Natalia Díaz: La reducción de impuestos es una necesidad

La ecuación es sencilla y los ejemplos exitosos abundan; pero sí es urgente que, en la próxima elección del 2022, los costarricenses nos atrevamos a votar por cambios en el modelo de administración del Estado. Rompamos los paradigmas añejos que ya han demostrado que no funcionan, abramos nuestra mente a soluciones diferentes y démosle un nuevo rumbo al desarrollo de nuestra querida Costa Rica.

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Natalia Díaz Quintana.

Tomar la decisión de políticas inéditas en el país para dinamizar la economía, es un reto difícil para los que ven en el estado el gran paraguas protector y rector de la actividad económica.

No veo a un gobierno de Acción Ciudadana, ni de la Social Democracia ni del Social Cristianismo, apostar, por ejemplo, a enviar un proyecto legislativo que reduzca el impuesto al valor agregado (IVA) a un 10%, ni la renta a un tope máximo empresarial de un 15 o 20%. Son pasos de trascendencia que jamás se atreverían a dar pues la concepción de “todo en el estado” y “nada fuera del mismo” no se los permite. Ellos han forjado un sector público frondoso, complicado, dispendioso y en este momento insostenible.

Su fórmula o receta de la administración de la cosa pública nunca va a cambiar. Seguirán consumiendo los recursos sanos y frescos provenientes de la reciente reforma fiscal y continuarán viviendo en la zona de confort que los empréstitos y los eurobonos les permitan, para ir recambiando y postergando los pagos de la deuda, de manera que los intereses derivados de la misma se puedan ir reduciendo en el mediano y largo plazo. Es un proceso de refundición de pasivos en mejores condiciones como el propuesto en los bancos estatales para los ciudadanos sobre endeudados.

Sin embargo, esa no es la ruta para avanzar y reactivar nuestra economía. Es necesario que un futuro gobierno decida atreverse a realizar lo que han hecho países con crecimiento exitoso en los años recientes. La reducción de tributos desencadena un mayor consumo de bienes y servicios, permite atraer capital para inversiones, genera confianza, reactiva el empleo al consentir que las empresas reinviertan en si mismas para crecer; y además, al existir mayor liquidez en la economía, la recaudación de impuestos aumenta y la evasión y elusión tienden a bajar.

La ecuación es sencilla y los ejemplos exitosos abundan; pero sí es urgente que, en la próxima elección del 2022, los costarricenses nos atrevamos a votar por cambios en el modelo de administración del Estado. Rompamos los paradigmas añejos que ya han demostrado que no funcionan, abramos nuestra mente a soluciones diferentes y démosle un nuevo rumbo al desarrollo de nuestra querida Costa Rica.


La autora es administradora de empresas y publicista, ha sido Diputada y Vicepresidenta de la Asamblea Legislativa 
Publicado originalmente en La República

 

 

 

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