oficialmente, arrancó la guerra en Ucrania ya con dos años de duración. Debido a las restricciones al comercio y sanciones a Rusia, ocasiona oleadas de profundas implicaciones de todo tipo, escasez, baja movilidad de productos, inflación, crecimiento a la baja y tasas de interés crecientes, así como efectos negativos en la capacidad adquisitiva y mayores índices de pobreza, entre otras. Algunos de sus impactos directos ya han mermado. Sin embargo, aún sin concluir la guerra en Ucrania, nuevos focos de guerra se abren en medio oriente, con peligros claros de escalamiento regional e impactos globales que apenas vislumbramos.
  • EL tipo de cambio es el más bajo en más de una década. Alta y creciente inversión extranjera, plena recuperación del turismo y sus divisas, más endeudamiento externo, incluidos los tractos de emisión de los eurobonos, cada uno de 1500 millones de dólares, más el subestimado flujo de lavado de dinero, generan la abundancia de divisas que provoca la revaloración del colón en más de un 25%, con la consiguiente pérdida de competitividad del país. Altas tasas de interés locales, muy por encima de las que recomienda una situación de precios estable, atrae divisas y encarece el servicio de las deudas.
  • Recupera el crecimiento económico, en un marco de política monetaria restrictiva, pero exclusivamente en algunos sectores, zonas francas, inmobiliario en algunos territorios y mercados específicos. El desempleo promedio cede a niveles previos de la pandemia, sin embargo, con las tasas de ocupación menores en 8 puntos porcentuales respecto a dos años atrás. Esto afecta especialmente a mujeres y jóvenes; en algunas regiones el desempleo no cede y la tasa de ocupación anuncia y manifiesta calamidad.
  • Desacelera la inflación ya por varios recientes meses, sobre una pérdida acumulada de capacidad adquisitiva de dos dígitos. No es que se recupera la situación previa sino que deja de empeorar la capacidad adquisitiva, pero lo que se perdió no se ha recuperado. Además, la recuperación de la capacidad es diferenciada, pues favorece más a los sectores que compran vehículos y viajan, no así los que consumen exclusivamente la canasta básica. Los salarios, públicos y privados, no se recuperan.

Un verdadero enjambre de incertidumbres amenaza al mundo y a nuestro pequeño país, que no puede siquiera influir en muchos de los factores determinantes de la situación. Por lo general a lo que puede aspirar el país es a mitigar los impactos y esto requiere destreza y claridad, que no se ven. Las consecuencias en el país son reales e insistentes. La gente no celebra, se trata de acomodar de cualquier manera, sobrevivir, algunos con mejor suerte, pescan en rio revuelto. Otros buscan atajos aunque ofrezcan graves riesgos y una muy baja esperanza de vida.

El gobierno celebra, alegremente, la apariencia, mientras muchos crujen y prevén las consecuencias, mientras trata de mantener su aureola led con ataques que procuran perjudicar al ¨canalla¨ enemigo, que puede ser una provincia, un sector político, o económico, o una persona.

Efectivamente, tormentas y alegrones.

Luego volveré con lo inoportuno y perjudicial del choque del ejecutivo con la institucionalidad y el sistema político. De paso dejo mi saludo cordial a Vladimir de la Cruz y a la señora Contralora.

 

 

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