Olman Segura: Ingresos, desigualdad y pobreza en Costa Rica

Es evidente que el Estado costarricense debe implementar políticas públicas claras para cambiar esta situación.  Urgen políticas de desarrollo que generen oportunidades para las personas.

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Olman Segura Bonilla, Economista (Ph.D.).

El Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible [CINPE] de la Universidad Nacional, desde hace algunos años se toma la tarea de analizar las condiciones de vida de la población costarricense, según datos brindados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos [INEC] mediante los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares [ENAHO], y para este 2022, tomando en consideración el engorroso entorno económico y social que vive el mundo, con altas tasas de inflación y múltiples problemas globales, se vuelve mucho más importante conocer bajo qué circunstancias están viviendo las personas en Costa Rica.

Ingresos de los hogares y las personas

Inicialmente, desde el punto de vista demográfico, según los resultados de la ENAHO para julio del 2022 en Costa Rica hay una población total de 5 207 394 personas y 1 734 039 hogares, cuyos ingresos promedio se ubican en ₡1 023 641 mensuales. Según las estadísticas, el ingreso promedio mensual presentó un incremento de 3,2% respecto al año anterior, cuando se estimó en ₡991 568. Es importante mencionar, que dicho promedio de ingreso es similar al que existió en periodos previos a la pandemia del COVID-19; sin embargo, también se debe recalcar que para julio del presente año la inflación interanual alcanzó un 11,48%, siendo esta la más alta desde la crisis financiera del 2008, por lo que ese aumento de 3,2% en el ingreso promedio mensual de los hogares, en realidad no compensa la pérdida de poder adquisitivo que se ha dado durante el año, el cual ha impactado directamente la economía de los hogares, especialmente la de los quintiles de ingreso más bajos.

Asimismo, analizando el ingreso de los hogares por zona de residencia, para el caso de los urbanos se tiene ingreso mensual promedio de ₡1 147 414, en comparación con los pertenecientes a la zona rural, cuyo ingreso es de ₡696 987. La diferencia de ingreso mensual de los hogares entre una zona y otra es de ₡450 427, aproximadamente 40%, lo que refleja fuertes distorsiones económicas en el país y grandes retos para las poblaciones rurales.

Por región de planificación, los hogares de la región Central del país presentan un ingreso mensual promedio de ₡1 184 287, la Chorotega de ₡923 800, Pacífico Central con ₡815 297, Huetar Norte ₡724 118, Huetar Caribe ₡708 123 y la región Brunca ₡672 857,  siendo el menor ingreso mensual promedio por hogar. Finalmente, por quintil de ingresos, se tiene para los hogares del I un ingreso promedio por hogar de ₡218 126, para el II ₡466 200, en el III ₡757 091, para el IV ₡1 162 062, y para el V quintil ₡2 515 509. Dicho de otra forma, para julio del 2022, 346 823 hogares pertenecientes al I quintil de ingresos, viven con ₡7 271 diarios, y cada hogar está conformado por tres personas en promedio.

Ahora, en términos de ingreso per cápita por hogar, se tiene que el estimado para el 2022 es de ₡395 351 mensuales, el cual de igual forma presenta un aumento respecto al año anterior. Si se analiza por quintil de ingresos, para el V, compuesto por 346 685 hogares, se evidencia un ingreso mensual per cápita de ₡1 114 535; el IV que está conformado por 346 710 hogares tiene ₡413 565 de ingreso per cápita; el III que representa 346 983 hogares, posee un promedio de ingreso per cápita de ₡239 682; el II quintil, con 346 838 hogares presenta un ingreso per cápita de ₡141 939; y, finalmente, el I quintil compuesto por 346 823 hogares, tiene ₡67 407 de ingreso per cápita mensual, una diferencia de más de un millón de colones de ingreso per cápita respecto al V quintil y por debajo de la línea de pobreza, tanto urbana como rural, las cuales son de ₡128 406 y ₡99 140, respectivamente.

Desigualdad en el país.

Con relación a la desigualdad del país, el INEC utiliza como referencia el Coeficiente de Gini, el cual resume la desigualdad de la distribución de los ingresos per cápita entre los hogares. Puntualmente, entre mayor cercanía del coeficiente a 1 representa una mayor concentración del ingreso (más desigualdad) y mayor cercanía a 0 una mayor igualdad de ingresos. Para el año 2022 el coeficiente de Gini por persona, del total país se estima en 0,504 puntos a nivel nacional, con una disminución de 0,020 puntos en comparación con el año anterior, o sea, existe una menor concentración del ingreso respecto al año anterior.

