Mundus est fábula (II)

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Ricardo Ulloa Garay.

Mundus est fábula

 

Los amantes

Entre el fantasma de las sábanas ellos buscan el fantasma del amor. El lino susurra, el lecho se queja y ellos son luz de luna en el silencio que los desdeña.

 

Mientras yo nacía

Mientras yo nacía, nacían otros niños, se hundían volcanes, crecían naciones y el viento las dispersaba. Todo estaba lleno de árboles, leones y oropéndolas.

El mundo iba siendo un ruido de motores. Freud moría y una flor crecía en mi patio.

 

Corolarios

Un hombre entra cada vez a una infinitud de ríos. Un río lo recibe como a una infinitud de hombres.

Un hombre es un río; puede entrar en sí. Pero ningún hombre puede entrar dos veces al mismo río.

 

 

Filología

Ese árbol, podría decirse, está hecho de hojas y pájaros. Canta toda la mañana. ¿En qué se diferencia de la lengua? También, como ella, está hecho de palabras, y ella de hojas y de pájaros, y canta a la luz de la mañana.

 

 

Historia de un arte

En la penumbra del museo, en Ámsterdam, la naranja cortada, la copa de vino y las ostras brillan húmedas en su marco dorado. A su lado, la firma del artista aporta una luz discreta.

Muy lejos, detrás del Atlántico, unas cebollas, un cuchillo y unas rebanadas de tomate firman su propia armonía sobre una mesa de madera despintada.

No hay firma. Todo brilla por su propia existencia.

 

Una nueva diosa

Ella empieza como todas las cosas. Nadie sabe que viene. Pero unas palabras, unas imágenes, repiten con diferentes caras una misma cara y un mismo cuerpo.

Ella así empieza: un alba, una aclaración de objetos. Al principio los rima los ordena; luego los simplifica a un único aspecto. La percibimos entonces como una cualidad de la mañana. Alguno le escribirá una loa. Ella será ahí una mujer y una luna.

Pero él nombrará sus atributos, que serán árboles y plantas. Ya solo faltará su nacimiento.

El poeta es olvidado; el poema cambia. Los símiles ahora son virtudes; la imagen cae entre artesanos, y allí aparece ella, por fin, hecha sustancia duradera, piedra y metal. En su diestra sostiene una palma, en la otra una lámpara. Sus ojos miran lejos sobre nuestras cabezas.

La visitamos, le llevamos flores. Algunos rendimos culto, le llevamos vestiduras, vemos que se le ruegue cuando ocurren desgracias.

Y ella, inmóvil, nos dona paciencia para aceptar los días de nuestras vidas. Y somos felices en su reino.

 

Un romance

Sin notarlo, él quedó atrapado en la burbuja de ella, embebido en sus irisaciones. Las palpó -y entendió la trampa-.

Con paciencia, esperó a que a aquello se fragmentara, pero, al tiempo, supo que él seguiría prisionero.

Se resignó a ver los colores rosados, verdes, amarillos y celestes que iban y venían por las invisibles paredes. Pero, al fin, empezó a inventar los suyos.

Y ella los vio entonces, y en ese instante su burbuja estalló y ella quedó presa en la de él.

 


Ricardo Ulloa Garay

Ricardo Ulloa Garay, costarricense (1938) es psicólogo, profesor universitario, poeta de la pluma dedicada al verso y al dibujo, autor de varias publicaciones e ilustrador de obras literarias, y traductor.

Mundus est fábula, Ricardo Ulloa Garay, Editorial UCR, 2015

 

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