NDT X – Nuestra democracia en crisis ¿Llegó la hora de una nueva Constitución Política?

El fallido Estado es nuestra principal expresión de la forma como practicamos la democracia

0

Eduardo Carrillo Vargas.  (Ph.D. Administración).

El columnista Jorge Vargas Cullel compartió en estos días sus reflexiones en torno a un libro titulado How democracies die (cómo mueren democracias) y nos advierte de indicios que podrían llevar a Costa Rica por ese camino. Agregue el sentimiento nacional de enojo con el sistema, reflejado en indicadores del Latinobarómetro 2017: 1) satisfacción con la democracia 46%; se gobierna para bien de todos 16%; es la nuestra una democracia plena 6%; confianza en nuestra institucionalidad: Tribunal electoral 46%, Poder Judicial 43%, Gobierno 25%, Congreso 20% y, partidos políticos 20%. Es preocupante, además, el precario estado de la democracia en Centro América.

El fallido Estado es nuestra principal expresión de la forma como practicamos la democracia. La prensa ha expuesto notables desequilibrios y conflictos institucionales. La Corte Plena defiende sus privilegios y vota contra el proyecto fiscal, interfiriendo así en la política fiscal del Gobierno y la capacidad legislativa del congreso (35 votos no alcanzan). El ejecutivo pierde su autoridad cuando se excusa por no poder hacer reformas que cubra a las instituciones autónomas. Esto a contrapelo de nuestro carácter de Estado Unitario, del principio de RECTORIA y de los artículos 33 y 188 de la Constitución Política (CP).

La moda de correr con colores propios ya es viral. La CCSS no respetará la cláusula de equilibrio fiscal según el artículo 73 de la CP, que no dice nada al respecto, mientras las universidades públicas administran sus presupuestos sin relación alguna con resultados. Más de 80 entidades públicas en algún régimen de autonomía presumen una independencia que no tienen (ver citas jurídicas AQUÍ). Todo lo cual impide que la totalidad de los recursos públicos, más de ¢20 billones, sean canalizados a un mismo fin: el bienestar de toda la población.

¿Necesitamos un rediseño institucional, una nueva constitución?

¿Qué piensa usted, apreciado lector? 

 

Comentarios

Cargando...