Olman Segura, Geannina Villalobos Arce: La creación de empleo verde en Costa Rica

Con el impulso de empleos verdes se estimula un crecimiento robusto, que a su vez puede dar paso al desarrollo de los territorios más rezagados y ayudar a combatir las problemáticas ambientales y sociales presentes.

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Olman Segura, Geannina Villalobos Arce, Investigadores y académicos.

Situación del empleo en Costa Rica.

El mercado laboral costarricense al tercer trimestre del 2021 se encuentra compuesto por 2 471 778 de personas, poco menos de la mitad de la población total del país.  Una tasa de ocupación de 51,6%; un nivel de desempleo total de 15,3%, que representa a 378 130 personas, y una situación más complicada si consideramos un 16,5% de desempleo ampliado.  El subempleo llega a 13,4%, lo que significa que, de las personas ocupadas, 280 549 laboran en una jornada inferior a cuarenta horas semanales (INEC, 2021). Asimismo, según la Encuesta Nacional de Hogares del 2021, el país presenta un 23% de pobreza; es decir, 383 505 hogares del territorio nacional se encuentran en condición de pobreza.

La situación nacional continúa siendo alarmante, pues, aunque se han presentado mejoras en comparación con el año anterior 2020, cuando la coyuntura del COVID-19 impacto de manera más profunda, la cantidad de personas desempleadas sigue siendo de cifras históricamente altas, al igual que la cantidad de hogares en situación de pobreza.  Además, la preocupación respecto al mercado laboral incrementa si se analiza de forma desagregada por edad y género, ya que se ha evidenciado que las mujeres y los jóvenes fueron los más afectados por la pandemia, y su reinserción al mercado de trabajo continúa siendo lenta.

Del total de personas desempleadas, 199 768 son mujeres; es decir, en Costa Rica para el III trimestre del año 2021 la tasa de desempleo femenino de 19,8%.  Por edad, 133 292 personas del total de desempleados son jóvenes de 15 a 24 años; o sea, hay una tasa de desempleo juvenil de 38,1%, o bien, expuesto de otra manera, cuatro de cada diez personas jóvenes están en busca de un empleo y no lo consiguen, siendo una de las tasas más altas de todo el continente americano, lo que demuestra la urgente necesidad que tiene el país de nuevas estrategias para la generación de empleo productivo.

Modelo económico lineal

El crecimiento económico es de gran relevancia para mejorar las condiciones de desarrollo nacional, generar ingresos al fisco e impactar positivamente el mercado laboral.  Sin embargo, el proceso no funciona automáticamente, mucho menos en una situación de crisis como la que enfrentamos en la actualidad; por lo que, se deben impulsar políticas públicas que le envíen señales del rumbo a seguir al sector privado, que le brinden seguridad institucional y buenas condiciones de funcionamiento.  El sector privado es el principal generador de empleo e inversiones en el territorio nacional; por lo que para potenciarlo se hace necesario necesario hallar los mecanismos que le permitan aumentar la capacidad productiva, introducir nuevos conocimientos, reducir la tramitología y costos de transacción y en la medida de lo posible y necesario aumentar la financiación.  El Estado deberá ocuparse de que tribute adecuadamente, respete las reglas laborales y ambientales, sea inclusivo y sostenible.

El modelo predominante hasta la actualidad ha sido el que se denomina modelo lineal, entendido desde el punto de vista del uso de los recursos como insumo o materia prima en los sistemas productivos, con la consecuente generación de desechos, tanto en la producción como al final del uso del producto, que simplemente se desecha, sin tener en cuenta las consecuencias de la huella ecológica.  El crecimiento económico ha sido a costa del uso, despilfarro y agotamiento de los recursos naturales, que se consideraban infinitos.  La emisión de gases y otro tipo de residuos no se creía perjudicial, ni tampoco se conocía la resiliencia, ni capacidad de carga de los ecosistemas.  Los costos ambientales no eran considerados, por lo que se generaron todas las problemáticas económico-ambientales que debemos enfrentar hoy día, a nivel global y local, tales como el cambio climático, la contaminación, la pérdida de la biodiversidad, el agotamiento y deterioro de ciertos recursos, entre otras.

