Nazario Toledo Murga, médico, político, diplomático, educador y periodista

Emilio Gerardo Obando Cairol, Genealogista. 

Con el advenimiento de la independencia en 1821, Costa Rica se convirtió en el país de destino para inmigrantes de Centro América y de otras regiones del mundo. Familias e individuos que arribaron a nuestro país en el siglo XIX contribuyeron positivamente en el desarrollo del comercio, la agricultura, la infraestructura, salud, educación y la economía en general. Gran parte de esos extranjeros enriquecieron nuestra cultura y aportaron su esfuerzo y conocimiento en la construcción de Costa Rica como nación. Era notoria en nuestro país la ausencia de médicos en los años subsiguientes a la independencia, por lo que la salud de los pueblos estaba en manos de curanderos y empíricos, que eran tolerados por las autoridades, pues era esencial hacer frente a las epidemias y males menores que afectaban a las poblaciones.

José Nazario Toledo Murga nace en la ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción el 20 de julio de 1807. Con 29 años llega a Costa Rica, en 1836, durante la primera administración de don Braulio Carrillo Colina, de 1835 a 1837, para desempeñar la Cátedra de Filosofía, Medicina y Cirugía en la Casa de Enseñanza de Santo Tomás, cargo en el que fue nombrado el 24 de mayo de ese año, a la vez que ejercía en su profesión. Costa Rica, en ese entonces, estaba unida a la República Federal de Centroamérica, por lo que había libre tránsito desde y hacia cualquiera de los países miembros. Todos eran ciudadanos de tal República, constituida el 22 de noviembre de 1824.

Contrae matrimonio Nazario en San José el 24 de diciembre de 1836, con Rosa Mattey Goyenaga (n. Guayaquil, Ecuador 16-9-1822), hija de Domingo Mattey y María Rosa Gracia de la Encarnación Goyenaga Fajardo.

En el campo médico, Nazario aplicó sus conocimientos sobre el cólera en 1837, cuando a raíz de su aparición en otros estados de Centro América, el presidente Manuel Aguilar dispuso la adopción de medidas preventivas y para ello encargó al licenciado Toledo establecer una cátedra de instrucción sobre el método preservativo y curativo de dicha enfermedad, al igual que integrar una Junta General de Sanidad, cuyo principal objetivo sería velar por la salud pública de todo el Estado y salvar a su población del terrible contagio del cólera. Para ese mismo fin, el gobierno ordenó que se imprimiera en la imprenta del Estado un opúsculo preparado por dicho galeno, intitulado “Método curativo del cholera asiático extendido por el C. Licenciado Toledo, por orden del supremo gobierno para los pueblos de Costa Rica”, trabajo de suma valía porque reflejó con sentido crítico un cuadro de tal enfermedad y por otro lado, los conceptos que prevalecían en la época sobre su causalidad, control y prevención.

Poco tiempo después, en febrero de 1840, y en compañía de su familia, el licenciado Toledo abandonó nuestro país para trasladarse nuevamente a Guatemala, donde fue nombrado catedrático de Cirugía de la Universidad de San Carlos; allí completó también sus estudios recibiendo el 30 de enero de 1842 la borla de doctor en Medicina, que completó su formación

profesional después de que en 1840 se graduara como Bachiller en Medicina en la Academia de Estudios.

Luego de permanecer cuatro años en Guatemala, don Nazario retorna nuevamente a Costa Rica a inicios de 1844, para reanudar una carrera exitosa en el ámbito académico, político y diplomático.

En la administración de la salud, tuvo el doctor Toledo un rol significativo. Fue nombrado, por decreto de 29 de setiembre de 1845, presidente de la Junta de Caridad y fungió como tal desde el 5 de octubre de 1845 hasta el 3 de octubre de 1848. Entre las funciones más importantes de esa entidad estaba la de determinar el lugar más adecuado para la erección de un hospital en San José. El 28 del mes ya citado, don Nazario le informó al Despacho de Relaciones Exteriores sobre el terreno localizado para construir el hospital. El terreno estaba ubicado al suroeste de la ciudad de San José y tenía un valor de 1 500 pesos y corresponde al mismo sitio en que hoy se levanta el Hospital San Juan de Dios. El 21 de octubre de 1845, el doctor Toledo, como presidente de la Junta de Caridad, presentó al secretario de Hacienda, una propuesta para crear una lotería pública, sobre cuyos fondos pudiera fijarse un impuesto del quince por ciento para destinarlo a los gastos que demandará la construcción del hospital. Este plan fracasó por la oposición del público y porque abundaban las rifas de todo tipo. No fue sino hasta el 7 de junio de 1885 cuando se realizó el primer sorteo de lotería.

El 28 de octubre de 1857, durante la segunda administración de Juan Rafael Mora Porras (1853-1859), se dispuso, por iniciativa del doctor Toledo, crear el Protomedicato de la República de Costa Rica y se instaló en el edificio de la Universidad de Santo Tomás. En esta entidad, entre otras funciones, debían registrarse y rendir examen los galenos que optaran por ejercer su profesión en Costa Rica. El primer tribunal del protomedicato nombrado por el presidente Mora en octubre de 1857 se integró con el protomédico y, a la vez, presidente del tribunal y de la Sociedad Médica, doctor Nazario Toledo.