En el año 2010 el coeficiente de Gini se ubicó en, y a lo largo de doce años la desigualdad se ha mantenido por arriba de esa cifra, siendo hasta ahora en el 2022 que alcanza un número similar al de esa época (0,504). Para la zona urbana el coeficiente de Gini por persona es de 0,494 en el presente año, y para la zona rural es de 0,489, lo que refleja que existe una mayor desigualdad en la zona urbana. Asimismo, por región de planificación la Chorotega presenta el mayor nivel de desigualdad, con el coeficiente de Gini 0,524 y la región central el más bajo, con 0,486 en el 2022.

Pobreza en el país, medido por Línea de Pobreza

Según la ENAHO, para el año 2022 el porcentaje total de hogares del país en situación de pobreza, medido por Línea de Pobreza (LP), que alcanzó ₡120 136 en julio del 2022 (monto mínimo requerido para que una persona pueda satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias), es de 23% o sea, en el presente año los ingresos per cápita de aproximadamente 399 439 hogares del país no alcanzan siquiera para satisfacer correctamente sus necesidades básicas. Esa cifra presenta un incremento de 15 934 hogares en comparación con el año 2021, siendo esta la cifra más alta registrada durante la última década, a excepción de la coyuntura del 2020.

Asimismo, analizando la cantidad de hogares que viven en situación de pobreza extrema, medida por LP, cuyo nivel se establece con base en el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), la cual solamente toma en consideración las necesidades alimentarias, y para julio del 2022 se ubicó en ₡58 951; se tiene que, el 6,4% de los hogares del país (110 631 hogares), tienen ingresos per cápita inferiores a la línea de pobreza extrema; es decir, ingresos que no son suficientes para satisfacer ni siquiera sus necesidades alimentarias. La cantidad de hogares en pobreza extrema para este año presenta un aumento de 6 078 respecto al año anterior, y nuevamente, es la cifra más alta registrada en la última década, exceptuando el 2020. Evidentemente, esto refleja la complicada situación que muchas familias están viviendo, pues, el costo de la CBA ha continuado en aumento durante el año, hasta alcanzar los ₡59 783 en setiembre.

En términos per cápita, para el presente año se estima que 1 329 757 personas se encuentran en condición de pobreza medida por LP; es decir, tienen ingresos inferiores a ₡120 136 mensuales, los cuales no son suficientes para cubrir sus necesidades básicas, dato el cual supera en 122 376 personas la cifra que había en el 2019. Y, respecto a la pobreza extrema, según la ENAHO, son 393 385 personas con ingresos per cápita inferiores al costo de la CBA de julio 2022, en otras palabras, son 393 385 personas cuyos ingresos no les alcanza siquiera para obtener los alimentos básicos que se requieren.

Por zona de residencia, la línea de pobreza se ubicó en ₡128 406 para la zona urbana y ₡99 140 para la zona rural en julio del presente año. Asimismo, el costo de la CBA fue de ₡59 744 en la zona urbana y ₡49 913 en la rural. Con base en la ENAHO 2022, se observa que, en la zona urbana el porcentaje de hogares en pobreza es de 21,1% y en la zona rural 28,3% de los hogares viven en condiciones de pobreza. Respecto a la pobreza extrema, para el 2022 se tiene que en la zona urbana 5,6 % de los hogares (70 422) poseen ingresos per cápita inferiores a ₡59 744, y en la zona rural, el 8,3% de los hogares (39 5499) viven en condiciones de pobreza extrema. De esa manera, se demuestra nuevamente una brecha entre ambas zonas; en este caso, la zona rural tiene 7,2 p.p. más de pobreza y 2,7 p.p más de pobreza extrema que la urbana.

Por región de planificación, para el año 2022 los resultados de la ENAHO demuestran que la región Central tiene los niveles más bajos de pobreza (18,1%) y pobreza extrema (4,4%) del país, siendo la única con niveles inferiores al promedio nacional. La región Chorotega presenta un 26,4% de hogares pobres y 7,9% de hogares en condiciones de pobreza extrema. En la región Huetar Norte 30,5% de los hogares son pobres y 9,5% viven en pobreza extrema. Respecto a la Brunca, se tiene que para el 2022 34,0% de los viven con ingresos per cápita inferiores a la LP y 10,2% con ingresos inferiores al costo de la CBA. Por último, la región con mayores niveles de pobreza es la Huetar Caribe, donde 33,0% de los hogares son pobres y 10,5% viven en condiciones de pobreza extrema.

