Nicaragua: Ortega, tanques rusos, pobreza y Derechos Humanos

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Las Naciones Unidas dice que los derechos humanos son garantías esenciales para que podamos vivir como seres humanos. Sin ellos no podemos cultivar ni ejercer plenamente nuestras cualidades, nuestra inteligencia, talento y espiritualidad.

Mediante esta Declaración, los Estados se comprometieron a asegurar que todos los seres humanos, ricos y pobres, fuertes y débiles, hombres y mujeres, de todas las razas y religiones, son tratados de manera igualitaria.

Establece que los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y que tienen derecho a la vida, la libertad y la seguridad de su persona, a la libertad de expresión, a no ser esclavizados, a un juicio justo y a la igualdad ante la ley. También a la libertad de circulación, a una nacionalidad, a contraer matrimonio y fundar una familia así como a un trabajo y a un salario igualitario.

Partiendo de la premisa de que los Derechos Humanos forman parte de un concepto universal que trasciende fronteras y que cuenta con el respaldo de la organización de las Naciones Unidas, se torna difícil limitarlos a nivel geográfico. Temas tales como la libertad, el derecho al trabajo, la salud, educación, acceso al agua y demás, conforman el núcleo de los derechos básicos de cualquier persona independientemente de su nacionalidad y localización, que es incluso en ese punto en que se vuelve tangible la expresión de democracia.

Por ello es inevitable referirse a la situación que cruza nuestro vecino país del norte, que lamentablemente a juzgar por su experiencia, el destino le ha atado a lo largo de la historia a dictaduras y vulneración de derechos fundamentales de distinta índole, siendo la más reciente la orquestada por el Presidente Ortega y su esposa Murillo, dentro de marcos pséudo legales moldeados al mejor estilo de los países del ALBA, donde la radicalización, la marginación de los opositores, las elecciones amañadas y las reelecciones perpetuas han sido la nota preponderante.

Al respecto, Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, CENIDH, señala que la violación de derechos civiles y políticos en el vecino país del norte inició en 2015 con un hecho de violencia extrema: el estallido el 20 de enero de una mochila bomba en la comunidad de Pantasma, Jinotega en el que se presume la participación del Ejército de Nicaragua porque los hechos tienen las características de una operación de inteligencia militar similar a la ejecución del dirigente recontra conocido como “El Charro” y de los miembros del Frente Unido Andrés Castro (FUAC5).[1]

Ante esto, ni la comunidad internacional ni nosotros hemos tenido la energía y el carácter para denunciar los hechos y la precaria situación que infunde el gobierno con las que mantiene en condiciones paupérrimas a su pueblo. En 2014, según PNUD, el 29.6% de la población nicaragüense se encontraba en condición de pobreza, mientras que la tasa de desempleo de ese año llegaba al 6.8%. Los llamados de atención en el plano internacional así como de los grupos defensores de los derechos humanos en nuestra tierra no han durado más de dos semanas entrando al olvido y asumiendo las violaciones de derechos probadas y conocidas como si se tratara de algo legal y respetable con lo cual se puede convivir y colaborar hasta en su propia legitimación.

A pesar de esto, según medio locales la tasa de crecimiento económico nicaragüense ha venido en aumento en relación a los países del área durante el 2015, según el periódico La Prensa de Nicaragua “mientras el PIB per cápita de Nicaragua creció 6.4 por ciento, el de Honduras, la economía más próxima a la local, repuntó 5.8 por ciento, lo que equivalió a 129.2 dólares. Esto permitió que su ingreso bruto por persona se situara en 2,364.9 dólares, superior a los 2,026.7 dólares de Nicaragua, que aumentó 122 dólares”[2], por otro lado, El periódico El Nuevo Diario, señala que “Nicaragua además tuvo un avance en el saldo de su deuda externa pública con respecto al PIB. Aunque esta ascendió en 2015 a US$4,804.4 millones (US$4,796 millones en 2014), en relación con el PIB representa un 37.8%, es decir 2.7 puntos porcentuales menos que en 2014”[3]. Sin embargo, este repunte económico no ha generado mayor impacto en la calidad de vida de sus habitantes.

