Arturo Garro, Ingeniero en software. 

Esta pregunta nos hemos hecho todos los adultos. Nos asombra la facilidad con la que un niño toma una computadora y aprende a usarla en unas pocas horas. Cosas que a nosotros, adultos, nos tomó días o meses aprender, un niño simplemente lo hace como si lo supiera de toda la vida.

Hace ya bastantes años, el académico indio Sugata Mitra, profesor de Tecnología Educacional en la School of Education, Communication and Language Sciences de la Universidad de New Castle, en el Reino Unido, se hizo famoso al hacer un experimento con una “computadora de pared”. El profesor puso una computadora empotrada en un muro, cerca de una calle muy transitada por niños que nunca habían tenido acceso a la tecnología. Sin explicaciones, sin instrucciones, sin acompañamiento de nadie, los niños descifraron cómo usarla. Al cabo de un rato ya estaban navegando en Internet. Pronto, unos a otros se iban guiando en el proceso.

En 2010, el periodista Michael Noer estaba haciendo un reportaje en la Sabana de Bogotá. Estaba leyendo su novela favorita en el iPad de primera generación. Observó que un niño campesino de apenas seis años lo miraba con curiosidad. El periodista le prestó el iPad. Un dispositivo que había sido lanzado al mercado unas pocas semanas antes. El niño pronto descifró los iconos y en poco tiempo ya estaba jugando pinball.

Niños desde los dos años de edad ya están usando tabletas, y logran jugar con una gran variedad de aplicaciones para ellos. Según un estudio de Arena, una empresa de Havas Media Group en Colombia, el contacto con la tecnología se hace cada vez en edades más tempranas. Cuatro de cada diez niños colombianos entre los 7 y 9 años empezaron a los 3 años a usar tecnología. Estadística que estoy seguro, no sería diferente en muchos de nuestros países latinoamericanos.

Y como estos ejemplos, cada uno de nosotros podemos poner la historia del nieto, del sobrino, el vecino. Son miles de ejemplos con los que podríamos llenar ríos de bits acerca de la asombrosa capacidad que tienen los niños con la tecnología.

Experiencia de usuario

La “experiencia de usuario” es un concepto que ha surgido para hacer que las interfaces y los dispositivos sean fácilmente usables. La “User Experience” o UX, como también es conocida, básicamente es un proceso para lograr que un producto, servicio o contenido sea usable, útil, deseable, accesible, creíble y fácil de ubicar. Cada uno de estos aspectos es fundamental para que la UX (Experiencia de usuario) sea satisfactoria.

Jakob Nielsen, el padre de la UX, la definió como el atributo de calidad que mide lo fáciles que son las interfaces. Esto significa que un app, un sitio web, o un dispositivo usable es aquel en el que los usuarios pueden interactuar con él de manera fácil, agradable, segura e independientemente posible.

La UX se aplica a todo. Un martillo, una cuchara, un abrelatas. Estas cosas están diseñadas para que nuestra UX sea agradable. Si no, simplemente dejamos de usarlos, o hasta los tiramos a la basura.

En el caso de la tecnología, sucede lo mismo, la UX hace que nosotros como usuarios tengamos la facilidad de utilizar las herramientas que la tecnología nos da.

No todo está en el “chip”

Si bien es cierto, el haber nacido en esta época tan tecnológica ayuda a que los infantes se acerquen más fácilmente a las computadoras y teléfonos inteligentes, también hay que resaltar que los dispositivos y las interfaces están diseñados de manera que su aprendizaje sea simple y natural para el ser humano.

Entonces: ¿Por qué nos costó tanto a nosotros, los viejos? Es simple, porque nuestros caminos cerebrales ya estaban hechos cuando nos acercamos a una computadora o a un teléfono. Veníamos de un mundo “analógico” y tuvimos que “desaprender” ciertas cosas, para volver a aprender a hacerlas de otra forma. Es un doble esfuerzo. Un niño, en cambio, toma un dispositivo móvil con la “mente fresca” y las interfaces, los iconos, las pulsaciones las aprende de una vez, de manera intuitiva. No necesita desaprender nada, porque apenas está aprendiendo.

Detrás de una computadora, de una tableta, de un dispositivo móvil, también hay todo un equipo de personas que hicieron que ese dispositivo fuera simple y sencillo de usar. Por eso un niño aprende naturalmente sus comandos, sin necesidad de explicaciones o acompañamiento. Eso se puede decir que es una interface exitosa.

Como conclusión, si bien es cierto los niños “nacen con el chip” también las interfaces lo hacen más simple para todos. Y nosotros como adultos, también tenemos que aprender a “desaprender”. Tenemos que ver las cosas con ojos nuevos, para que la tecnología no nos aterrorice y poder aprenderla tan fácilmente como un niño.