Pobreza en el país, medido por pobreza multidimensional

Por último, el comportamiento de la pobreza del país también se mide tomando como referencia el índice de Pobreza Multidimensional (IPM), que ofrece información complementaria sobre la situación de los hogares. Para el 2022, el porcentaje de hogares del total del país en situación de pobreza por el IPM es de 14,3%, aproximadamente 247 705 hogares. Por este método de cálculo también queda en evidencia que la zona rural presenta la mayor cantidad de hogares pobres del país, puesto que para el presente año el 23,7% de los hogares viven en dicha situación, y en la zona urbana el porcentaje de hogares pobres alcanzó un 10,7%.

Por región, se tiene que la Huetar Norte es la que presenta mayor incidencia de pobreza por IPM, alcanzando un 24,6%, lo que representa 35 332 hogares. Seguidamente, la región Huetar Caribe tiene un 23,9% de hogares pobres por IPM, que en términos absolutos son 36 431. La región Pacífico Central ocupa la tercera posición con una incidencia de pobreza en los hogares de 22,1. Le siguen las regiones Chorotega y Brunca, con 19% y 17,3% respectivamente, y, por último, la región central es la que presenta una menor incidencia de pobreza multidimensional con 9,9%. Es importante recalcar que esta tiene una mayor cantidad de hogares pobres, pero es la región que concentra la mayor cantidad de hogares en el país, por lo que su incidencia es la más baja en comparación con las otras.

El IPM expone cifras importantes relacionadas con sus dimensiones de cálculo (educación, vivienda, salud, trabajo y protección social). Gracias a estos datos, es posible apreciar grandes falencias en las distintas dimensiones, pues se tiene que un 71% de los hogares pobres presentan bajo desarrollo de capital humano; un 63% de los hogares pobres no tienen seguro de salud; la cantidad de hogares con personas discapacitadas sin acceso a transferencias han incrementado respecto al año anterior, y, para este año un 42% de hogares pobres presentan incumplimiento de los derechos laborales.

Con base en lo expuesto anteriormente, es evidente que, en términos generales las cifras que muestra la ENAHO 2022 presentan una mejoría en comparación con las de los años 2021 y 2020, período en el cual el país atravesó por la coyuntura del COVID-19. Sin embargo, son resultados muy similares a los registrados en el año 2019, previo a dicho evento, por lo que es claro que las problemáticas económicas y sociales de Costa Rica se han mantenido de manera sostenida durante los últimos años, lo que refleja la urgente necesidad que existe en el país en términos de políticas públicas claras para la generación de oportunidades.

Conclusiones

En conclusión, del análisis se desprende que la situación ingresos por hogar no ha mejorado, pues el aumento promedio de 3,2% no compensa el aumento de la inflación del mismo periodo que es 11,48%.  Los ingresos de las personas vienen principalmente de salarios (63,8%) y de ingreso autónomo (15,6%), pero enfrentamos el gran reto del desempleo (11,68%) que son 284.800 personas, del subempleo (9,5%) y la informalidad (44,3%) que son casi 1 millón de personas sin salario fijo, sin seguridad social y en condiciones muy disímiles.

Existe una brecha muy amplia entre el ingreso de los hogares de la zona de urbana y la rural.  El ingreso promedio por hogar en la zona urbana es de ₡1.147.414 y en la zona rural de ₡696.987, con una diferencia de ₡450.427.

A nivel país existen 1.038.000 hogares que tienen ingresos por debajo de ₡757.091 mensuales.  Además, 346.823 hogares del I quintil con ingresos de ₡218.126 por mes, lo que significa que los hogares con 3 personas en promedio del primer quintil deben ajustarse a un promedio de ₡72.708 mensuales cada uno para vivir.

En términos de desigualdad se evidencia que la situación es crítica, pues, aunque disminuyó en el último año, es asombroso que permanece en la misma situación del año 2010, en 0,503 del coeficiente de Gini.  La región de mayor desigualdad es la Chorotega (0,524), y la región Central la de menor desigualdad (0,486).  La mayor pobreza en términos porcentuales está en la región Brunca con 34% de sus hogares en esa condición, y en la región central la menor (18,1%).

Es evidente que el Estado costarricense debe implementar políticas públicas claras para cambiar esta situación.  Urgen políticas de desarrollo que generen oportunidades para las personas.  Que el gobierno impulse la creación de empleo en conexión con el sector privado, especialmente en zonas y regiones más rezagadas.  La promoción de encadenamientos productivos y de oportunidades de desarrollo, con apoyo estatal han probado que existen las capacidades de muchísimas personas de innovar y trabajar, por ejemplo, la Región Chorotega que ya alcanzó a ser la segunda región en términos de ingreso promedio por hogar a julio 2022.  Pero es necesaria una política explícita a nivel país que brinde seguridad y estabilidad jurídica que permita la inversión privada y publica de manera que se transforme la realidad que tenemos en estos momentos históricos.

 


 

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