Debido al acelerado ritmo de crecimiento que dichas problemáticas a nivel global en los últimos años se están impulsando nuevas alternativas de producción, que llamamos más verdes, basadas en objetivos de mejora ambiental.  Entre estos enfoques de transformación de los procesos productivos y económicos se encuentran la bioeconomía, la economía circular y la economía ecológica, que consideran tanto aspectos ambientales, como sociales y económicos.  Estos enfoques desde la economía están absolutamente alineados con el concepto de desarrollo sostenible y concretamente buscan una nueva economía, más resiliente, más equitativa y con un mejor modelo de crecimiento y distribución de los ingresos.  Desde luego una economía verde como esta, debe generar empleos verdes.

Empleos Verdes.

Los empleos verdes según Warman (2016), son puestos de trabajo que contribuyen a la conservación, restauración y mejora de la calidad del medio ambiente en cualquier sector económico. Son aquellos oficios que contribuyen a preservar o a restaurar el medio ambiente, producen bienes o servicios que lo benefician y pueden contribuir a procesos de producción más sostenibles, independientemente del sector en el que estén incluidos. Además, se pueden crear en todas las naciones, independientemente de su nivel de su nivel de desarrollo económico; por tal motivo, es importante que estos sean considerados a la hora de proponer e implementar nuevas estrategias de desarrollo para el país.

A continuación, por razones de claridad conceptual, se procede a explicar de forma separada las definiciones y aspectos importantes relacionados con la economía verde, la bioeconomía y la economía circular, así como los empleos verdes que puede generar cada una. Si bien estos términos tienen gran semejanza entre sí, existen diversas discusiones las cuales plantean que la mejor forma de comprensión se logra al exponerlos de manera divida; por ende, se hará de dicha manera.

Economía Verde y empleos.

Una economía verde es aquella que da lugar a mejoras del bienestar humano y la equidad social, mientras que se reducen de forma significativa los riesgos medioambientales y la escases ecológica. La economía verde tiene bajas emisiones de carbono, utiliza los recursos de forma eficiente y es socialmente incluyente (Gutiérrez, 2021). Es importante recalcar que el concepto de “economía verde” no sustituye al de “desarrollo sostenible”; pues la sostenibilidad sigue siendo un objetivo vital a largo plazo, pero para alcanzarlo es necesario enverdecer la economía.

Entre los mitos que enfrenta la economía verde, se encuentra que la sostenibilidad ambiental sólo puede ser obtenida a costa del progreso económico; sin embargo, esto es erróneo, dado que entre las características de la economía verde destacan la búsqueda del bienestar de las personas, ya que promueve la equidad social y reduce la pobreza; minimiza los impactos ambientales, pues reduce las emisiones de carbono, evita la contaminación, usa recursos renovables; y genera empleos verdes, entre otras.

La Organización Internacional del Trabajo [OIT] (2019), establece que para el futuro próximo, entre los sectores con más empleos verdes, destacan: el sector de energías renovables, el cual requerirá ingenieros y diseñadores de sistemas energéticos renovables, técnicos e instaladores de sistemas solares fotovoltaicos, aerogeneradores y de biomasa; el sector de bienes y servicios ambientales, que necesitará expertos en la gestión de residuos, energía y agua, y técnicos en ingeniería ambiental y eficiencia energética; y el sector manufacturero, que dará pie a ocupaciones nuevas como funcionarios de control de contaminación e ingenieros de producción sostenible.

De igual manera, menciona el sector de construcción, con arquitectos especializados en diseños sostenibles, electricistas y técnicos especializados en energías renovables, consultores y auditores en cuestiones de energía y técnicos en servicios de construcción ecológica.  El sector agrícola requerirá técnicos agrícolas especializados en cultivos ecológicos, conservacionistas de suelos y agua, planificadores de la restauración ambiental, especialistas en recursos hídricos, técnicos en aguas residuales y personas expertos en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación aplicadas al aumento de eficiencia en el sector, entre otros.  El sector transporte necesitará personas quienes brinden mantenimiento y uso de vehículos eléctricos y/o gas natural comprimido, ocupaciones de investigación y desarrollo relacionadas con el diseño de sistemas de transporte más ecológicos, nuevas baterías con más larga vida y reciclaje de todo tipo de desecho del sector.

Por último, entre los sectores más relevantes mencionados por la OIT también está el sector turismo, para el cual las personas deberán incorporar conocimientos y habilidades enfocadas especialmente hacia el ecoturismo, especialistas en astroturismo, geoturismo, gestor de espacios naturales, guía turístico rural, entre otras; y el sector de industrias extractivas, que necesitará perfiles profesionales especializados en investigación y desarrollo de sistemas y procesos extractivos más competentes y de menor impacto al+ medio ambiente, como ingenieros especialistas en esta área.

Bioeconomía y empleos.

La bioeconomía, representa el modelo socioeconómico que reduce la dependencia de los recursos fósiles. Formalmente, se define como:

“La producción, utilización y conservación de recursos biológicos, incluidos los conocimientos, la ciencia, la tecnología y la innovación relacionados, para proporcionar información, productos, procesos y servicios en todos los sectores económicos, con el propósito de avanzar hacia una economía sostenible” (FAO, 2018).

La bioeconomía, tal como lo indica su definición, se encuentra incluida en los sectores basados en recursos biológicos, los cuales son susceptibles a la aplicación de técnicas innovadoras. Se dice que una bioeconomía es: la conservación y recuperación de los recursos biológicos, así como su uso directo y transformación sostenible para satisfacer necesidades del ambiente, de las personas y de diversos sectores económicos; la aplicación del conocimiento sobre los recursos, procesos y principios biológicos en el desarrollo de productos, procesos y servicios para beneficio del ambiente y la sociedad, y el uso de tecnologías aplicables para el conocimiento, recuperación, transformación e imitación de recursos, procesos y principios biológicos (BioNegocios, 2021).

Costa Rica, en el año 2020 presentó la Estrategia Nacional de Bioeconomía 2020-2030, con el fin de transformarse en un país modelo en desarrollo sostenible; hacer de la bioeconomía uno de los pilares de la transformación productiva de Costa Rica y promover la convergencia entre la riqueza del país en recursos biológicos y el uso de capacidades nacionales en el ámbito de las ciencias biológicas para su valorización (MICIT, 2020). Para el logro de dichos objetivos, se plantearon cinco ejes estratégicos: bioeconomía para el desarrollo rural, biodiversidad y desarrollo, biorrefinería de biomasa residual, bioeconomía avanzada y bioeconomía urbana y ciudades verdes.

En el proceso de cumplimiento de la estrategia se pueden llegar a generar nuevas fuentes de empleo en el país.  Se abren de esa manera nuevas oportunidades laborales para la población costarricense. Entre los perfiles profesionales relacionados con los ejes planteados en la Estrategia Nacional de Bioeconomía 2020-2030, destacan: ingenieros en biosistemas, quienes aplican los principios de la ingeniería al desarrollo de sistemas relacionados con la optimización productiva, desde la preparación de los terrenos, procesamiento y comercialización de la producción y la seguridad; ingenieros en bioprocesos, quienes se especializan en temas de bioquímica y química industrial, con el objetivo de solucionar problemáticas a nivel de producción, salud y energía.

Asimismo, pueden surgir puestos para técnicos de instalaciones de energía de biomasa, quienes deben saber cuáles son los biocombustibles que se pueden obtener de la biomasa, cómo se producen y la normativa existente; ingenieros en energías renovables, que podrán ejercer la dirección y gestión de proyectos relacionados con el proceso de generación, transporte y distribución de energía, de la eficiencia y del ahorro energético; ingenieros en acuicultura, los cuales se encargan de maximizar las técnicas básicas para el procesamiento de productos acuícolas, mediante prácticas innovadoras y la seguridad alimentaria para el incremento de la productividad y rentabilidad de las empresas alimentarias.

