Nicolás Boeglin: Final de competencia Eduardo Jiménez de Aréchaga (CEJA) 2019

Desde el punto de vista de la enseñanza de la ciencia jurídica internacional, esta y otras competencias permiten adquirir conocimientos y desarrollar técnicas argumentativas por parte de los estudiantes que no siempre se pueden ofrecer en un aula, por lo que instamos a los centros de enseñanza a favorecer y a facilitar de manera mucho más decidida la participación de sus estudiantes a este tipo de contiendas.

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Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público.

El pasado 29 de noviembre, tuvo lugar en la sede la Corte Interamericana de Derechos Humanos la ronda final de la competencia en derechos humanos denominada «Competencia Eduardo Jiménez de Aréchaga (CEJA)«, edición 2019: esta competencia lleva el nombre de un ilustre jurista uruguayo, quien llegó a ser juez y Presidente de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya.

Luego de varias rondas eliminatorias, quedaron finalmente seleccionados para la final de la CEJA 2019 los equipos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela (UCAB): la ronda final de argumentos orales de la competencia está disponible en este enlace, así como la ceremonia posterior de entrega de los diversos galardones, a partir del minuto 1h 37:00.


Foto de la final CEJA 2019, y foto del equipo ganador de la competencia CEJA 2019, proveniente de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela (UCAB). Fotos extraídas de nota de prensa de Teletica titulada «Finalizó con éxito la XXIII Edición de la Competencia Internacional de Derechos Humanos CEJA»

El primer lugar fue otorgado a la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Venezuela y el segundo lugar, a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El tercer lugar y mejor memorial de Estado fue adjudicado a la Universidad Rafael Landívar (Campus de Quetzaltenango) de Guatemala, al tiempo que el cuarto lugar y mejor memorial de las presuntas víctimas a la Universidad Gerardo Barrios (Centro Regional Usulután) de El Salvador.

A nivel individual, el trofeo de mejor oradora de la ronda final fue entregado a Sofía García León de la UNAM, y el de mejor orador de las rondas eliminatorias a Georges Mussa Abraham de la UCAB: estos destacados estudiantes constituyen prometedores valores a los que les deseamos desde ya una magnífica carrera como juristas. Como litigantes durante pocos días, y pese a su corta edad, demonstraron cuán impasible, ponderado y respetuoso debe siempre mantenerse un profesional, a pesar de la lluvia de preguntas a los que fueron sometidos (algunas de ellas con forma de dardo).

La competencia CEJA en breve

La competencia consiste en la simulación de un caso (ficticio) de presunta violación a los derechos humanos presentado ante el tribunal interamericano de derechos humanos, en el que los equipos de cada universidad participante deben afrontarse dividiéndose en dos subequipos: uno defendiendo a las presuntas víctimas y el otro al Estado. El procedimiento consta de una fase escrita y de una fase oral. Esta última permite apreciar de manera individualizada la capacidad argumentativa y el nivel de preparación y conocimiento de los integrantes de cada equipo.

Como profesor de derecho internacional público en Costa Rica, que asiste a algunas audiencias públicas del juez interamericano en casos reales, puedo decir que la calidad de los oradores y su conocimiento de la práctica y la jurisprudencia del sistema interamericano en este ejercicio de simulación superaron con creces lo que se oye a veces en la sala de audiencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

El caso «Francisco Mendes et alii vs. Pandora»

El caso hipotético para la CEJA 2019 denominado «Francisco Mendes y otros vs. La República de Pandora» (véase el caso en forma detallada) contemplaba diversos aspectos de enorme relevancia en el contexto actual del hemisferio y de los debates que, internamente, se dan de forma recurrente dentro de cada uno de los dos órganos del sistema interamericano de protección de los derechos humanos, a saber: el derecho a un ambiente sano y su justiciablidad en el sistema interamericano (en particular en ausencia de poblaciones indígenas directamente afectadas), el alcance de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA), así como las medidas que un Estado debería (o no) de adoptar para prevenir y sancionar debidamente la incitación al odio contra personas o grupos en situación de vulnerabilidad.

