Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR). Contacto: nboeglin(a)gmail.com

«La Coupe du monde de Football représente une occasion unique de maximiser le potentiel de ce sport pour éduquer ses communautés toujours plus nombreuses et attirer de nouveaux talents sans tenir compte de leur statut social ou de leur mode de vie. Pour beaucoup d’athlètes pauvres, le football a été le chemin pour sortir d’une exclusion apparemment sans fin. Leurs accomplissements  ont inspiré d’autres à faire de même. Dans chaque société, les sportifs consacrés – hommes et femmes – sont des modèles dont le comportement est étroitement scruté et même imité. Les jeunes esprits sont particulièrement influencés par les messages, tant positifs que négatifs, de ceux qu’ils respectent, particulièrement leurs héros sportifs.

En fin de compte, les vrais vainqueurs de la Coupe du monde de cette année seront ceux qui célèbrent et portent, tant en mots qu’en actes, ses valeurs de fair-play, de compétition honnête, de respect et de tolérance,  tant sur le terrain qu’ailleurs».

Comunicado de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, de cara a la inauguración del Mundial del 2010 celebrado en Sudáfrica, el 11 de junio del 2010 (véase texto completo de su discurso).

Cada cuatro años, el mundo pareciera suspenderse, obnubilado ante la suerte de 22 jugadores persiguiendo una bola en un terreno de juego, durante las cuatro semanas que dura el campeonato mundial de fútbol, que organiza la FIFA.

Se trata del evento deportivo mayor planetario y de una ventana de oportunidades comerciales para la FIFA y para el microcosmo de empresas privadas como ella que gravitan alrededor de la FIFA y de este deporte tan popular en casi todo el mundo.

Usualmente, a cada inicio de un Mundial, sea en Sudáfrica (2010), en Brasil (2014), en Rusia (2018), sea en Catar (2022), las críticas sobre las condiciones existentes en el Estado anfitrión no han faltado. Son diversas las organizaciones de derechos humanos las que auscultan la realidad económica y social, la situación de los trabajadores en la carrera contra el tiempo que significa tener todo listo para el «Día D«, así como la situación de la prensa crítica, usualmente objeto de atenciones de todo tipo para que no lo sea tanto en los días previos al «Día D» por parte de las autoridades del Estado anfitrión. No obstante, conforme avanza la competencia, estas críticas se van haciendo menos audibles. 

Para el Mundial en Arabia Saudita previsto en el 2034, desde Naciones Unidas ya expertos han denunciado el sistema laboral imperante sobre el cual pretenden llevar a cabo el Mundial 2034 las actuales autoridades de Arabia Saudita (véase comunicado oficial de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas).

El persistente malestar de este Mundial 2026

No obstante este Mundial del 2026 pareciera iniciar con algunas críticas muy fundadas acompañadas de un malestar tal entre los mismos Estados anfitriones, que ningún Jefe de Estado se hizo presente en el partido inaugural del pasado 11 de junio en México. Algo que se puede considerar como inconcebible en toda la historia del fútbol y de los mundiales. La materialización de semejante ausencia en el palco oficial en el partido de México contra Sudáfrica del pasado 11 de junio del 2026 debería ser considerado como una poderosa señal de la manera anormal con la que inició este Mundial. 

Nótese que para los respectivos inicios de Canadá y de Estados Unidos en el Mundial 2026, la misma ausencia del Estado anfitrión se verificó.

Cabe también añadir que si bien este Mundial ha sido presentado oficialmente por la FIFA como un evento co-organizado en igualdad de condiciones por Canadá, Estados Unidos y México, la realidad numérica evidencia que de los 108 partidos, tan solo 13 se jugarán en Canadá y 13 en México. A partir de los 16 años de final, todos los partidos se jugarán en el territorio norteamericano.

El 14 de junio del 2026, fueron tres federaciones nacionales de fútbol africanas (Cabo Verde, República Democrática del Congo y Senegal), así como la de Haití, de Curazao y de Uzbekistán  las que condenaron las afirmaciones hechas por el directivo esloveno de la UEFA sobre supuestos partidos «de poco interés» al aumentar la FIFA el número de selecciones clasificadas de 32 a 48 en este Mundial 2026, por vez primera en la historia (véase comunicado conjunto colgado en el sitio de la federación senegalesa de fútbol).

El malestar se ha ido instalando en diversos círculos con la negativa de Estados Unidos de permitir la entrada al territorio norteamericano del profesional considerado como el mejor árbitro de todo el continente africano (véase nota de la BBC), así como el régimen discriminatorio que ha sufrido la selección de Irán, prohibida de permanecer más que unas horas antes y después de sus partidos en territorio norteamericano (véase nota de Al Jazeera): claramente se trata de una intento de humillar a Irán, sometiendo a su equipo nacional a un trato injusto que falsea la competencia, cuando la obligación primordial de la FIFA es la de garantizarle a cada equipo nacional una competencia en igualdad absoluta de condiciones. 

En el año 2017, el mismo alto directivo italiano de la FIFA que hoy dirige sus destinos había externado, ante la prohibición ya decretada por el entonces mandatario norteamericano contra una gran cantidad de Estados de África y Oriente Medio, que  (véase nota de The Guardian del 9 de marzo del 2017):

«Teams who qualify for a World Cup need to have access to the country, otherwise there is no World Cup. That is obvious».

