Natalia Díaz: Zonas Francas – oportunidades de empleo

Se que articular todos estos esfuerzos no es tarea fácil para ningún gobierno, menos si no se tiene la disposición de adoptar ese modelo de desarrollo como una salida para la reducción del desempleo.

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Natalia Díaz Quintana.

Durante mucho tiempo se ha debatido si una salida del desempleo, entre otras, podría ser el establecimiento de más zonas francas a lo largo de la geografía nacional.

La tesis tiene detractores y promotores. Quienes las adversan sostienen que no dejan ingresos al fisco como producto de su actividad productiva; como si esto fuera un fin en sí mismo. Aquellos que las impulsan las tienen como los empleos mejor remunerados de nuestra economía; y los encadenamientos productivos que se producen en los eslabones generan empleos indirectos y crecimiento de empresas de suministro de servicios y de bienes.

Soy de la tesis que la apertura de este tipo de enclaves traería gran beneficio en zonas actualmente deprimidas. Es obvio que es necesaria una política de estado, no de gobierno, para entrarle con seriedad al establecimiento de más proyectos de este tipo. Deben alinearse tanto el Ministerio de Comercio Exterior (COMEX), como la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE), el Ministerio de Economía (MEIC), las Cámaras Empresariales, los gobiernos municipales, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), entre otras instituciones, para poder articular el desarrollo en las diferentes regiones aptas para emprendimientos de este tipo.

Es de sobra conocido que, sin un buen suministro de internet de banda ancha, vías de comunicación en perfecto estado, accesibilidad a los servicios de agua abundante, cambios en los planes de ordenamiento territorial en muchos cantones, y relativa cercanía a puertos y aeropuertos eficientes para los procesos de exportación, es imposible dinamizar la apertura de modelos productivos de este tipo. Esto debe estar también en estrecha coordinación con los entes educativos dispuestos a preparar el recurso humano según la demanda laboral que se presente en cada región propuesta. El Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), el Tecnológico de Costa Rica (TEC) y otros entes formadores en tecnologías especializadas deben también integrarse en cada una de las áreas que se diseñen y planifiquen para tal efecto. Debemos fomentar la atracción de más empresas, dentro de este régimen, que contraten mano de obra no calificada y la capaciten para que desde un principio estas personas puedan recibir una remuneración que les permita subsistencia mientras adquieren las destrezas y habilidades necesarias para mejorar su perfil laboral.

Se que articular todos estos esfuerzos no es tarea fácil para ningún gobierno, menos si no se tiene la disposición de adoptar ese modelo de desarrollo como una salida para la reducción del desempleo.

Primero que todo, debemos estar convencidos que las zonas francas son fuente de riqueza como potenciadores de empleo bien remunerado, y desechar la idea de verlas como posibles contribuyentes fuertes en el alivio de las finanzas públicas; ese nunca ha sido ni será una de las fortalezas del sistema en cuestión.

 


La autora es administradora de empresas y publicista, ha sido Diputada y Vicepresidenta de la Asamblea Legislativa 
Publicado originalmente en La República

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