Los arquitectos medioambientales también pueden llegar a tener grandes oportunidades laborales, ya que se encargan del diseño de espacios destinados para a la interacción humana, tomando en cuenta aspectos directos e indirectos, naturales y artificiales, y aprovechan los recursos disponibles para reducir el consumo de energía, las emisiones y la generación de residuos; así como para los profesionales en turismo virtual, quienes utilizan métodos de investigación, estudios de campo, y herramientas para el desarrollo de productos turísticos, que fomenten el turismo en la sociedad, mediante el uso de herramientas tecnológicas de información y comunicación.

Economía circular y empleos.

La economía circular es una iniciativa para confrontar y cambiar el modelo económico lineal presente.  Este es un concepto que se relaciona con la sostenibilidad; su objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible, y que se reduzca al mínimo la generación de residuos. Básicamente, se trata de implementar una nueva economía, circular, basada en el principio de “cerrar el ciclo de vida” de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía (FEC, s.f).

Al igual que las anteriores, es una alternativa que impulsa el crecimiento, la innovación, la investigación, y la inversión, al generar un valor añadido en la economía, a partir de recursos que pueden ser nuevamente aprovechados. Se dice que la economía circular es una herramienta de mejora en la empleabilidad, especialmente para los jóvenes que son los que están formándose para nuevos perfiles profesionales.  Se utiliza el enfoque de las cuatro R, que significan reducir, reutilizar, reciclar y recuperar.

A nivel general, entre los empleos verdes generados por la economía circular se encuentran los especialistas en economía circular, quienes deben conseguir que los bienes y servicios que las empresas ponen en el mercado se elaboren teniendo en cuenta criterios de sostenibilidad y conociendo qué va a suceder con todos los desechos que se generarían una vez que el bien o el artefacto producido ya no se utilice más; gestores ambientales, para coordinar correctamente los recursos y actividades productivas de una organización con base en prácticas sostenibles; ingenieros de packaging, para desarrollar materiales de embalaje, que cumplan con las leyes de etiquetado y su diseño para promover la venta de los productos; gestores de residuos, quienes deben realizar las operaciones de recolección, almacenamiento, clasificación, valorización y eliminación de los desechos; entre otros profesionales.

Resumiendo…

                En la transición hacia una economía verde se van creando nuevos empleos verdes, lo cual impulsa la tan urgente reactivación económica que requiere el país.  Pero se requiere la participación colectiva, del sector público, del sector productivo y de la academia; lo que en la teoría de innovación se denomina la triple hélice: sector público o gobierno, sector productivo y académico.  En el caso de Costa Rica se deben diseñar modelos de crecimiento que estimulen la actividad económica y productiva, de la mano con un desarrollo más sostenible ambientalmente, mientras se da una alineación entre la oferta educativa del país y la demanda laboral futura, pues la evidencia indica que la economía verde es la economía del futuro, por lo que se requieren profesionales que respondan a las nuevas necesidades productivas.  Los procesos de enseñanza-aprendizaje, formación dual, aprender haciendo y otros son claves para avanzar a paso redoblado en esta materia.

Finalmente, las políticas transformarían el desarrollo productivo nacional, generando incentivos para nuevos inversionistas verdes.  El sector privado juega un papel esencial en la generación de este tipo de empleos y, por ende, se deben atraer inversionistas extranjeros y nacionales con este tipo de iniciativas, con este tipo de empleos.  Algunos de los incentivos pueden ser créditos a tasas preferenciales, reducción de impuestos por un periodo corto de tiempo, beneficios para las empresas que se ubiquen en territorios rurales o alejados del Gran Área Metropolitana, capacitaciones y re-entrenamiento a las personas funcionarias para procesos de producción más verde, entre otros.  Con el impulso de empleos verdes se estimula un crecimiento robusto, que a su vez puede dar paso al desarrollo de los territorios más rezagados y ayudar a combatir las problemáticas ambientales y sociales presentes.

Referencias


Olman Segura Bonilla, Ph.D en economía de Aalborg University, Dinamarca, Ex Rector Universidad Nacional, Costa Rica y ex-Ministro de Trabajo y Seguridad Social de C.R.

Geannina Villalobos Arce, Bachiller en economía de Universidad Nacional. Estudiante de Licenciatura en Economía. Asistente de Investigación del CINPE-UNA.

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