Esta discriminación contra selecciones nacionales clasificadas para este Mundial del 2026 también la han sufrido otros equipos como Costa de Marfil, Haití, Irak, República Democrática del Congo, Uzbekistán: sus seguidores y sus periodistas deportivos no han podido viajar a Estados Unidos, en razón de restricciones migratorias drásticas que aplica Estados Unidos de manera totalmente arbitraria contra algunos Estados. Imágenes de pesquisas de la policía migratoria en aeropuertos a su llegada a Estados Unidos a jugadores de equipos africanos, así como de Oriente Medio, evidencian el trato humillante que han recibido ciertas delegaciones por parte de la administración norteamericana.

Imagen extraida del pronunciamiento del 3 de diciembre del 2025 de varias ONGs, titulado «World Cup 2026: FIFA Needs to Act on Human Rights», y disponible en este enlace

No está de más indicar que las reglas de la FIFA en materia de racismo son muy severas, sancionando a jugadores, a árbitros o a los mimos estadios o clubes cuando los aficionados insultan a quienes están en el terreno de juego. En muchas partes del mundo, estas reglas son incluso mucho más severas que las que prevén los marcos legales nacionales en materia de lucha contra el racismo y la discriminación: el entrenador de uno de los grandes clubes de fútbol en Costa Rica hizo en el 2023 la experiencia de las sanciones que aplica la FIFA cuando se trata de comentarios racistas dados en el camerino a sus propios jugadores por un entrenador de fútbol (véase nota de ESPN del 2023).

Desde la perspectiva ambiental, organizaciones han estimado la huella ecológica del Mundial 2026 en más de 9 millones de toneladas de CO2. Al respecto véase esta nota de prensa en la que se lee que:

«Our research estimates that the total impact of the tournament is going to be around just over 9 million tons of CO2,» said Freddie Daley, a researcher at the University of Sussex, which based in the UK. «Of that total, just under 8 million tons, so about 7.72 is directly from air transport from fans and teams.«

Esta huella ecológica se debe en gran parte a los traslados aéreos que conlleva una competencia repartida entre tres Estados con extensos territorios cada uno. 

Se trataría por lo tanto del Mundial más contaminante jamás organizado, que casi triplica la huella ecológica del Mundial del 2022 en Catar (cuya huella ecológica fue de 3,5 millones de toneladas de CO2).

Como bien se sabe, darle la espalda a las futuras generaciones, apostar por los hidrocarburos a como dé lugar, cuestionar el origen humano del cambio climático, aplicar una visión ante todo mercantilista a todo su accionar político  y promover una ideología racista y supremacista en el ámbito nacional e internacional, constituyen las principales características del actual ocupante de la Casa Blanca y de su gabinete. Lo que puede sorprender, es observar a una entidad como la FIFA plegarse a esta visión en este Mundial 2026. 

De algunas advertencias desoídas

Desde el mes de marzo del 206, la ONG Amnistía Internacional advirtió del serio desafío para los derechos humanos del Mundial de Fútbol 2026 a iniciar el 11 de junio del 2026 (véase comunicado oficial). 

En abril del 2026, fue la ONG norteamericana Human Right Watch (HRW) la que denunció que la FIFA retiraba de manera vergonzosa su campaña en pro de la inclusión, con ocasión de este Mundial 2026 (véase comunicado oficial de HRW y nota de prensa al respecto). Tratándose de valores tradicionalmente defendidos por la FIFA como la inclusión y la lucha contra el racismo y la discriminación, así como contra la discriminación que sufre la población sexualmente diversa, se hubiese esperado un repudio generalizado a tan sorprendente decisión de la FIFA dada a conocer en abril del 2026, y que pasó prácticamente desapercibida en los principales medios de prensa internacionales.

En diciembre del 2025, se difundió un comunicado conjunto (véase texto y nota en castellano ) por parte de una gran cantidad de organizaciones de derechos humanos y desarrollo sostenible, alertando sobre varios aspectos relacionados a las políticas vigentes en Estados Unidos que la FIFA debía encontrar manera de armonizar desde la defensa de los derechos humanos y la visión inclusiva del deporte que siempre había defendido.   

Resulta oportuno recordar  que en el 2010, al celebrarse en todo el mundo el día internacional de lucha contra el racismo (21 de marzo), la entonces Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas había enviado al mundo su mensaje: «Racismo y Copa Mundial del Fútbol» (véase enlace a texto en castellano y enlace a versión en francés): su lectura es recomendada en este mes de junio del 2026, al no haberse escuchado mayor comunicado similar difundido por parte del actual Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas.

A modo de conclusión

La competencia ha cumplido 15 días de iniciada, desde el pasado 11 de junio, con una primera fase de eliminatorias que concluye en los próximos días. 

Se espera aún un pronunciamiento fuerte de los directivos de la FIFA y de federaciones regionales y subregionales así como nacionales contra estas prácticas discriminatorias e injustas basadas en una ideología racista y supremacista actualmente gobernando los destinos en Estados Unidos: estas prácticas atentan contra los valores mismos que la FIFA ha fomentado desde su creación, en todo el mundo. 

De no estar en capacidad los actuales directivos de la FIFA de defender sus propios valores, por razones que sería de sumo interés conocer, es posible que entrenadores, atletas (incluyendo figuras mundiales del fútbol) y periodistas deportivos de renombre, así como federaciones indignadas y otros sectores en todo el mundo, consideren que ha llegado el momento de alzar la voz, y desmarcarse de lo que pareciera haberse concebido entre Estados Unidos y la FIFA como un vergonzoso “Mundial de la discriminación”. 

Nicolás Boeglin

Por Nicolás Boeglin

El autor es profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR).