Mis visitas al Ebais

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Guillermo E. Zúñiga ChavesEconomista.

Desde el año pasado, mi esposa y yo decidimos inscribirnos en el EBAIS del Área de Salud de Heredia-Cubujuquí. Personas cercanas  y de edad parecida nos habían dicho del excelente control que ellos recibían. Nuestra experiencia ha sido totalmente satisfactoria.

GRACIAS. Escribo estas líneas para darle las gracias a todo el personal del EBAIS que ha atendido nuestra salud, durante el año pasado. Médicos, enfermeras, personal administrativo, de farmacia,  personal del laboratorio clínico. En fin, a todos los personeros que hacen posible que ese EBAIS funcione todos los días.

Escribo también porque la mayoría de las noticias que se dan sobre la Caja Costarricense del Seguro Social, son para destacar aspectos negativos, que los debe haber: atrasos en las citas, filas de espera, medicamentos que no están disponibles, o malas actitudes de algún funcionario. Todo eso se puede mejorar.

Lo que me he encontrado es un sistema de atención  muy bien organizado, capaz de ayudarle al paciente con el manejo de sus dolencias, que en nuestro caso, inevitablemente, van apareciendo con los años. Bendito sea Dios que ha permito que en el país tengamos este extraordinario sistema de salud pública. Y benditos también quienes lo pensaron, lo han apoyado y lo han hecho crecer y mejorar.

EL PROCESO ES SENCILLO. La afiliación es rápida. En ese momento queda uno “enganchado” en un sistema informático, que le da los derechos. Se solicita la primera cita médica. Y a partir de ese momento,  empezaron todos los controles: vacunas, exámenes de laboratorio, exámenes más especializados si se requieren y todo por medio de citas programadas, que respetan los horarios. Si por alguna razón va a haber un cambio en la cita,  ¡qué maravilla!, llaman por teléfono y le definen una nueva fecha. Si se requieren medicinas, la farmacia es  muy eficiente.

PACIENTES. Algunas veces los pacientes “con más experiencia”, orientan “a los nuevos” sobre los trámites. Se crea solidaridad. No falta “el vivillo”, que siempre quiere aprovecharse brincando pasos y hasta la fila. Éstos motivan muchos de los enredos que a veces se hacen. O bien, no falta el que empieza a explicar lo doloroso que será el examen que se está por tomar, pues con anterioridad ya pasó por él, y por alguna razón quiere despertar temores. Están los otros pacientes, que se quejan porque no les dieron las medicinas que su vecino sí recibió, como si los males fueran iguales. Es un asunto de educación, y más educación.Y está el que, de oficio, se queja todo el tiempo.

EL TRATO RECIBIDO ES MUY HUMANO. Como los horarios se respetan, entonces la espera para ser atendido es mínima, muy parecido a la espera en un servicio privado. Conste que en la medicina privada he recibido excelentes servicios, y tengo enorme aprecio y agradecimiento a los médicos que me han visto. Aquí tampoco tengo queja. La gran diferencia es que cuando voy a la medicina privada, tengo que pasar mi tarjeta de crédito para cubrir los gastos; cuando voy al EBAIS, una sonrisa y un apretón de manos es suficiente para retirarme. Claro, ya hago mis aportes a la Caja.

EL 26 DE DICIEMBRE. Ese día tenía una cita con un especialista en el Hospital México. Sí, un día después de Navidad. Pensé que aquello “iba a estar muerto”. Mi sorpresa fue que vi una institución trabajando normal, en plenas fiestas de fin de año.Recordé que hace muchos años, precisamente otro 26 de diciembre, fui sometido a una cirugía compleja en el mismo hospital. Las vueltas de la vida.

Qué fácil es hablar mal de la Caja; de sus servidores y sus servicios. A veces se leen o se escuchan noticias, que nos hacen pensar que no vale la pena defenderla. Pero la pura verdad es que los servicios que nos brinda son de excelencia y absolutamente necesarios para la salud y calidad de vida de todos nosotros. ¿Por qué tanta inquina?

REFLEXIÓN FINAL. ¿Por qué los legisladores y el Gobierno decidieron meter los servicios de salud de la Caja en las restricciones de gasto de la Regla Fiscal ? ¿Tendrán idea de la forma en que se pueden llegar a afectar estos servicios, casi sagrados para el bienestar de nuestro pueblo?

Guillermo E. Zúñiga Chaves
El autor es Académico, economista, consultor, Ex Ministro de Hacienda y Ex Diputado
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