Novela Ulises en el Caribe

Reseña de Rodrigo Soto, escritor

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Reseña de Rodrigo Soto, escritor

El Mediterráneo y el Caribe

Las resonancias entre el mar Caribe y el Mediterráneo han sido advertidas desde hace mucho tiempo, por numerosos viajeros, tanto europeos como americanos. Con esta travesía también juega Antonio Graziosi, autor de la novela Ulises en el Caribe, publicada por Letra MAYA.

Empecemos por lo estrictamente geográfico y señalemos que ambos son, de alguna manera, mares interiores, de una magnitud gigantesca.  En el  sentido estricto, el Caribe no está ceñido en todos sus extremos por la tierra, como lo está el Mediterráneo, definido así desde su nombre mismo: Mediterráneo: el que está entre tierras.  Pero sin duda, el Caribe define una geografía que está, al mismo tiempo, dividida y comunicada, separada y unida por un gran cuerpo de agua, de la misma forma en que lo están el norte de África, el sur de Europa y el Cercano Oriente por el Mediterráneo.

Otro hecho que sospecho profundamente significativo es que ambos mares recogen las aguas de los dos ríos más extensos y caudalosos del planeta: el Amazonas y el Nilo.

Aunque la relación del Amazonas y el Caribe en la etapa temprana de su colonización humana sea menos conocida que la del Nilo y el Mediterráneo, cabe recordar aquí que, hasta donde sabemos, los pueblos caribes avanzaron progresivamente sobre las islas de las Antillas luego de descender por el gran Río. La pléyade de pueblos caribes que los europeos encontraron al llegar  a América a finales del siglo XV descienden de una gigantesca y lenta migración originada en la cuenca media y las selvas amazónicas. Para entonces, muchos de esos pueblos habían extendido su influencia hasta la tierra firme, como ocurría en la costa oriental del istmo centroamericano a la llegada de los europeos.

Para concluir esta breve introducción geográfica y echarle más leña al fuego o más agua a nuestra imaginación, permítanme agregar que, si consideramos el Golfo de México como parte del Caribe —o que a mi juicio es necesario—, debemos mencionar aquí buena parte de la costa este de los Estados Unidos y otro de los grandes ríos del planeta: el Mississippi, como integrantes de lo que hoy conocemos como la Cuenca del Caribe. Pero dejemos de lado esto y, más allá de lo estrictamente geográfico, veamos también lo histórico y lo cultural, tal vez más determinante.

En ambos casos, un enorme mar pone en relación inevitable a pueblos y culturas de orígenes y tradiciones diversas. Estas relaciones son a menudo comerciales y políticas, otras veces de conflicto militar para afirmar el dominio. Y estas relaciones suelen estar, también, atravesadas por la curiosidad y la extrañeza, por la admiración y el desprecio, por la amistad y la hostilidad… en fin, por todos el abanico de sentimientos y reacciones humanas que nos suscita lo que nos resulta, al mismo tiempo, inequívocamente familiar pero, también, radicalmente ajeno y diferente.

Versiones de Ulises

Como es bien sabido, la gran saga épica de Ulises ha dado pie a numerosas versiones y adaptaciones, tanto literarias como cinematográficas. En cierta forma, la Odisea misma no es sino una versión más de una meta narrativa universal y transhistórica: la del viaje de regreso a casa o, dicho de manera más sucinta, simplemente la del regreso: regreso a los orígenes, regreso a la patria, regreso al hogar, regreso a los brazos de la amada… ¿Cuántas versiones no hemos visto y leído de este gran molde narrativo?

Podríamos mencionar algunos paralelismos, por ejemplo,  en la obra de James Joyce en 1922, que desarrolla una Odisea de un día en Dublín, o al poeta Dereck Walcott en 1990, quien publica el monumental poema épico «Omeros» en el que recrea personajes y temas de la Odisea, a partir de la vida de pescadores y personajes afrocaribeños en islas del Caribe

 

El Caribe de Ulises Peralta

El Ulises en el Caribe del autor Antonio Grasiozi hace eco de esta tradición, juega y se apropia legítimamente de ella.

