Nicaragua: Mayo sin unidad opositora contra Ortega

Veremos si mayo deja una oposición unida o una fragmentada con múltiples candidatos frente al candidato único del FSLN: Daniel Ortega.

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Desde Nicaragua. 

En 2018 uno de los gritos que se escuchaban en las calles y se leían en las paredes eran “Daniel y la chayo no pasan de mayo”. Sin embargo, al 3er año de haber estallado la crisis sociopolítica de Nicaragua, las esperanzas de una oposición unida haciendo una política diferente cada vez escasea más.

La Alianza Cívica, organización compuestas por estudiantes, intelectuales, empresarios, campesinos, entre otros, surgió en 2018 como organización aglutinadora e interlocutora de la oposición nicaragüense frente a al gobierno de Ortega, dado que no existe ningún partido político de oposición con credibilidad y legitimidad para hacerlo.

Los miembros de esta organización advertían que no iban a buscar luego cargos políticos, que su trabajo solo era concretar una salida negociada del gobierno, la justicia y reparación para las víctimas, la liberación de presos políticos, la no repetición y las reformas electorales y legales necesarias.

Al irse estancando el proceso de diálogo ante la negativa del gobierno de negociar y cumplir, otro bloque opositor se organizado en la llamada Unidad Azul y Blanco (UNAB), la cual aglutinaba a un sin número de organizaciones. Este bloque se veía como la opción partidaria del movimiento social de abril de 2018 para postular candidatos al ejecutivo y parlamento.

Sin embargo, conforme el tiempo paso, el diálogo entre gobierno y opositores se estancó, otros sectores comenzaron a demandar mayor participación en la UNAB e incluso, demandaron participar como organizaciones en una coalición, para la cual se integran en la llamada Coalición Nacional (creada en 2020), a la que se termina sumando a regañadientes la Alianza Cívica.

La Coalición Nacional se imaginaba como el bloque opositor aglutinador de cara a los comicios de 2021 o unos adelantados.

A la Coalición Nacional se sumarían partidos tradicionales. No obstante, Ciudadanos por la Libertad (CxL), partido preferido por un buen grupo de empresarios, dio largas a la unidad, e incluso dijo trabajar en su propio proyecto de una gran coalición opositora.

Si se pensaba que por efectos de gravedad se iba a concretar la unión de CxL a la Coalición Nacional, esto se viene abajo al poco tiempo, en el mismo 2020.

Ello, cuando un sector controlado por el empresariado fuerza que la Alianza Cívica se salía de la Coalición Nacional, organización que ayudó a crear, aduciendo una serie de quejas con poco sustento.

Se dice, que fue una decisión forzada porque en una primera votación, la mayoría de sus miembros decidió permanecer, algo a lo que sus directivos encabezados por Juan Sebastián Chamorro, en ese entonces, y otras organizaciones como la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), vinculados al empresariado, logran finalmente obtener los votos necesarios para salirse de la Coalición.

La sangría no se hizo esperar y muchas filiales de la Alianza Cívica en diversas ciudades del país dijeron desconocer la decisión de su directiva nacional y se adhirieron a la Coalición Nacional.

Finalmente, la Alianza Cívica quedaba fuera de la Coalición, perdiendo casi el total de su peso moral, y con la salida de importantes figuras que le daban aún credibilidad. Ya filtrada a gusto de sectores empresariales, para los que CxL era un vehículo más viable, más afín a sus intereses y posiblemente al modelo económico que desean: un orteguismo, sin Ortega;

En otras palabras, mantener el statu quo, donde el poder fáctico del empresariado organizado en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), pudiera seguir manteniendo un modelo de Estado Corporativista como el que Daniel Ortega les facilito desde 2007 a abril de 2018.

Con la Alianza Cívica fuera de la Coalición, los deseos de ciertos grupos empresariales finalmente se hacen realidad cuando se inicia el acercamiento público con CxL, logrando perfilar de alguna manera esa idea de gran coalición opositora que la presidenta de dicho partido, Kity Monterrey, promocionaba. La unión entre la Alianza Cívica y CxL toma el nombre de Alianza Ciudadana.

Rápidamente, siendo el primero Juan Sebastián Chamorro, quien abandonó la directiva de la Alianza Cívica para promocionar su candidatura, surgen diversos candidateables de parte de las dos agrupaciones que han conformado la Alianza Ciudadana, tales como el ex embajador orteguista en Estados Unidos, Arturo Cruz.

De esta manera, se ha constituido dos fuertes bloques opositores, junto a otros pequeños grupos (partidos zancudos, llamados en Nicaragua), que buscan gracia a su más o menos cercanía al régimen que este les permita competir en las elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre de 2021.

