Luis Paulino Vargas Solís – Víctor Hugo Monge Aguilar

El 17 de mayo es conmemorado mundialmente como el día contra la homo-lesbo-bi-trans-fobia. Se recuerda, así, que fue un 17 de mayo de 1990, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS), dio un primer paso -solo un primer paso- para superar un nefasto legado, al reconocer que la homosexualidad no es una enfermedad.

Para el gobierno de Rodrigo Chaves, esta fecha tan significativa no existe. Ni siquiera se la menciona. Invisible, negada y silenciada, lo que Chaves ha hecho es sepultarla bajo una lápida fría y pesada.

Este 17 de mayo de 2023, coincidió con la usual “rueda de prensa” que el presidente Chaves acostumbra realizar los días miércoles. Uno de los temas que afloraron en esta oportunidad, tuvo que ver con las denuncias formuladas por el diputado Ariel Robles, en relación con algunos presuntos manejos irregulares de fondos públicos.

Frente a esto, la obligación del presidente era una, y solamente una: dar las explicaciones que la ciudadanía se merece recibir. En su lugar, eludiendo -como le es usual- el fondo del asunto, optó por atacar personalmente al diputado Robles, diciéndole que era “un comunista en el clóset”. Hay aquí un detalle que es imposible dejar pasar desapercibido: el tono claramente LGBTIQ-fóbico de ese comentario.

En la historia de los movimientos LGBTIQ+, la referencia al “clóset” o “armario” no es de ninguna manera inocente o anodina.

Estamos hablando de una metáfora que sintetiza la negación, la invisibilidad y el silencio, y que, por ello mismo, comporta mucho dolor y sufrimiento y, de hecho, vidas canceladas e incluso aniquiladas. El “clóset” o “armario” simboliza la proscripción y la condena social sobre nuestra sexualidad, nuestra afectividad y nuestras identidades y expresiones de género. Contra esto hemos luchado por muchos años, décadas enteras, y no será Rodrigo Chaves quien nos haga guardar silencio.

No es un concepto que se pueda trivializar ni manejar a la ligera. No es un concepto del que se pueda tirar a capricho, para satisfacer los ataques de bilis y las ansias de revancha. Cuando el presidente Chaves recurre a la imagen del “clóset” para tratar de ofender a un diputado, mucho más que ofender a ese legislador, insulta a todas las personas que forman parte del rico y matizado espectro de las diversidades sexuales y de género, un grupo históricamente discriminado y pospuesto, al que este gobierno invisible e ignora.

Condenamos enérgicamente estas violentas e irrespetuosas expresiones, y le decimos al presidente Rodrigo Chaves: usted nos debe una disculpa a todas las personas LGBTIQ+ de Costa Rica.

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Por La Revista CR

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