La situación de total indefensión ante el asesinato de líderes ecologistas y comunitarios en Brasil, Colombia, Honduras y México, la resistencia (insólita) de Estados como Chile y Colombia para firmar el denominado «Acuerdo de Escazú» aprobado en Costa Rica en el 2018, y el reciente retiro en Paraguay del proyecto de aprobación de este tratado por parte del Ejecutivo ilustran, entre muchos otros aspectos, la relevancia del caso estudiado. El tablero sobre el estado de firmas y ratificaciones de este tratado que lleva el nombre de Escazú (véase enlace oficial), con tan solo cinco ratificaciones obtenidas en poco más de un año evidencia que a algunos sectores políticos (y a influyentes sectores económicos) no les interesa en lo más mínimo que se combine la protección de los derechos humanos con la defensa del ambiente. Hay que agradecer a Bolivia y a Uruguay por haber sido los primeros en América Latina en depositar su instrumento de ratificación, al tiempo que persisten interrogantes muy válidas sobre la ausencia de Costa Rica como Estado Parte a este novedoso instrumento.

Un amicus curiae presentado el pasado 6 de diciembre por diversas entidades internacionales en la causa penal que enfrenta el líder mapuche en Chile Pascual Curamil Millanao (véase texto completo, cuya lectura recomendamos) recuerda algunos de los argumentos a los que debieron de recurrir los finalistas de la CEJA 2019.

El significado de la CEJA para estudiantes, profesores y universidades

Para esta edición 2019, participaron un total de 21 universidades provenientes de 9 Estados del hemisferio americano. Se trata de una competencia de renombre en la región y que permite, año tras año, preparar a jóvenes y entusiastas estudiantes de las escuelas de derecho en el litigio internacional en materia de derechos humanos. Es de notar que las fechas escogidas en esta edición 2019 coïncidieron en muchos casos con el período de exámenes finales de los centros de estudio representados, lo cual no hace sino reafirmar el nivel de compromiso y seriedad de los integrantes de cada uno de los equipos, así como su capacidad de trabajo.

La CEJA es organizada por la Asociación Costarricense de Derecho Internacional (ACODI) – véase sitio oficial – cuya Junta Directiva merece ser felicitada por haber logrado mantener XXIII ediciones de un evento complejo en su organización, conllevando significativos desafíos logísticos y de planificación, todos superados con gran éxito.

Quisiéramos insistir en el hecho que este tipo de competencias internacionales permite a los estudiantes prepararse en un ámbito determinado del litigio internacional y supone un árduo trabajo en equipo y destrezas personales que deben ir desarrollando por sí solos: en esta nota de ElUCABista, varios de los integrantes del equipo venezolano hacen ver los largos meses de preparación que les significó la elaboración de sus respectivos alegatos. Ello sin hablar de los lazos de amistad y de camaradería que se logran tejer en este tipo de espacios multiculturales, y que en muchos casos, perduran muchos años después de la competencia como tal.

A los profesores y a los entrenadores de los equipos, estas competencias les permite medir a sus pupilos y su nivel de formación con respecto al de otras escuelas de derecho del hemisferio. La precitada nota del ElUCAbista denota el profundo orgullo que significa, para toda universidad, el recibir la noticia de un galardón de este tipo. Cuando en la final, las universidades representadas provienen de la misma ciudad, como ocurrió en el 2015 entre la UNAM y la Universidad Panamericana de México, el orgullo es aún mayor (véase nota de la Universidad Panamericana del 2015).

A modo de conclusión

Sin lugar a dudas, la edición 2019 de la CEJA fue un rotundo éxito para sus organizadores, a los que hay que reiterarles nuestras sinceras felicitaciones por este persistente esfuerzo logrado año tras año.

Desde el punto de vista de la enseñanza de la ciencia jurídica internacional, esta y otras competencias permiten adquirir conocimientos y desarrollar técnicas argumentativas por parte de los estudiantes que no siempre se pueden ofrecer en un aula, por lo que instamos a los centros de enseñanza a favorecer y a facilitar de manera mucho más decidida la participación de sus estudiantes a este tipo de contiendas.

En este enlace de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se puede acceder a información detallada sobre otras competencias internacionales existentes en derecho internacional público y en materia de arbitraje internacional: competencias a las que, desde ya, se invita a las distintas escuelas de derecho de universidades costarricenses para sus ediciones del 2020.

Este texto fue escrito por Nicolás Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR)

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