Es el colmo que con los niveles de pobreza y de desempleo que maneja Nicaragua el poder económico cada vez más se concentre en unos pocos detentores del poder y sus aliados en el sector empresarial, militar y hasta en el eclesiástico sin dejar de lado las manos amigas de algunos gobiernos de América Latina y admiradores en Europa y EUA de una revolución trasnochada.

A mediados del año anterior el comandante Ortega anunció con bombos y platillos la renovación de parte de su equipo militar adquiriendo tantos tanques de Rusia modelo T-7211B1[4] fuente: La Nación:  considerados obsoletos en cualquier guerra contemporánea, es decir, dados de baja por anticuados, pero a un costo de $80 millones de dólares. Así mismo compraron aviones y navíos para cuidar las costas territoriales.

Nos preguntamos, contra quién Ortega pensará utilizar esos tanques dados de baja por el ejército Ruso sino es para emprender un conflicto ofensivo. Podríamos entender que los aviones y navíos tal vez puedan ser empleados en la lucha contra el narcotráfico, pero (igualmente la evidencia empírica Mexicana nos demuestra el fracaso eventual que ese programa desencadenaría) cuesta visualizar tanto a algún país vecino como al nuestro invadiendo tierras nicaragüenses. ¿Cuál será, si es que existe, la explicación lógica de tanto desacierto político y estratégico?

Las reglas de la sana crítica se habrían inclinado por realizar importantes inversiones sociales en beneficio de la población nicaragüense, pues según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidasl, cerca del 10% de la población nicaragüense se encuentra viviendo en otros países, en vez de adquirir material bélico ofensivo que acabará oxidándose en quién sabe qué bodega y vendido finalmente como chatarra por sumas ridículas en relación a las invertidas de adquiriéndolas.

Para nadie es un misterio que de las primeras operaciones militares del ejército nicaragüense la frontera sur con Costa Rica fue objeto del despliegue de tropas, tanques y demás artilugios del folclor militar, después de esto quién sabe qué depara el destino.

Por ahora convivimos con miles de nicaragüenses en nuestro territorio compartiendo el pan y beneficiándonos mutuamente de su valioso trabajo en la construcción de nuestro país, puesto que “los flujos migratorios nicaragüenses son elevados en su magnitud y se dirigen especialmente a dos países: los Estados Unidos y Costa Rica. (…) con el que se comparte una larga frontera, idioma, tradiciones y raíces comunes. Las diferencias entre los países de destino tienen como corolario que las características de cada grupo migratorio son muy distintas entre sí. Con relación a estas diferencias, a partir de distintas fuentes se destaca que los migrantes nicaragüenses que tienen como destino Costa Rica son de menor calificación, provienen generalmente del mundo rural y tienen como origen principal las regiones Central y Atlántica.” (CEPAL, 2006)

Por qué Ortega y sus seguidores del casi fenecido Frente Sandinista de Liberación no profundizaron los cambios estructurales de manera inteligente y sin el apetito económico de las piñatas pudiendo haber creado las bases de una Nicaragua moderna con un pueblo satisfecho y atendido por el Estado en un régimen de propiedad privada y de plena integración centroamericana.

Lo anteriormente señalado nos demuestra la amplitud a que nos lleva el análisis de la normativa de los derechos humanos, por ello, no podemos hacer caso omiso a una realidad que perdura y que los años dirán qué rumbo depara.

En Centroamérica ningún país está en guerra y dos de ellos ni siquiera tienen un ejército. La Guerra Fría del Siglo pasado quedó para los libros de historia y el territorio centroamericano ya es hora que de el saldo al desarrollo, eliminar la pobreza y respetar los Derechos Humanos.

[1] Derechos Humanos en Nicaragua Informe Anual 2015, p.11, http://www.cenidh.org/media/documents/docfile/Informe_CENIDH_Final2015WEb-2.pdf

[2] http://www.laprensa.com.ni/2016/05/25/economia/2040303-a-pib-per-capita-nica-el-que-mas-crece-en-porcentaje

[3] http://www.elnuevodiario.com.ni/economia/388970-pib-nicaragua-sube-us-12-692-millones/

[4] fuente: La Nación: http://www.nacion.com/nacional/politica/ultimos-europea-convirtio-proveedora-Nicaragua_0_1559044161.html

Fotografía: Un soldado nicaragüense descansa encima de un tanque en un desfile militar. ELMER MARTINEZ/AFP/Getty Images

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