De los años 90’ del Siglo XX hasta el 2017 se han logrado los mayores éxitos futbolísticos para nuestro país. Desde llegar al Primer Mundial en 1990 -con un éxito importante por conseguir pasar hasta octavos de finales-, hasta el Mundial del 2014 en Brasil, que es la carta de presentación más importante del fútbol costarricense.

Este suceso permitió la presencia constante en el mercado internacional de jugadores nacionales con posibilidades nuevas en el exterior. Ello, sin olvidarse de lado larga tradición de jugadores, equipos y selecciones anteriores que habían dejado sentado en ciertos momentos la calidad del futbolista costarricense, como fue en cierta época la presencia en El Dorado colombiano, o en México, durante un largo período o las figuras que descollaron con brillo propio como Fello Meza o Alejandro Morera, en décadas pasadas.

El presente comentario, parte del principio que es necesario reforzar el camino ya andado en termino de elementos globales como estrategia, planificación y coordinación apoyado con sostenibilidad financiera e infraestructura deportiva, de acuerdo con la época. Por tanto, la reflexión parte de que deben unirse los mejores esfuerzos para ese fin, con decisiones atrevidas en materia organizativo y de espectáculo deportivo.

Tratemos de presentar en ideas que son necesarias repasar para lograr que nuestro fútbol se inserte en permanentes niveles de competitividad bajo los estándares internacionales.

Pasemos una mirada algunas de ellas:

  1. El primer nivel es el que llamamos Fútbol de Primera División, para ser precisos de tipo profesional este es un paso que debemos darlo adecuadamente exigiendo que existan “empresas” de fútbol con todas las características correspondientes. Entre otros, con una organización adecuada que permita que los Equipos de fútbol se estructuren en ese sentido en un plazo no mayor de 5 años. No se puede operar un fútbol moderno con deudas acumuladas, situaciones complejas con la CCSS o demandas de parte de distintos proveedores o bien de exjugadores. Es frecuente ver la ausencia de capacidad para lograr un equilibrio financiero. De no haber cambios en los próximos 4 años veremos situaciones complejas en este sentido. La capacidad financiera permitiría cumplir con requisitos para estar en Primera División, como estadio propio, así como con todas las condiciones exigidas, las cláusulas de exigibilidad y calidad son fundamentales para llegar a esta situación.
  2. En este mismo nivel deben ir creándose escenarios para que Costa Rica llegue al 2026 contando con 4 estadios de primer nivel que permitan jugar adecuadamente. Esto no es solo en gramilla sino también graderías apropiadas con un mínimo muy superior al actual, condiciones de alimentación que acerquen al aficionado, espacios para que las vallas se puedan modificar electrónicamente con sistemas de publicidad vistosos. Uso de espacios del Estadio por empresas que administren espacio dentro de estos Estadios con condiciones propicias. Con sistemas de seguridad que permitan contar con controles sobre el tipo de público que se va instalando y que permita darle seguridad a los mismos asistentes.
  3. Promover un cambio en la gestión y construcción de los estadios entre ellos que se conformen Consorcios para que administren la construcción y gestión de los estadios en acuerdo con grandes empresas, banco públicos y privados o Cooperativas que tengan un alto nivel de gestión. En el caso de los Estadios Municipales debe buscarse que los mismos sean dado en formas organizativas más allá de los actuales Convenios que asegure el uso de instalaciones por periodos de 20 a 25 años debido a los altos costes correspondientes. De igual manera, algún estadio podría ser administrado por estos consorcios o bien con acuerdos con empresas que administran la infraestructura de los equipos con figuras jurídicas propias.
  4. En estos esfuerzos que pasan por sostenibilidad financiera e infraestructura, se requiere atraer mediante distintos mecanismos a la afición que sea un atractivo asistir a los Estadios. Si bien las taquillas no pueden financiar un Campeonato profesional si requiere segmentar más los Estadios, para poder asegurar que durante los partidos se va contar con una base mayor de aficionados para lograr los equilibrios mínimos. En este punto distintas fórmulas de entendimiento son posibles, buscando el consenso entre los equipos y el beneficio de los aficionados para asegurar un mínimo de personas con boletos.
  5. Un tema controversial que se debe fortalecer es la profesionalización de los mandos ejecutivos, que en un primer momento pasa por que los Gerentes Generales y Gerentes Deportivos. Que éstos tengan un mínimo de formación y experiencia profesional en este campo, o bien haya efectuado cursos especializados articulado a competencia que le permitan ejercer este proceso. De igual manera, pero más hacia la cultura organizacional que las Juntas Directivas sean más de proceso de planificación y de mandatos específicos en la gestión de los equipos que en el manejo diario del mismo.

Posiblemente podríamos agregar otros temas como es el apoyo de los denominados “profesores” y la articulación de ligas menores. El manejo de áreas de fichajes para el equipo y de exportación. Así como otro tipo de elementos de la organización desde arbitraje hasta la misma forma de jugar los campeonatos.

Lo que nos interesa es dejar sentada la idea de afrontar la necesidad de profesionalizar el fútbol costarricense, con criterios adecuados y en un esfuerzo que nos lleve a tener más presencia en los distintos niveles que lo articulan, orientándonos hacia la difícil tarea de hacer fútbol de calidad y profesional conforme a la época, a partir del talento y de la experiencia acumulada gracias al esfuerzo y visión de muchos.

Carlos Carranza V.
Politólogo, Sociólogo y Administrador. Académico e investigador de la UCR y UNA.

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Por La Revista CR

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