VOA- Mayo 31, 2017.  NOTICIA EN CURSO.  Los representantes y cancilleres de 34 países del Hemisferio Occidental debaten en una reunión de consulta en la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA) la situación de Venezuela.

Aunque la nación latinoamericana foco de la consulta había dicho que no participaría en la sesión, a última hora envió a Carmen Luisa Velásquez como su representante.

La sesión procede bajo la presidencia del canciller de Guatemala, Carlos Raúl Morales, la vicepresidencia de República Dominicana, representada por su canciller Miguel Vargas. La Comisión General está a cargo de la vicepresidenta y ministra de relaciones exteriores de Panamá, Isabel de Saint Malo de Alvarado.

En total 18 cancilleres participan en la reunión, junto con 9 representantes permanentes ante la OEA, dos representantes alternos, dos viceministros y dos subsecretarios de relaciones exteriores. Cualquier decisión necesitará la aprobación de 23 naciones.

Los asistentes acordaron diferir una decisión sobre si el tema de Venezuela debe discutirse en otra (s) fecha (s) además de la sesión de este miércoles.

Participación de países

Nicaragua y Bolivia, iniciaron las intervenciones, rechazando la convocatoria a la reunión de consulta, a la que calificó como una intervención en los asuntos de Venezuela, que no dió su consentimiento para este encuentro.

La reunión es “ilícita e inamistosa”, dijo el embajador alterno de Nicaragua Luis Ezequiel Alvarado, señalando que “subvierte el orden institucional” de la OEA, que en su opinión es usada por “un grupo de países para afectar la soberanía venezolana”.

Alvarado dijo que su país apoya el diálogo en Venezuela convocado por el presidente Nicolás Maduro, con la mediación de varios expresidentes y la Santa Sede, y el llamado a la Constituyente hecho por el gobernante venezolano.

El canciller boliviano Fernando Huanacuni Mamani, secundó los llamados de Nicaragua a favor del diálogo interno en Venezuela y sus críticas a la OEA, la que dijo, está incitando a la violencia en ese país, por intereses personales y políticos de funcionarios que pretenden vulnerar la soberanía de los estados.

Mamani culpó directamente al Secretario General Luis Almagro quien dijo se ha convertido en actor polítIco y que sus acciones han generado el clima de conflictividad en Venezuela.

El canciller mexicano, Luis Videgaray, señaló que la grave situación política y social de Venezuela, es un reto para el continente. Celebró la presencia de los cancilleres asistentes y recordó que su país ha seguido con mucha preocupación y ha buscado con otras naciones activamente soluciones políticas y negociadas para Venezuela.

Videgaray al igual que los representantes que le siguieron de Argentina,los gobiernos de los países caribeños reunidos en el Caricom y representados por el canciller de Bahamas, Panamá, Colombia, Guatemala y Canadá reiteraron la preocupación por la deteriorante situación económica, social y política en Venezuela y su apoyo a un diálogo entre las partes en conflicto, acompañado por representantes internacionales que garanticen el respeto a los compromisos adquiridos.

Antes de que la sesión fuera suspendida varios minutos por problemas técnicos, los cancilleres y representantes, enfatizaron el respeto al principio de no intervención, pero al mismo tiempo la necesidad de buscar como países amigos y vecinos y como miembros de la OEA, que el gobierno venezolano restaure las libertades civiles y democráticas, la autoridad de la Asamblea Nacional, abra un canal humanitario para que el país reciba medicinas y alimentos y libere a los presos políticos.

Las detenciones arbitrarias, el enjuicimiento de civiles en tribunales militares, el impedimento de salida del país o restricción de movimiento a los políticos opositores, la entrega de armas a la población civil, el despojo de los poderes constitucionales de la Asamblea Nacional, así como la terrible escasez de medicinas y alimentos en Venezuela, fueron destacados por los países que siguieron a las presentaciones de Nicaragua y Bolivia como factores que requieren la necesidad de presionar a las partes a un nuevo proceso de diálogo y negociación con acciones concretas y claras y acompañadas de observadores externos que puedan garantizar el logro de una solución pacífica.

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