Por parte de la Coalición Ciudadana, de la que se ha criticado duramente a la presidenta de CxL por su actitud arrogante y excluyente, se perfilan los siguientes candidatos hasta el momento:

  • Juan Sebastián Chamorro (de 50 años): economista, con estudios en Estados Unidos, ex viceministro de Hacienda, fue director del programa Cuenta del Milenio que promovió EE.UU. en Nicaragua, también lo fue del centro de pensamiento fuertemente ligado al empresariado FUNIDES y fue director de la Alianza Cívica hasta su renuncia enero de 2021. Es sobrino de la ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro.
  • Arturo Cruz (de 67 años): curso estudios en ciencias políticas en Estados Unidos, donde es postgraduado en historia y relaciones internacionales. Se desempeñó como embajador del gobierno de Ortega entre 2007 y 2009 en los Estados Unidos y Canadá, y ha sido profesor del Instituto Centroamericano de Administración de Empresa, INCAE.
  • Noel Vidaurre (de 66 años): abogado graduado en Chile con postgrados en ese mismo país y Nicaragua, así como estudios de economía en Estados Unidos y en administración de empresas en el INCAE, se ha definido como político de centro derecha, es conservador y recientemente fallo en un intento de lanzar una plataforma política con Alfredo Cesar, presidente del Partido Conservador, quien lo dejo plantado-
  • Américo Treminio (53 años): especialista en computación, es un rostro desconocido en la política nicaragüense, y esa es su principal apuesta.

Por parte de la Coalición Nacional, los principales candidatos son:

  • Felix Maradiaga (de 44 años): politólogo con estudios de postgrado en Estados Unidos. Se afirma como liberal. Fue secretario del Ministerio de Defensa de Nicaragua entre 2004 y 2007, y director del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), clausurado por el orteguismo.
  • Medardo Mairena (de 42 años): líder del movimiento campesino anticanal (interocéanico). Estuvo preso casi un año por un supuesto asesinato que del que régimen orteguista le señala autor, aunque fue liberado por la malograda ley de amnistía del mismo régimen, fuertemente criticada a nivel nacional e internacional.
  • Miguel Mora (de 57 años): periodista, dueño de 100% Noticias, canal confiscado por el régimen de Daniel Ortega. Anteriormente era reconocido por ser afín al régimen hasta que en 2018 fue despojado de su canal por la cobertura de las protestas. Estuvo en cárcel por 6 meses, como preso político.
  • George Enríquez (de 35 años): el candidato más joven de todos, originario de la costa caribe, es un rostro nuevo para la política nacional. Tiene estudios en administración de empresas y postgrado en género e interculturalidad.
  • María Eugenia Alonso (de 55 años): médico cirujano. Es parte de una reconocida familia de médicos que atendieron a heridos en las protestas y contagiados por Covid19. Dos hermanos de esta fallecieron por el virus.
  • Luis Fley (de 70 años): el más anciano de los candidatos. Inicialmente apoyo los esfuerzos de la revolución sandinista de 1979, pero al poco tiempo, por inconformidad con el nuevo gobierno revolucionario, se unió a las filas de la contrarrevolución. Es conservador.

A parte de estos candidatos, existe otra figura que formalmente no es aún candidata de ninguna agrupación política y esta es la hija de la ex presidenta Violenta Barrios de Chamorro; hablamos de Cristiana Chamorro (de 64 año), con estudios en historia, filología y literatura latinoamericana, es las figuras favoritas para “repetir la historia de su madre”, de ganar las elecciones a Daniel Ortega, el eterno candidato desde hace más de tres décadas del Frente Sandinista.

Chamorro, sin ser candidata de ninguna agrupación, demanda la unidad de las fuerzas opositoras en una sola plataforma, pues lo considera esencial para vencer a Ortega.

De momento, diversos medios y encuestas muestran cierta decepción de la ciudadanía con la oposición por su fragmentación.

No obstante, se perfilan como favoritos en fórmula, como candidata a la presidencia Cristiana Chamorro, y la vicepresidencia Félix Maradiaga, quien, aunque inicialmente dijo no que no aceptaría ese puesto, recientemente se muestra favorable a aceptar a trabajar en fórmula con Chamorro.

Nos encontramos en mayo, tiempo en el que vence los límites dispuestos por la OEA y comunidad internacional para que el gobierno de Ortega implemente reformas electorales. Sin embargo, por los hechos de los últimos días, la elección de magistrados del poder electoral afines al régimen y reformas electorales cosméticas, todo apunta a que el régimen apuesta a quedarse en sus trece.

Veremos si mayo deja una oposición unida o una fragmentada con múltiples candidatos enfrentando al candidato único del Frente Sandinista: Daniel Ortega.

 

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