Natalia Díaz: Satisfacción en Hacienda

Sin embargo, sería sano conocer las cifras de cuántos negocios, actividades comerciales y locales han cerrado en los últimos 3 meses. Conocemos que el desempleo, producto de estos cierres y de la no contratación de nuevo personal, continúa en ascenso mes a mes; y que el crecimiento económico para este año se proyecta cercano al 1.7% del PIB, la mitad del crecimiento anual de hace 2 años

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Natalia Díaz Quintana.

Nos informa el Ministerio de Hacienda que, durante el primer mes de vigencia del IVA, se recaudó la cifra de 76 mil millones de colones por ese concepto. Un buen augurio tributario en materia de ingresos.

Sin embargo, sería sano conocer las cifras de cuántos negocios, actividades comerciales y locales han cerrado en los últimos 3 meses. Conocemos que el desempleo, producto de estos cierres y de la no contratación de nuevo personal, continúa en ascenso mes a mes; y que el crecimiento económico para este año se proyecta cercano al 1.7% del PIB, la mitad del crecimiento anual de hace 2 años.

Ese monto recaudado este primer mes, es obvio que ha salido de la bolsa de todos nosotros los consumidores de bienes y servicios en el país, y, por ende, la consecuencia será menos dinero circulante en la economía, menor liquidez en la calle y un deterioro de la actividad económica en el país.

No existe una garantía que durante los próximos meses esa proyección mensual de ingresos por IVA se mantenga; todo lo contrario, sin políticas ni acciones claras de reactivación, esos montos podrían ir en descenso paulatino. Es evidente que día a día decenas de locales, dentro y fuera de los tradicionales centros comerciales, se encuentran vacíos. Si el mayor recaudador del IVA es el mismo comercio como tal, es de esperar, con la disminución paulatina de negocios, que los entes recaudadores también disminuyan y las actividades generadoras de ese impuesto también vayan decreciendo.

El gobierno pareciera no querer ver más allá de su afán por recaudar. El frenesí desatado por gravar todo, sin muestras contundentes de una drástica reducción del gasto, es una obsesión desbordada.

Por otro lado, la reticencia del sector descentralizado para acatar la ley de fortalecimiento de las finanzas públicas pretende convertir algunas instituciones en “isletas feudales”, inmunes a la aplicación de los recortes aprobados para el grueso de la población en general.

El mes de noviembre será clave; veremos si la Contraloría General de la República les aprueba el presupuesto o no, a todas estas entidades que decidieron apartarse unilateralmente de la aplicación de los mandatos legales.

El estado de derecho en juego; veremos el final de este drama fiscal en menos de 60 días.


La autora es administradora de empresas y publicista, ha sido Diputada y Vicepresidenta de la Asamblea Legislativa 
Publicado originalmente en La República

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