NDT VII – Sindicalismo laboral o movimiento político

La huelga actual es costosa, pero nos es laboral. Es política…

0

Escribí un artículo de opinión sobre el mismo tema, con consideraciones políticas, legales y sociales. La huelga actual es costosa, pero nos es laboral. Es política y busca mostrar capacidad de veto sindical y asuntar a la Administración Alvarado Quesada, frente cambios inevitables.

No es nuevo: el sindicalismo ha buscado esa capacidad de veto, con el concurso de algunos políticos. Ya fue ejercida con la salida de la Dra. Sáenz como presidente ejecutiva de la CCSS y una mesa de diálogo, que detuvo el incremento del 1% para el régimen de pensiones IVM y lo mantiene en estado crítico. Los sindicatos participan en procesos de selección del personal y buscan hacerlo en decisiones gerenciales estratégicas. Esto es muy grave y un golpe a la democracia: otorga a un pequeño grupo corporativo (menos del 14% de la fuerza laboral) decisiones soberanas de interés nacional; mina la autoridad de los tres poderes del Estado; y, al asumir funciones soberanas, convierte al poder electoral en una entidad cosmética.

Hay importantes diferencias entre el sindicalismo en la empresa privada (lo tenemos y muy fuerte: el solidarismo) y el Estado. Para contrarrestar el poder del lucro, lo hemos fortalecido con legislación especial. Pero el Estado no tiene lucro. Las conquistas laborales drenan los recursos del Estado y debilitan su capacidad para impulsar el crecimiento, el empleo y el bienestar de todos.

¿Qué hacer? Destaco dos medidas: 1) un Estado y gobierno fuertes, que defienda el interés nacional frente al interés corporativo especial. Sin costo, las huelgas se convierten en vacaciones remuneradas y atractivas; y, 2) una ley marco que defina los derechos laborales de todo funcionario estatal. Así se regula el ámbito de intervención sindical y se acata el principio de igualdad contenido en el artículo 33 de la Constitución Política ¿Qué piensa usted, apreciado lector?

Comentarios

Cargando...