Las correspondencias, guiños y paralelismos entre la saga homérica y la novela de Antonio son a veces claras y explícitas –empezando por el nombre del protagonista, Ulises Peralta, y por el tema del regreso a casa y el reencuentro con la amada—, pero en otros casos más sutiles y menos evidentes. Establecerlas con precisión puede resultar un juego entretenido para algunos lectores, más allá del placer y el disfrute que depara la lectura misma.

El Caribe que Antonio ha construido como escenario para la saga de su Ulises resulta, al mismo tiempo, perfectamente reconocible, e incluso entrañable, al tiempo que imposible de ubicar con precisión.  Es un Caribe moderno, contemporáneo, actual, donde sicarios y narcotraficantes conviven con pueblos indígenas, con afroantillanos, con gringos, con monstruos antediluvianos; es un Caribe en el que resuenan los ecos de guerras civiles, de guerras de emancipación, de gobiernos corruptos y de gobiernos extranjeros que manipulan e intervienen para favorecer sus intereses… Es también un Caribe que no está completamente volcado sobre sí mismo, pues parte de la acción de la novela se desarrolla más allá de sus márgenes. Sin duda, no es el Caribe afroantillano de Dereck Walcott, tampoco el de Alejo Carpentier; es un Caribe mucho más cercano al de la costa centroamericana y al del norte de Suramérica. Como el Ponto de Homero, este Caribe tiene algo de irreal y de mítico, y se nutre tanto de paisajes reales y de experiencias vividas, como de la imaginación del autor y de los relatos escuchados por él en sus andanzas por la región. Hasta cierto punto, Ulises Peralta se mueve en un Caribe arquetépico, que no mítico. Una de las cosas que más disfruté de la lectura de este libro, fue precisamente de su ambigüedad escurridiza, de la capacidad de Antonio para poner a su Ulises a dialogar con diferentes con diferentes situaciones y contextos históricos.

La narración a menudo está atravesada por una deliciosa ironía producto de la experiencia de trabajo de muchos años del autor en América Latina, pero no peca de  intelectualismo ni pierde la frescura. Por ello, su lectura me resultó entretenida de principio a fin, y tanto más sorprendente cuando recordaba que se trata de la primera obra de un autor cuya lengua materna no es el castellano. Como comprobarán los lectores, Antonio está profundamente familiarizado no solo con la lengua castellana no solo en su expresión hablada, sino también en la escrita y, más específicamente, en la literaria.

Reflexión final

Tanto la lectura del clásico homérico como la de la novela de Antonio, me llevan a reflexionar una vez más sobre las relaciones entre la narrativa y la necesidad humana de instaurar  o imponer un orden en el mundo mediante la palabra, sobre las historias como conjuros contra el pavor que nos produce el caos.

Cuando Ulises Peralta inicia su odisea en una remota isla en el Caribe en pos de su amada y lejana Lucila, el orden cósmico está trastocado, reinan el caos y la injusticia,  el desorden y el mal, y nosotros, los lectores, anhelamos que triunfe la justicia, que Ulises y Lucila se reencuentren y que el orden natural del mundo se restablezca.

El mal, por llamarlo de alguna manera, radica en alteración del orden justo producida por los desmedidos anhelos humanos que los griegos llamaros hybris. Estos anhelos desmedidos son los que rompen el orden justo y el equilibrio natural de las cosas en donde radica el bien.

Las historias que imaginamos y escribimos, como esta que Antonio nos regala en su libro, tratan en última instancia sobre esa desmesura de los anhelos humanos y sobre como el orden cósmico, el orden social y el orden humano, se trastocan por ello, y de lo mucho que cuesta restablecerlo, y del profundo anhelo que sentimos todos porque esto suceda, y de la satisfacción y la dicha que sentimos los lectores cuando así ocurre, como es en el caso de Ulises en el Caribe.

Por ello, pero también por su lectura atenta y generosa de esta realidad nuestra que es el Caribe, y por contribuir a inventarlo como espacio mítico, como espacio literario, como espacio arquetípico, me siento profundamente agradecido con Antonio Graziozi, y pienso que muchos lectores y lectoras sentirán lo mismo.

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**El libro se encuentra disponible en Librería Internacional, Libros Duluoz, Librería Universitaria.

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