NDT II: la delicada función de las Políticas de Estado, de las que carecemos

La dimensión del Estado costarricense se aprecia en unas pocas cifras: más de 330 entidades públicas; más de 300 mil funcionarios sin evaluación del desempeño; y más de ¢20 billones costo de operación del Estado, equivalentes al 77% del PIB

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Nadie desconoce la base de la educación como sostén de la democracia y del comportamiento social, como aporte al bienestar nacional. OCDE ha llamado la atención sobre el alto nivel de asignación de recursos (el famoso 8%), muy superior a la media de sus países miembros, pero pobre en resultados. La deserción escolar es elevada y es factor de desocupación y delincuencia. Una publicación del Informe Estado de la Nación lo plantea en la perspectiva de políticas públicas docentes. Y a eso quiero referirme en estas NDT II.

La dimensión del Estado costarricense se aprecia en unas pocas cifras: más de 330 entidades públicas; más de 300 mil funcionarios sin evaluación del desempeño; y más de ¢20 billones costo de operación del Estado, equivalentes al 77% del PIB. Esa inmensidad institucional y presupuestaria se orienta, principalmente, por las Políticas de Estado (PE). De ellas dependen que logremos nuestras aspiraciones de prosperidad y equidad. Sin PE esos recursos van a la deriva. Por ejemplo, la nacionalización bancaria perdió sus objetivos por ineficiencia (costos de intermediación el doble de los que son posibles y deseables). La educación va a la deriva, repito, rica en recursos y débil en resultados. Faltan las PE que nos den el qué, cómo y cuándo. Y el control de resultados, que es función del Poder Ejecutivo.

¿Qué hacer? Es posible que el propio presidente y sus ministros, no tengan capacidad técnica en diseño, aplicación y control de PE. Pero el país sí tiene esos recursos (INCAE, UCR, etc.). Es urgente, primero, entender la importancia de las PE y, segundo, proporcionar los recursos de apoyo para cubrir ese vacío ¿Qué piensa usted, amigo lector?

 

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