Olman Segura: Un 1º de mayo diferente

Conmemoremos juntos, las personas trabajadoras, empresarias y de Gobierno el 1 de mayo, como Día de la Persona Trabajadora.

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Olman Segura Bonilla, Economista (Ph.D.).

Este 1° de mayo del 2020 conmemoramos el Día Internacional de los Trabajadores, de forma muy diferente en todo el mundo, lo que nos lleva a reflexionar el significado de esta fecha desde diferente perspectiva.  La recordación corresponde al 134 aniversario de la gesta heroica de trabajadores en Chicago que lucharon por jornadas laborales de ocho horas, y que dio pie al establecimiento de esta remembranza todos los primeros de mayo a nivel global.  Pero lo particular de este año, es que las personas trabajadoras de todo el mundo debemos conmemorar con actividades diferentes a las que normalmente desarrollamos, dado que enfrentamos una situación inédita de pandemia por la coronavirus.

Según información de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) del 29 de abril, el impacto del virus COVID-19 en el mercado laboral a nivel global es devastador.  Concretamente, se plantea que se enfrentará un deterioro del 10,5% del empleo, equivalente a 305 millones de empleos de tiempo completo y adicionalmente “que 1.600 millones de trabajadores de la economía informal, esto es, casi la mitad de la población activa mundial corre peligro inminente de ver desaparecer sus fuentes de sustento”.  Toda esta situación, debido al confinamiento que estamos viviendo y sobre todo por la prolongación de este, en donde se prioriza, como debe ser la vida humana, pero se sacrifica la economía y el empleo.

En Costa Rica ya estábamos enfrentando momentos difíciles para la economía y el mercado de trabajo, cuando nos sorprendió la pandemia.  El déficit fiscal registrado en el Ministerio de Hacienda alcanzó 6,96% del PIB a finales del 2019, la deuda pública fue de 59,3% del PIB y el desempleo abierto alcanzó 12,3% de la población económicamente activa (PEA) para la misma fecha, o sea 309.000 personas buscando trabajo sin encontrarlo.  Además, el empleo informal alcanzaba el 46.5% que son cerca de un millón de personas.

El confinamiento no lleva a la paralización casi total del sector productivo nacional.  Los efectos de este cierre de la economía, las empresas y los emprendimientos, aunque necesaria para prevenir la diseminación del contagio por el virus, tiene efectos desastrosos en el mercado laboral, tales como pérdida de aproximadamente 300 mil empleos, una importante reducción de las jornadas laborales, suspensión de contratos de trabajo, aumento del empleo informal y desde luego en muchos casos reducción de salarios.  En situaciones como esta que estamos viviendo, es donde se puede comprobar que en efecto todo el sistema económico, pertenece a un mismo engranaje.

El engranaje de la economía requiere de la participación de las personas trabajadoras, del sistema productivo y del Estado.  No hay progreso social sin Trabajo Decente, y no hay trabajo digno del ser humano, sin un sistema productivo que genere empleos de calidad, y sin un Estado que asegure un sistema social que ofrezca oportunidades universales de salud, educación, cultura y vigencia irrestricta de los derechos laborales.  Cualquiera que sea el ingreso económico disponible por una persona o una familia, debe existir una red básica de protección social que le asegure empleo, educación, salud, seguridad y vivienda a lo largo de la vida.

De aquí, que lo que sigue es lanzar un programa de reactivación económica para inmediatamente después de COVID-19.  Un programa que nos lleve a una “nueva normalidad”, diferente a la que teníamos.  Una donde se entienda la importancia de la solidaridad con la clase trabajadora y sus derechos, donde se profundice el compromiso con la erradicación de la pobreza extrema, la reducción de la pobreza, la disminución de la desigualdad social, el fortalecimiento del sector productivo justo, la expansión y fortalecimiento de las clases sociales medias, los derechos humanos, el cuidado de la naturaleza, la libertad y la paz.

Conmemoremos juntos, las personas trabajadoras, empresarias y de Gobierno el 1 de mayo, como Día de la Persona Trabajadora. Tomemos en cuenta esta llamada de atención del coronavirus, que nos esta obligando a priorizar la vida de las personas; justamente esas personas que cada día se levantan con entusiasmo a ofrecer sus conocimientos, talentos, habilidades y demás a la empresa privada, al gobierno y a las organizaciones que dinamizan la economía de nuestros países.

 

Olman Segura Bonilla, Economista (Ph.D.). Director General del CINPE, Ex Rector de la Universidad Nacional de Costa Rica, Ex Presidente Ejecutivo del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), y Ex Ministro de Trabajo y Seguridad Social de Costa Rica.

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