Dada su formación académica y experiencia como miembro del Congreso Federal que en febrero de 1835 promovió reformas a la Constitución Federal de Centro América de 1824, don Nazario Toledo Murga tuvo amplia participación en 1838 y luego de 1846 a 1857 como congresista y diputado a Asambleas Constituyentes en Costa Rica, a tal punto que asumió un rol significativo en el proyecto de Constitución de 1839 y en las constituciones políticas emitidas en 1847 y 1848, siendo en los dos primeros casos citados miembro de la comisión redactora de los proyectos de Constitución.

El 27 de julio de 1847, en calidad de diputado, propone en el Congreso un proyecto de ley para establecer “médicos de los pobres” en cada uno de los departamentos, pagados con fondos municipales y con derecho exclusivo de extender certificados en todos los campos de medicina legal y de establecer boticas. En la construcción de la identidad nacional, el doctor Toledo destacó con dos propuestas cimeras. El 13 de setiembre de 1848 plantea ante el Congreso la creación de una bandera, un escudo de armas y una moneda acuñada tanto en oro como en plata, que debían traducir, en términos figurativos, la idea de que Costa Rica era una nación viable, todo en concordancia con el decreto emitido por el Dr. José María Castro Madriz que erigió a Costa Rica como República el 31 de agosto de 1848. El proyecto fue aprobado por el Congreso mediante decreto CXLVII del 28 de setiembre de 1848

La segunda propuesta hecha por el diputado Toledo tiende a que el 15 de setiembre, fecha en la que en 1821 Costa Rica obtuvo su independencia, “sea consagrado a las efusiones del patriotismo y sea un día en que con más razón dirijamos al Ser Supremo los más humildes votos de nuestra gratitud”. El decreto CXI del 11 de setiembre de 1848 ratificó el 15 de setiembre como fecha oficial en que se celebre la independencia política de nuestro país. Don Nazario Toledo Murga fue también presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1°-de noviembre de 1838 y de la Comisión redactora del proyecto de constitución de 1839. Fungió asimismo como diputado, electo por Alajuela, y presidente de la Tercera Asamblea Nacional Constituyente del 15 de setiembre de 1846 a 1° de mayo de 1847. Integró el Congreso Constitucional, del 20 de setiembre al 22 de noviembre de 1848, que redactó y aprobó la Constitución reformada de 1848.

Complementariamente a sus tareas como Congresista y Presidente de la Junta de Caridad, don Nazario aprovechó su pasión por el periodismo para participar de lleno, como redactor y director, en el Semanario El Costarricense desde el 14 de noviembre de 1846 hasta el 15 de diciembre de 1849, ejerciendo en ese período, a la vez, como Director de la Imprenta del Estado.

El Dr. Toledo satisfizo su excelencia en Costa Rica como segundo rector de la Universidad de Santo Tomás, cargo que ejerció desde el 7 de enero de 1850 hasta el 14 de agosto de 1859. Complementariamente, fungió como Director general de esa Casa de Estudios y Presidente del Consejo de Instrucción Pública.

En 1850 el presidente Juan Rafael Mora Porras designó al doctor Toledo como ministro de Instrucción Pública. Este autor supone que su nombramiento se dio para el período 1850-1853, que corresponde al segundo mandato del Héroe y Libertador de Costa Rica. Mucho fue el interés del doctor Toledo, reconoce Luis Felipe González Flores, “…en despertar el espíritu público por la educación del país”.

El 9 de octubre de 1857 el doctor Toledo se convierte de hecho en canciller de la República, al asumir las carteras de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública, cargo en el que es oficialmente nombrado el 11 de noviembre de ese mismo año por el presidente Mora Porras. Al ser reelecto en abril de 1859, el Mandatario ratifica, el 8 de mayo de ese año, al doctor Toledo en ese puesto, que desempeña hasta el 14 de agosto de 1859, cuando don Juanito es derrocado y se ve obligado a exiliarse en El Salvador. Destaca en la gestión del doctor Toledo como canciller la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Costa Rica y Bélgica, con el cual se establecieron vínculos comerciales entre ambos países,

Desde 1858, el entonces ministro de Relaciones Exteriores don Nazario Toledo, planteó por primera vez la necesidad de formar a los jóvenes interesados en el servicio diplomático. Lamentablemente, esta iniciativa no tuvo ningún eco. No fue sino hasta 1988 que en Costa Rica se creó el Instituto del Servicio Exterior Manuel María de Peralta.

Al ser derrocado el presidente Mora Porras, el Dr. Toledo emigra a su país natal a inicios de 1860, donde de 1870 a 1874 funge como Presidente del Protomedicato y Vicepresidente de la Academia de Medicina y Farmacia, a partir del 1° de enero de 1878.

El 17 de diciembre de 1887, cumplidos sus ochenta años, falleció don Nazario en la ciudad de Guatemala. Es mínimo el reconocimiento que Costa Rica le ha otorgado por los importantes servicios que le prestó, en una época en que su figura cimera y distinguida contribuyó significativamente a que nuestra república estableciera sus primeras instituciones, forjara lazos de amistad con otros países, y consolidara su identidad como nación.

De sus hijos, destaca en Costa Rica el Dr. Nazario Toledo Mattey, quien fue Doctor en Medicina, y llegó a Costa Rica en 1857, naturalizándose costarricense en 1875. Ejerció fundamentalmente como médico de pueblo, figura pionera de la medicina legal en Costa Rica. Es el fundador de la familia Toledo en nuestro país.

Más detalles de la vida y obra del Dr. Nazario Toledo Murga pueden ser observados en el libro de mi autoría sobre el Canciller Toledo, disponible en la Serie Ivonne Clays No. 18, 6 de octubre de 2014, en 

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